Apagarse

Views: 393

Todos, síii todos estamos a un paso de la indigencia.

Trabajo con mi cuerpo, trabajas con tu cuerpo.

Si me rompo la mano y si te rompes el pie

saliendo del metro –por ejemplo–  con el ejército de necesitados

por el bono de puntualidad,

o con el miedo infantil al regaño

por los seis minutos de retardo…

Somos niños con nuestro mayor miedo hecho realidad.

Perdimos la libertad de elegir.

Cedimos nuestras canicas.

Empeñamos nuestra flamante bicicleta.

La furia, por pensar que estuve loca

al firmar mi primer contrato

el primero de muchos

el monograma bordado en la camisa, pasó.

Voy en el transporte adormecida

rompiéndome y sujetando las partes al mismo tiempo.

Porque soy un indigente

todo el tiempo sin quererlo aceptar.

Esto de darles monedas me recuerda

 el acto religioso donde dicen que

 lo que darás se te será devuelto

MIEDO  MIEDO  MIEDO.

En desventura adelantada,

están los hermanos viviendo en coladeras,

los que se drogan bajo el puente,

los que hacen el amor en las vías del tren.

Y los que desconozco

Pero somos tú y yo.

Sin camisa de fuerza.

A secas, sin ganas

Para usar el monograma

Para bajar la cabeza

 y apagar el fuego de nuestro corazón que late sin permiso

 hasta que la noche intempestiva llegue con sus trompetas.

 Después de la última ojeada

y el último beso.

Nos apagamos, como máquinas,

caemos a la montaña de chatarra.

Somos indigentes, malolientes, tristes?

No sé si tristes,

Tal vez es redención,

Tal vez es libertad,

Tal vez es como estar iluminados.

Y recuperar el latido

Y la hoguera

Y el alma.