+Añeja historia por la disputa del control del mercado Benito Juárez de Toluca; Una semana sin servicios de salud en el Valle de Toluca

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La frase:

Los buenos vendedores son los que cuentan historias.

SETH GODIN

 

La relación Mario Medina y ambulantes

La relación entre Mario Alberto Medina Peralta y los comerciantes de Toluca nunca ha sido tersa, y cómo habría de serlo si él aún les debe los casi 500 mil pesos que ellos pagaron por fianzas cuando hace varios años fueron desalojados por el entonces presidente municipal de TolucaJuan Rodolfo Sánchez Gómez, y los defendió para sacarlos de prisión por presuntamente negarse a la aprehensión de la que entonces fueron objeto.

Ahora, más de 15 años después, se vive un nuevo enfrentamiento entre los comerciantes ambulantes y semifijos que integran la organización Ernesto Che Guevara y el ahora director de Gobierno Municipal, de quien no guardan gratos recuerdos.

El problema –dicen– radica en abusos de autoridad en los operativos ordenados por Mario Medina para el desalojo de los comerciantes ambulantes y semifijos, quienes ciertamente tienen prácticamente tomada la zona periférica del mercado Benito Juárez, de Toluca, precisamente la misma área por la que Juan Rodolfo Sánchez Gómezcuando era panista, los eliminó y envió a prisión.

Como puede observarse se trata de un añejo e histórico problema en el que está como causa principal la férrea lucha que las organizaciones de ambulantes han tenido desde hace décadas por los espacios en el principal mercado de la ciudad de Toluca, sitio que se ha disputado a sangre y fuego, textual, y en el que, a la fecha, no hay una acción de autoridad definitiva, ni ganadores ni vencidos.

Se trata de una situación cíclica, en la cual cada administración de Toluca ha intentado poner orden, pero lamentablemente ahí hay tantos intereses mezclados que ha sido imposible lograr que la normalidad vuelva a ese centro de abasto popular.

Hay intereses tan marcados como ¿cuál es la organización que tiene todos los “derechos” sobre los espacios en disputa? De lo cual se derivan otras cosas más mundanas como ¿quién cobra ahí por hacer uso de los baños de esa plaza?

Aunque usted no lo crea, son millones de pesos los que se recogen en cubetas cada semana derivado de los 5 pesitos que se cobran cada vez que un cristiano o cristiana entra a hacer sus necesidades fisiológicas a los baños del mercado Juárez, pareciera cosa menor, pero no lo es, son cubetadas que primero cobraban las organizaciones, luego alguna autoridad municipal se atrevió a quitarles ese “derecho” y todo acabó en bronca, la cual no se ha terminado, simplemente ha ido cambiando de manos, pero el problema ahí sigue.

Mario Medina y los vendedores.

Ahora la situación se contaminó nuevamente con el arribo al poder de Mario Alberto Medina Peralta, el mismo que hace algunas semanas se hizo tan “famoso” al meter su nariz en el conflicto universitario y pretender impulsar con todo lo que tiene a su disposición a una de las candidatas a la Rectoría de la Universidad Autónoma del Estado de México, la cual, a final de cuantas, se vio obligada a renunciar a sus aspiraciones y renunciar por las presiones existentes en contra de esa candidatura.

Pero Mario Medina Peralta no pierde el tiempo, tan pronto vio frustrado su plan de impulsar a la nueva Rectora de la UAEMéx dedicó lo mejor de sus esfuerzos a otro objetivo, y ese fue recuperar el “control”, que en realidad es el poder, sobre el comercio que se ejerce en el mercado Benito Juárez, de Toluca.

Ahora la cuestión volvió a caer en situaciones ancestrales, detrás de un supuesto plan para el reordenamiento de las actividades comerciales se oculta el objetivo principal de fortalecer a una organización y debilitar a otra, pues de esa manera el mismo Medina Peralta gana políticamente y, aunque no se quiera reconocer, también lo hace desde el punto de vista económico, aunque son dineros que jamás ingresan a la Tesorería de Toluca y todo queda en el fortalecimiento de su papel como autoridad.

Por supuesto que la organización Ernesto Che Guevara ha elevado las protestas y no está muy lejos el día que los enfrentamientos vuelvan a esa zona comercial, pues, al menos en este momento, Mario Medina actúa al amparo de la ley, pues tiene todas consigo y lo único que hace en realidad es cumplir con su deber, aunque el problema está en el “cómo”, aunque hay que reconocer que tampoco es algo que se pueda resolver de una forma totalmente pacífica.

Ahora le queda a Medina Peralta recurrir al diálogo con los actores ahí implicados, con las varias organizaciones que de un modo u otro tienen participación en el lío político, económico y social que es la relación con los comerciantes de ese importante mercado de la capital mexiquense.

Las alarmas están encendidas y que conste que estamos alertando al señor presidente municipal de Toluca que ahí puede generarse un conflicto de mayores dimensiones, como ha se ha vivido antes en este interminable conflicto por los espacios para la venta en torno al mercado Benito Juárez.

Una semana sin servicios de salud en el Valle de Toluca

Se cumplió una semana con el Sector Salud del Estado de México prácticamente paralizado en el Estado de México, todo a consecuencia de la disputa que viven el casi extinto Instituto de Salud del Estado de México y el sistema federal IMSS Bienestar que supuestamente fue creado precisamente para evitar ese tipo de problemas en el país.

Desde hace cinco días los médicos, enfermeras y trabajadores administrativos de clínicas y hospitales se encuentran en huelga de brazos caídos y únicamente atienden emergencias, pero realmente emergencias de gran nivel. Están suspendidas las consultas de medicina general y aplazadas las cirugías que requieren quienes no cuentan con ningún otro servicio público de salud.

La situación se ha vuelto desesperante para cientos de personas a las que les urge resolver, o por lo menos atender, diversos problemas de salud, quienes simplemente se han encontrado con hospitales con las puertas cerradas y una serie de argumentos para dispensar la falta de atención de quienes ahí deberían estar trabajando.

El paro de los integrantes del sector Salud.

Tampoco se puede culpar del todo a los empleados del Sector Salud de la situación que se vive ahí, pues a ellos no les están pagando por ejercer sus profesiones. Resulta que hay una diferencia entre el gobierno federal y el estatal por ver quien debe de pagar una serie de cláusulas inscritas en los contratos de trabajo del personal médico y de enfermería, además de una serie de bonos y compensaciones a los que legalmente tienen derecho, pero resulta que el dinero “desapareció”.

La historia cuenta que cuando se firmaron los convenios para la transferencia de la administración de las clínicas y hospitales mexiquenses al sistema IMSS Bienestar el Gobierno del Estado de México también transfirió esos recursos que ahora reclaman los trabajadores, pero resulta el IMSS Bienestar alega que nunca recibió ese dinero y ahora no puede cumplir con los pagos a los trabajadores.

entre que son peras o son manzanas, los médicos y enfermeras siguen sin cobrar completo sus salarios y mucho menos las primas y bonos a los que tienen derecho, según sus contratos de trabajo. Pero la situación se ha vuelto peor cada día pues los mismos contratos de trabajo están siendo prácticamente desconocidos por el gobierno federal, a través del IMSS Bienestar, primero, porque asegura la institución federal que ellos nunca se comprometieron a muchas de las cláusulas ahí escritas, pero, algo más, resulta que para el IMSS la mayoría de los contratos ya están vencidos en sus términos de temporalidad y por lo tanto no acepta esa institución cubrir los adeudos.

En medio de esta problemática los más afectados están resultando los ciudadanos que no tienen otra opción que el sector público para atender padecimientos que van desde una simple gripe hasta enfermedades terminales las cuales ponen en riesgo sus vidas.

Lo que se vive hoy en el Estado de México no tiene precedente, es un conflicto de intereses entre autoridades federales y estatales en el que ni una ni otra parte están dispuestos a ceder, mientras que los mexiquenses observan atónitos el poco valor que ambas instancias están poniendo a sus vidas.