+Ana Lilia Herrera, Laura Barrera Fortoul y Jazmín Jaimes Albarrán, se abstuvieron de votar por la Guardia Nacional; Un recuerdo del maestro Lazslo Frater Hartig
La frase:
Qué es la música, mi definición es la “palpable comunicación del alma”.
LASZLO FRATER HARTIG
GUARDIA NACIONAL: La actuación de los diputados priistas del Estado de México ante la iniciativa presentada por la diputada Yolanda de la Torre y apoyada por Morena, referente a la integración de la Guardia Nacional al Ejército Mexicano, quedó así:
SE ABSTUVIERON DE VOTAR, es decir no lo hicieron ni a favor ni en contra: Ana Lilia Herrera Anzaldo, Laura Barrera Fortoul, Jazmín Jaimes Albarrán, ellas están. consideradas en el Grupo de Alfredo del Mazo.
También se abstuvieron Ismael Alfredo Hernández Deras de la CNC, Xavier González Zirión, independiente; Andrés Mauricio Cantú Ramírez de César Garza, Tereso Medina Ramírez de la CTM, Eufrosina Cruz Mendoza, de Alejandro Murat y Cynthia Iliana López Castro. El resto de los diputados priistas votaron a favor.
Cualquier disculpa que den los que votaron a favor sale sobrando, volvieron a comerterlo, en política se dice una cosa y se hace otra.
ASI FUE EL MAESTRO LASZLO FRATER HARTIG
La siguiente es una entrevista que le hice al maestro Laszlo Frater Hartig, en el año 2018.
Nacido en Hungría, de una generación de posguerra, y con todas las carencias y malos tiempos que eso implicaba, Laszlo Frater creció en una familia íntimamente relacionada con la música.
El violonchelo, instrumento del cual Laszlo es todo un maestro con una trayectoria internacional, era enseñado por tres familiares, dos tíos y una prima, por lo cual, él siente que el instrumento lo ha acompañado desde sus primeros días de vida.
El eje y el hilo conductor de la vida de Laszlo, era y es la música, por eso nunca tuvo duda alguna acerca de su vocación y pasión.
Con cariño, Laszlo recuerda que su abuela, guardaba con recelo una colección valiosa de libros y pinturas antiguas entre los cuales se encontraban incluso obras originales que él, a escondidas, hojeaba maravillado. Un día, su abuela lo encontró examinando un libro de pinturas del siglo XVIII y al sorprenderlo le ordenó que, si de verdad la imagen le gustaba tanto, arrancara la hoja y se quedara con ella; en ese momento Laszlo, con tan solo 5 años de vida, aprendió su primera gran lección en la vida el arte no es de quien lo hace sino de quien lo necesita, parafrasea Laszlo a Neruda (en la película El Cartero) para explicar su sentir.
Después de la revolución de Hungría en 1956, los padres de Laszlo emigraron, mejor dicho huyeron, primero a Yugoslavia y después a Alemania Occidental en donde comenzó el gran peregrinaje de él y su violonchelo.
A pesar de haber tenido sus inicios musicales con sus tíos, Laszlo cuando era niño ganó su primer concurso de talla internacional como Juventudes Musicales de Europa que le dio la oportunidad de estudiar un año con él.

Cabe destacar que los estudios de Laszlo, la exigencia de los mismos además de los constantes viajes, lo alejaron de su familia, fragmentándola; actualmente sólo puede encontrarse con sus dos hermanos, quienes viven en Europa, cuando ofrece conciertos en ese continente.
Su posgrado lo realizó en Estados Unidos bajo la tutela de otro profesor de origen húngaro, el mundialmente reconocido Janos Starker.
Mientras realizaba sus estudios de posgrado Laszlo fue contactado desde México ante la posibilidad de tocar e impartir clases en nuestro país.
A pesar de reconocer que Laszlo ya sentía cierta fascinación por México, no duda en reconocer: México me ha transformado y se ha convertido en la esencia y pasión de mi vida; de este país he recibido mucho y le he dado todo de mí.
A pesar de que sus estudios, y gran parte de sus logros musicales, los había conseguido en el extranjero, para Laszlo México es el país de su elección.
Más allá de los paisajes, diversidad cultural e historia, considera que el mexicano es el mejor tipo de personas, los mexicanos no tienen xenofobias que muchos países Primermundistas tienen.
Después de vivir un par de meses en la ciudad de México, Laszlo llega a la ciudad de Toluca en 1976 en donde ha permanecido por ya más de 38 años sintiendo que este lugar, con sus cuatro estaciones diarias, es el mejor lugar para vivir una vida creativa.
Por su gran preparación, capacidad y experiencia, fue designado asesor cultural de varios gobernadores del Estado de México.
La creación del conservatorio, hace 23 años (1991), le dio la oportunidad a Laszlo de trascender las propias fronteras del Estado de México con sus alumnos, mismos que han ganado concursos no sólo nacionales sino también internacionales. Es formador de formadores y forjador de esperanza en tiempos de desesperanza.
El maestro, cuyo platillo nacional favorito son los chiles en nogada, reconoce que además de la música, siente una gran afición por la pintura desde su infancia, y según él, si no hubiera sido músico le hubiera gustado ser pintor ya que, al igual que la música, la pintura es un arte que hace sentir sin palabras.
Por su trascendental trayectoria fue objeto de importantes reconocimientos; el Gobierno de México le impuso la Condecoración de la Orden del Águila Azteca, máximo reconocimiento que se otorga a un personaje que ha honrado a México. Asimismo, distinciones internacionales como:
Caballero de la Orden al Mérito de Excelencia Artística (Hungría)
Orden Civil de Alfonso X el sabio (España)

Caballero de la Orden de las Artes y de las Letras (Francia)
Doctorado in honoris causa en Artes, Música y Humanidades (Nicaragua) entre otros.
Citando a Don Quijote, su libro favorito, Laszlo dice soy hijo de mis obras, porque nadie le ha regalado nada.
Entre sus más preciadas posesiones, Laszlo tiene un Violonchelo de Cremona elaborado en 1748.
LASZLO Y TOLUCA
La primera cosa que menciona Laszlo con respecto a su gusto por Toluca es el clima en este lugar con las 4 estaciones del año en un día: es ideal para la creatividad.
Al preguntarle por qué no ha cambiado de ciudad de residencia desde su llegada a México, admite que la ciudad, además del clima ideal, le ha brindado el recibimiento que él no conocía en ninguna otra parte del mundo. Como cuna, es decir, como primera ciudad en la que el habitó de manera permanente, Laszlo reconoce que siente un cariño especial por el lugar con quien además crea lazos internacionales constantemente por su posición como director del COMEM.
Arquitectónicamente describe a la ciudad como una ciudad rara, fuera de lo común, dura roca y cantera, por lo que no permitió garigolear tanto las edificaciones como en otras zonas del país, ya que la materia prima para la construcción de casas era el adobe. Reconoce esos pequeños detalles que embellecen las casas antiguas de esta capital, como los patios interiores, los pisos y techos de madera en las construcciones antiguas de los balcones, así como la herrería.
Con respecto a las personas que habitan la ciudad, cree y está seguro de que es difícil ganarse el corazón de los toluqueños (que ya de por si tienen fama de fríos) y a diferencia de sus primeros años de radicar en Toluca, en los años 70 donde era una ciudad considerablemente pequeña, el panorama que ofrece ahora la capital es de una súbita sobrepoblación, refiriéndose a la cantidad de inmigrantes que hubo hacía este lugar después del terremoto de 1985 en la ciudad de México, sin haber estado preparada arquitectónicamente, ni cerca de las condiciones necesarias para dar cabida a todos aquellos quienes buscaban un mejor y más seguro lugar en donde vivir.
Con tristeza, reconoce que no todos los residentes de nuestra ciudad se sienten plenamente identificados con el lugar que habitan, pues la mayoría de ellos no conocen la historia de Toluca la bella, pues uno no puede sentirse identificado ni amar aquello que no conoce, dice al describir a muchos de los recientes pobladores de la capital del Estado. Por lo que, señala que la tarea de identidad reside en la educación y la cultura de sus habitantes.
Haber viajado no solo por gran parte del territorio nacional, sino por el mundo, le ha dado una perspectiva que pocas personas tienen. Aunque es un tanto difícil de creer, refiere a la ciudad de Toluca como un lugar más deseable para vivir.
De Don Quijote toma: Quien canta, sus males espanta, un lema para toda la vida.
El maestro Frater murió el martes 2 de junio de 2020

