+Incomparable la reducción de delitos que dicen existe ante el número de desapariciones; la seguridad no se evalúa a través de la pantalla; el caso Rocha

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La frase:

Urge un mejor discurso en cuanto a seguridad, pero basado en hechos reales, con delitos que se denuncian y los que no se denuncia.

LA NETA

La reciente ola de desapariciones y muertes violentas de mujeres en el Valle de Toluca vuelve a poner bajo la lupa la eficacia de las políticas públicas de seguridad y, particularmente, las estrategias destinadas a prevenir y atender la violencia contra las mujeres.

Mientras desde los gobiernos se presume una reducción histórica de los delitos de alto impacto, en las calles persiste una realidad que contradice los discursos oficiales: familias que buscan desesperadamente a sus hijas, madres que viven horas de angustia y casos de mujeres desaparecidas que terminan con el peor desenlace.

El caso de Diana Rivera Romero es uno de los ejemplos más dolorosos. La joven fue reportada como desaparecida en el centro de Toluca y posteriormente localizada sin vida en una zona boscosa de La Marquesa.

Su historia no puede reducirse únicamente a una cifra o a una carpeta de investigación; representa el drama de una familia que recurrió a las autoridades y a la sociedad para intentar encontrarla con vida y terminó enfrentando un desenlace irreversible.

La muerte de Diana Rivera Romero.

Y mientras el caso de Diana aún genera indignaciónnuevas fichas de búsqueda mantienen encendidas las alertas en la capital mexiquense. Entre ellas se encuentra la de Alondra Rubio Ménez, de 30 añosvista por última vez el pasado 2 de agosto en San Juan Tilapa.

También está el caso de Kimberli Citlali Santín Jaquez, de apenas 12 años, quien desapareció el 18 de agosto después de salir de su domicilio en la colonia Jardines de la Crespa. Sobre esta última se ha difundido la versión de que podría encontrarse retenida por su propia madre y sin comunicacióncircunstancia que deberá ser esclarecida por las autoridades mediante una investigación formal y con absoluta prioridad por tratarse de una menor de edad.

Toluca enfrenta además una circunstancia que hace todavía más preocupante este panorama: es uno de los municipios mexiquenses con doble Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres. Una de estas alertas está relacionada precisamente con la desaparición de niñas, adolescentes y mujeres. Es decir, no se trata de un fenómeno nuevo ni desconocido para las instituciones.

Desde hace años existen diagnósticos, protocolos, recursos públicos y programas destinados a prevenir este tipo de violencia. Sin embargo, para las familias que enfrentan una desaparición, la pregunta continúa siendo la misma: ¿dónde están los resultados?

La desaparición de Kimberli Citlali Santín.

La preocupación aumenta al observar que los casos no se limitan a Diana, Alondra y Citlali. En menos de una semana también fueron localizados sin vida los cuerpos de dos mujeres jóvenes que habían sido reportadas como desaparecidas. Aurora, de 26 años y paramédica, fue encontrada sin vida en Otzolotepec; mientras que Sara Valeria, de 28 años, quien había sido reportada como desaparecida en Lerma, fue localizada muerta en San Mateo Atenco.

Cada uno de estos casos tiene una historia distinta y deberá ser investigado por las autoridades correspondientes, pero todos comparten un elemento que resulta imposible ignorarmujeres que fueron buscadas después de desaparecer y que terminaron siendo encontradas sin vida.

La pregunta inevitable es si los mecanismos de búsqueda están funcionando con la rapidez y eficacia que exige cada minuto después de una desaparición. Porque en materia de personas desaparecidasel tiempo no es un dato administrativo. El tiempo puede representar la diferencia entre encontrar a una persona con vida o localizarla demasiado tarde.

Por eso, las autoridades no deberían conformarse con emitir fichas de búsqueda, sino garantizar investigaciones inmediatas, coordinación institucional, seguimiento permanente y atención real a las familias.

La situación resulta todavía más contrastante cuando se compara con el discurso institucional que se difunde desde el Ayuntamiento de Toluca, encabezado por Ricardo Moreno Bastida.

Mientras en las comunidades existe preocupación por las desapariciones y los hechos violentosdesde las oficinas gubernamentales se insiste, en que la capital mexiquense registra los niveles más bajos de delitos de alto impacto de los últimos 11 años.

El problema no necesariamente está en que existan cifras que muestren una reducción de determinados delitos; el verdadero desafío consiste en explicar por qué esa disminución estadística no parece corresponder con la percepción y las experiencias que enfrentan numerosas familias.

 Una gráfica puede mostrar una tendencia descendente, pero no puede medir el miedo de una madre que no sabe dónde está su hija, ni la angustia de una familia que pega una ficha de búsqueda en las calles esperando que alguien aporte información.

La llamada Toluqueñapresentada como una herramienta para conocer y atender distintos fenómenos de la ciudadpuede ofrecer datos, mapas y estadísticas; pero ningún tablero sustituye una investigación eficaz, una búsqueda inmediata ni la protección de una mujer en riesgo.

La seguridad no puede evaluarse únicamente desde una pantallaporque las víctimas y sus familias viven fuera de las gráficas.

Toluca, además, no puede darse el lujo de olvidar que recibe recursos públicos estatales y federales precisamente para atender problemas como la violencia de género y las desapariciones. Si existen presupuestos, programas y alertas, la ciudadanía tiene derecho a exigir resultados verificablescuántas mujeres han sido localizadas, cuánto tiempo tomó encontrarlas, cuántos casos fueron resueltos, cuántas investigaciones llegaron ante un juez y, sobre todo, qué medidas se están tomando para evitar que estos hechos vuelvan a ocurrir.

La discusión tampoco debería convertirse en una disputa política entre quienes defienden las cifras oficiales y quienes documentan los casos desde la calleUna desaparición no es de oposición ni de gobierno. Un feminicidio tampoco. Son tragedias que obligan a revisar qué está funcionando y qué está fallando.

Mientras los funcionarios celebran reducciones porcentuales, las familias siguen buscando respuestas. Mientras se habla de mínimos históricos, las fichas de búsqueda continúan apareciendo. Y mientras los discursos oficiales aseguran que la estrategia está dando resultados, cuatro historias recientes Diana, Aurora, Citlali y Sara Valeria y las mujeres que todavía permanecen desaparecidas, recuerdan que detrás de cada estadística hay una vida y una familia.

El reto para Toluca no es construir el mejor discurso sobre seguridad, sino demostrar con hechos que las mujeres pueden desaparecer sin que sus familias tengan que convertirse en investigadores, activistas y buscadores para conseguir respuestas.

Porque si una ciudad presume cifras históricas de seguridad mientras sus habitantes siguen enfrentando desapariciones y muertes violentas, entonces

Y esa es la contradicción que las autoridades tendrán que responder la pregunta: ¿de qué sirve lo qué dicen los números, sino qué están dejando fuera. Presumir que la delincuencia bajó si una familia todavía tiene que salir a las calles a buscar a una mujer desaparecida?

EL CASO ROCHA, UNA BURLA PARA TODOS

 

Mucho se ha hablado en los últimos días sobre el gobernador –ahora con licencia— del estado de SinaloaRubén Rocha Moya. De la nada, reaparece y se reinstala –sin solicitar permiso a nadie— en su trono del Poder Ejecutivo EstatalHoras despuésabdica, igual sin avisar a nadie y menos solicitar respaldo de nadie.

El mismo Rubén Rocha Moya había recibido respaldo político que lo llevó al poder, cuando solicitó licencia al cargo por primera ocasión para darse tiempo de atender los señalamientos que el departamento de Justicia de los Estados Unidos de América habían hecho sobre su persona y la de 9 de sus colaboradores más cercanos, además de un senador, quien también sigue sin dar la cara, a la fecha.

El caso es que el pasado fin de semana al señor gobernador de Sinaloa se le ocurrió regresar al cargo, para poner fin a la licencia que previamente había interpuesto ante el Congreso de su entidad, pero aún no se acomodaban en su lugar, cuando ya había solicitado nueva licencia, ahora con carácter de postergable al cargo, nuevamente para buscar defenderse por todos los medios a su alcance de los señalamientos que han hecho en su contra desde los Estados Unidos de América.

El caso es que el mismo día el señor Rocha Moya fue gobernador con licencia, gobernador efectivo y luego nuevamente gobernador con licencia, en un entramado político sin precedente alguno, no sólo en Sinaloasino en todo el país, pues si bien no es el primer gobernador que en este país sale corriendo por la puerta de atrás, sí es el primero que hace todo en menos de 24 horas, sin tomar en consideración el mínimo de decencia política, rompiendo todas las formas, las escritas y las no escritas.

Pero, ¿qué hay detrás de toda esta trampa política que está escribiendo Rubén Rocha Moya? ¿Creen ustedes que la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, estuvo enterada de las decisiones del ahora gobernador con licencia?

Para su fortuna, el día que todo esto ocurrió, la Presidenta de México había anunciado que se ausentaría de sus actividades –al menos las públicas— por un cuadro de enfermedad de vías respiratorias, por lo que había decidido quedarse en su cama y esperar noticias de sus colaboradores.

fue ahí donde se desató la tragedia política, pues su secretaria de Gobernación tuvo que dar la cara –muy conveniente— mientras en Sinaloa se vivieron horas crudas, difíciles y complicadas en las que no me imagino todo lo que ocurrió pues en algún momento el señor Rocha Moya tuvo por lo menos que buscar respaldo tanto en Palacio Nacional como en Palenque, Chiapas, para operar sus decisiones.

Así nos enteramos despuésvía la red social “X”, que la señora Presidenta de México se vio muy molesta por las decisiones del gobernador del estado de Sinaloa, por lo que formuló una sentencia casi definitiva al hablar de la responsabilidad legal y ética que recae sobre todos los miembros del Movimiento de Regeneración Nacional, y fue ahí donde sentenció que no estaba de acuerdo ni con el regreso al cargo de Rocha Moya y mucho menos con la nueva solicitud de licencia al cargo que interpuso ante los diputados de Sinaloa, a los que el propio Rocha Moya trae como sus mensos llamándolos a sesión extraordinaria cada vez que se le ocurre solicitar una licencia a la gubernaturaEso es lo malo de no tener un Congreso opositor.

Por ello, es evidente que desde Palacio Nacional se dictó sentencia sin tener que pasar por los trámites burocrático-jurídicos de un juicio político a un gobernador de este país, y la señora Presidenta se ahorró todos esos trámites con una sola sentencia, dándole una patada en el trasero al señor Rocha Moya para que se vaya nuevamente a ocultar debajo de alguna piedra y no sea detenido por autoridades mexicanas o estadounidenses que no han sido capaces de presentar un expediente jurídico con la acusación seria y puntual en su contra.

Para la tarde del mismo domingoSinaloa se quedó nuevamente sin gobernador, y el gobernador se quedó nuevamente sin estado que gobernar, evidentemente porque la Presidenta de México no podía enfrentar el juicio colectivo de permitir reincorporarlo a sus obligaciones al mismo tiempo que se le ha expuesto públicamente como un delincuente y colaborador del peor grupo delictivo de este país.

El caso Rubén Rocha.

Si es o no responsable el señor Rubén Rocha Moya de lo que se le acusa en el concierto nacional, eso no se ha probado, al menos públicamente, pero lo que es cierto es que si fuera tan inocente como él mismo se dice ya se hubiera presentado ante las autoridades y se hubiera puesto a disposición para enfrentar cualquier tipo de investigación judicial. Pero no es así.

Rocha Moya es hoy mismo responsable de brincarse las trancas de la política mexicana, pues si él supiera que tuviera detrás el apoyo del dueño del Movimiento de Regeneración Nacional, del viejecito cabeza de algodónno tendría ningún problema y enfrentaría con arrestos cualquier tipo de acusación.

Pero no es así, primero, porque Rocha Moya sabe perfectamente que ni el mismo cabecita de algodón tiene hoy el mismo poder como para seguirlo respaldando, pues una cosa es que maneje a la encargada que tiene en Palacio Nacional y otra muy diferente es que ella en realidad opere políticamente como quisiera el personaje más alto de Morena.

La verdad es que López Obradorsi pudiera en este momento intervenir a algún nivel político en México o fuera de este país para salvar a algún personaje político, no sería Rubén Rocha Moya por quien metería la mano. Más bien lo haría por sus propios hijos, pues todo el mundo sabe perfectamente que al señor Trump no le gusta mucho que le digan a quien correr y a quién no tocar entre sus colaboradores, y por ahí hay uno que se le ocurrió romper todas las reglas y prácticamente ponerse con Sansón a las patadas en el asunto de la visa que le quitaron al de los viajes de lujo al extranjero, Andy López Beltrán.

Por su parte, la Presidenta Sheinbaum no ha podido quitarse de encima la bronca con Rocha Moyay no lo hará, al menos en el corto plazo, pues la única forma que habría para salir más o menos bien librada de esa crisis, sería activar a su perro de caza, Omar García Harfush, mandándolo a detener al gobernador con licencia de Sinaloa, al tiempo de activar alguna estrategia política de urgencia para evitar que esa maniobra haga que el Movimiento de Regeneración Nacional se le desmorone en las manos y se le venga abajo justo antes de la elección del 2027.

Por el momento no le queda otra salida a la señora Claudia Sheinbaum que aguantar callada –como decía un gran amigo–, tragar toda la amargura que se tenga que tragar, y seguir siendo dócil y respetuosa con el loquito de la cabecita de algodón que todas las mañanas le dicta la música a la que tiene que bailar desde Palenque.

Mientras todo esto ocurre entre la Ciudad de México, Sinaloa y Palenque, la verdad es que se le vienen encima los ladrillos con los que se construyó Morena, y todo el mundo se da cuenta que en esta crisis nadie saldrá bien librado, pues todos van a salir con daños muy serios, unos más que otros, pero todos con raspones.