Ando diciendo creyendo
Cada día hablo menos
escucho menos
leo menos
y así,
con esa orden natural
digo, oigo, y me entero más,
Mis recuerdos son los marcos de algunos cuadros
y este presente que de regalo no tiene ni el lazo
lo vivo loco feliz
con la felicidad de lo efímero,
creyendo siempre que las personas con las
que hago algo, cualquier cosa, aquella,
será la última vez, como
si siempre me despidiera para siempre de aquellos que veo
como si siempre fuera un niño que se ha robado la llave de la casa
y que la familia de cabeza no deja de buscar
y así con las palabras disueltas
lo manido y lo no brillante como joyas
desaparecen y me quedo
con los sonidos
tu voz rota y risueña,
tu voz sonriente con un entusiasmo
que excita a cualquier estrella
y sin conocerte cara a cara
café a café
con las mejillas vírgenes de un saludo
que temo no ocurra como un velcro
moriría de la vergüenza,
aquella que revolotea en un ombligo invisible, como siempre
dicen
y yo como siempre
queriendo verte y no
queriendo escucharte y no
con el gerundio como defensa
aunque sé que, indefectiblemente,
como dicen los que usan las palabras,
la conoceré,
te conoceré,
y acaso los poemas
de verdad
se vuelvan poemas
como un calendario lleno de letras
como un crucigrama lleno de tus fotos
o un ajedrez
que inicia con un gambito de dama.
