Ahorro con A de Árbol
Cuatro son los componentes del Ahorro.
Esto lo vamos a comentar, ya que al parecer hay confusión sobre lo que Ahorro significa. Y si bien podemos usar los términos y definiciones como nos dé el entendimiento, la verdad es que, si queremos hacer bien las cosas y en verdad tener un progreso palpable, debemos entender cada concepto y aplicarlo de manera correcta.
Y eso es lo que hemos estado haciendo durante todas estas entregas.
Dicho lo anterior, usted bien pude guardar su dinero de manera física, en casa: en algún lugar secreto, llámese cajón, cofre, caja fuerte, caja de zapatos, hasta abajo en el ropero, en un monedero enterrado en una maceta, dentro de las páginas de un libro, en una botella, en la caja del agua del excusado, etc. En todos casos, llenándose de polvo y perdiendo su valor. Pero aún así, aún con todas esas agravantes y cosas mal hechas, sus buenas intenciones darían fruto y podría hacer frente a algunas situaciones de emergencia en las que se necesite tener el dinero para solucionarlas.
Entonces, si haciendo las cosas mal, funcionan, ¡imagínese si se hicieran de manera correcta! Sería mucho mejor.
Entonces, para que no sólo guarde su dinero, debe tomar en cuenta esas cuatro características que todo Ahorro inteligente debe tener:
1.- Tener una meta u objetivo.
2.- Tener un plazo determinado de tiempo.
3.- Tener un monto destinado.
4.- Tenerlo en una institución que permita al menos, conserve el valor del dinero en el tiempo.
Porque si su Ahorro no cumple con esas características, lo que estará usted haciendo es solamente guardar el dinero.
Veamos el siguiente ejemplo:
Si la persona no tiene una meta, por decir algo: contar con un fondo de emergencia que permita hacer frente a cualquier situación con al menos 3 meses de sueldo. Y tampoco determina que, para tener ese fondo, cuenta con 12 meses. Y mucho menos define el monto, que le ayude a completar en 12 meses el fondo que contenga 3 meses de sueldo. Ya ni hablemos de la institución financiera.
Lo que ocurrirá será lo siguiente:
Que la persona, un día, se siente con ganas de ahorrar, porque alguien le dijo, o lo escuchó en un programa. No sabe para qué ahorrar, pero va a guardar. No sabe durante cuánto tiempo, así que, el día que empieza lo hace con una cantidad fuerte, pero a la siguiente semana ya se le olvidó, pasa la siguiente y se acordó, pero ahora la cantidad es menor, y guarda un día sí, el otro día se le olvida, al día siguiente también, al otro día tampoco se le olvida, y se acuerda hasta el otro mes, y quiere reponer lo que se le pasó… Es decir, ¡No hay constancia! Y luego, se le presenta un 2×1 o una venta nocturna o una promoción en internet. ¿Le suena familiar?
Para dejarlo más claro: El Ahorro es como una planta. Si queremos que esa planta se convierta en un árbol, que nos dé madera, o sombra y frutos; debemos cuidarlo al principio: dándole agua, sol y nutrientes, mientras crece y se fortalece. Pero si a cada rato estamos arrancando la planta, ésta nunca crecerá.

