Amor quemado
Durante estos diecisiete años perdí el brillo en la mirada y la sensación en la piel.
Al principio, tu nombre lo veía en los espectaculares, para después buscar con
desespero por todas partes.
Caí y volví a caer en el espiral.
Abracé la hoguera del olvido para luego ser nada.
Me perdí en el ruido de la ciudad.
Aprendí a mirar los días grises y a dejar
de escribir cursilerías.
Además para sobrevivir tuve que levantar la mirada porque muchas veces crucé la
avenida en la luz que no debía.
La jungla metalizada por poco me traga.
Hasta que dejé secar el corazón en el perchero para después arrojarlo a la hoguera.

