Alto valor
Me considero una mujer de alto valor, y no permito que nadie me diga lo contrario. En este siglo la mujer ya no acepta órdenes de nadie. Tenemos todo para triunfar y salir adelante. Y, modestia a parte, yo soy un claro ejemplo de que se puede. En este mundo capitalista, machista y opresor me he abierto camino, por más que me han querido cerrar las puertas, he salido avante.
Estudié en la mejor escuela del país, particular, por supuesto, me gradué con honores y del programa de dos carreras. Obvia decir que soy bilingüe al cien por ciento, de hecho, me han dicho que hablo inglés mejor que muchos nativos. Manejo también, dos idiomas más: alemán y chino mandarín, ambos, un poco más del setenta porciento. Tengo dos maestrías, la primera la hice en el extranjero y la segunda en línea en una prestigiosa escuela de Estados Unidos. Actualmente me desempeño como directora corporativa de una de las más importantes empresas a nivel mundial con presencia en México, desde aquí controlo toda la región de Latinoamérica y el Caribe. Le reporto directamente al consorcio ubicado en Londres. Constantemente viajo a Alemania y a China, aunque después de la Pandemia se ha optado más por las juntas virtuales.
No tengo tiempo más que para mi trabajo y el cuidado de mi cuerpo. Me levanto muy temprano para ir al gym, mientras hago mi rutina escucho con mis audífonos inteligentes e inalámbricos audiolibros y podcast de superación personal. Soy la primera en llegar a la oficina y regularmente la última en irme. Como a mis horas, y muy saludable. Vivo sola, a mis cuarenta y cinco años soy totalmente independiente y no le debo nada a nadie. Desde los veinticinco me independicé, que fue cuando me fui a hacer la primera maestría.
En la cuestión del amor, tuve algunas relaciones, pero nada serio, ¿y cómo los iba a tomar en serio? Si eran hombres que no solían tomar la iniciativa. No sé si les daba miedo o los intimidaba mi persona. Estoy acostumbrada a la buena vida, conozco los mejores restaurantes de la ciudad y del extranjero. Manejo una gran camioneta, además de que cuido mucho mi cuerpo y apariencia física. Es difícil encontrar a un hombre que cumpla, ya no hablemos de superar, mis expectativas. Varios con los que anduve ya se casaron, fui a dos bodas de mis ex parejas. Curioso porque al parecer se casaron con unas excelentes amas de casa.
Lo bueno que le hice caso a mi amiga, y congelé mis óvulos. Me dijo, es algo de lo que me agradecerás en el futuro, al principio no le hice mucho caso, pero ahora, efectivamente, le agradezco, y no me arrepiento, están ahí por si llego a utilizarlos. No es que ande buscando desesperadamente una pareja, no la necesito. Pero… debo admitir que me llama la atención el nuevo becario: un jovencito que anda en sus veintes, e igual que yo, va al gym, y cuida mucho lo que come. Mi amiga dice que yo podría ser su mamá.
Coincide en que es atractivo, podría ser una aventura, pero, quizá por él, descongele mis óvulos. ¿qué tontería estoy diciendo?
Hemos salido y hemos tenido encuentros. Es inteligente, de buena familia. ¡Pero tiene veinte años!
No quiero truncarle su futuro… pero luego pienso que conmigo tendría el mejor de los futuros. Podría moldearlo a mi gusto, ya que todos los hombres contemporáneos que conozco tienen ya, sus mañas y defectos.
¿Y si una jovencita se le acerca? No creo que pueda competir contra mí, una mujer de alto valor.

