+Apostarle al Fracaso del Gobierno en Turno, la Táctica Opositora

Views: 2688

La frase

El colmo, Andrés Manuel López Obrador no quiso reconocer el triunfo de Joe Biden.

ES TAIMADO

 

SUPERTIP: Se confirmó, el sacerdote Jesus Márquez Farfán confirmó su retiro del sacerdocio y de la iglesia de El Calvario. Su sustituto como se lo anuncié será el sacerdote Jorge Rosas Suárez, hombre joven, con don de genes y muchos conocimientos. ¡Enhorabuena, padre!

 

EL DETALLE: Maurilio Hernández, líder de JUCOPO lo informó en sus redes sociales, dio positivo a Covid-19. Habrá que estar pendiente de si contagió a los integrantes del gabinete que acudieron a la glosa del informe en la Legislatura local.

CON EL TOLUCA: Aunque empató, debió haber ganado, primero por ser local, después por tener ventaja numérica, pero no lo hizo porque el Toluca pasó por etapas de letargo, lejos de apretar a fondo y tratar de ganar el encuentro.

Aún en el último juego oficial, el Toluca se mostró como toda la temporada, una de cal y una de arena en el mismo partido.

Defensivamente hablando florecieron las fallas de siempre, ni Adrián Mora, ni Maidana pudieron ni interceptar el pase de Montes a Mena y mucho menos evitar que Mena habilitara a Ramírez para el primer gol.

Menos mal que Estrada anotó un golazo para igualar y luego Canelo recibió falta de penal de Tesillo y anotó, superando el lance de Cota. La fotografía al respecto es espectacular.

Pero un golazo de Luis Montes, en un tiro libre de zurda, que superó la barrera, el salto de Haret Ortega y los pasos que bien dio García pero que no fueron suficientes, porque el balón iba al ángulo.

Aparentemente el rival en el repechaje será Tigres,  lo cual no garantiza mucho a este Toluca que no acaba de convencer.

Lo censurable, el sainete entre auxiliares de los cuerpos técnicos al terminar el primer tiempo y la participación de Alfredo Saldívar.

Pero para esto habrá que esperar que pase la fecha FIFA.

 

ELECCIONES EN EU: Tras cincuenta años de caminar en pos de la Casa Blanca, al fin, Joe Biden llegó, dio el paso definitivo en unas elecciones por demás peleadas.

Para hacerlo tuvo que pasar todo esto en las elecciones.

Joseph Robinette Biden Jr., nacido en Scranton, Pensilvania, en 1942 presentó como el candidato de la empatía para un tiempo de luto. Si las de 2016 fueron las elecciones del desgarro, las de 2020 han sido las de una América ya rota y atravesada por tres crisis simultáneas: la sanitaria, la económica y la social. Biden se ha postulado como el candidato que quiere cursar heridas para salva “el alma” de la nación.

A Biden le eligieron casi el 51% de estadounidenses, mientras que algo menos del 48% lo hicieron por Donald Trump. En la enorme mayoría ha ganado el mismo partido que logró la victoria en 2016. Pero que perdió por la suma de los votos electorales.

3 Biden será presidente porque tres estados: Wisconsin, Michigan y Pensilvania, que fueron los territorios que en 2016 le dieron la presidencia a su rival, ya que Trump venció en Wisconsin por seis décimas en 2016 y este año lo pierde por apenas seis.

Entre las mujeres, las cosas no han cambiado: se decantaron claramente por Clinton hace cuatro años y ahora han volcado a hacerlo claramente por Biden. Es decir las mujeres se la cobraron a Trump en sus desprecios y críticas.

5 Ese avance demócrata entre los blancos —que son dos tercios del total del electorado— compensa el de Trump entre afroamericanos, hispanos y asiáticos. Se podría suponer un equilibro de fuerzas, pero…

Biden gana entre los más pobres y entre las rentas medias, para perder solo entre las superiores a 100.000 dólares. Una de las sorpresas hace cuatro años fue el éxito republicano entre blancos sin estudios universitarios y de rentas medias. Estos últimos fueron los que siguieron en apoyo a Trump.

6 La clave es que los electores que no se identifican como republicanos ni demócratas votaron más por Trump que por Clinton en 2016 (46% a 42%), pero ahora ha sido al revés: el 54% eligió a Biden y solo el 40% a Trump. El 84% de los conservadores han votado por Trump, más incluso de los que lo hicieron en 2016. Y el 89% de los autodefinidos como liberales (el equivalente a progresista en la jerga política estadounidense) han escogido a Biden, también más de los que lo hicieron hace cuatro años.

Kamala Harris será la voz quizá suave, quizá en ocasiones litigante, otras reivindicativa, de la vicepresidencia de Estados Unidos. A partir del 20 de enero, cuando Joe Biden jure su cargo en las escalinatas del Capitolio, se podrá oír sin interrupciones esa voz, que pertenece, por primera vez, a una mujer negra rodeada de  primeras veces históricas.

Primera vez que se convirtió en Fiscal de San Francisco de raza no blanca a los 40 años de edad, otra primera vez cuando ascendió a Fiscal General, será la primera vez que una vicepresidenta sustituya a un vicepresidente al que calló en el debate al decirle “Señor vicepresidente, estoy hablando yo”.

Apostarle al Fracaso del Gobierno en Turno, la Táctica Opositora

Cualquiera que sea el partido político en el poder, la táctica opositora en México siempre ha sido la misma: apostarle al fracaso del gobierno en turno para sacar raja en el momento electoral oportuno, pero jamás dedicarle al trabajo planeado, anticipado y propositivo como factor de opción para el electorado, y en esta ocasión no es la excepción ante el gobierno de la Cuarta Transformación.

En todos los partidos políticos de oposición al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), actualmente en el poder presidencial, lo único que pueden observarse son enormes lupas para estar detectando las fallas e incongruencias del gobierno en funciones, que en su momento servirán de armas electorales en busca del voto popular.

No se aprecian estrategias en función de la plataforma ideológica que los debe sustentar en el espectro de la oferta política de pluralidad que garantiza la democracia mexicana, sino más bien cálculos matemáticos para establecer alianzas que aseguren los triunfos y el arribo a los cargos del poder, aun cuando tales alianzas deban hacerse en franca contradicción a los principios doctrinales.

Tampoco se observa trabajo de proselitismo para fortalecer los cuadros de participación ciudadana en los partidos políticos, lo cual implicaría abrir las puertas de los institutos políticos a nuevos flujos de militantes y aspirantes a los cargos de dirigencia partidista y de representación popular, puesto que el propósito es seguir medrando con las prerrogativas presupuestales que la ley les asigna anualmente, por parte de auténticas camarillas y hasta clanes familiares, que tienen secuestrados los partidos políticos en México, aun los recién aprobados por parte de la autoridad electoral.

Dado que en México prevalece un sistema de partidos políticos como la principal vía para poder aspirar y llegar a los cargos de gobierno y de representación popular, se entiende -aunque de ninguna manera se justifica- la feroz lucha por controlar y mantener secuestrados los partidos políticos por parte de auténticas mafias de vividores de la política en México.

Si alguna causa de la crisis democrática que vive México quisiéramos encontrar, la tendríamos sin lugar a dudas en este manejo perverso de los partidos políticos que ha sentado sus reales en la vida política nacional, tanto en el ámbito municipal, estatal o federal, no hay diferencia alguna, se trata de réplicas perfectas de los mismos vicios.

Sean tiempos o no de contiendas electorales, los “dueños” de los partidos políticos tienen seguros sus cuantiosos recursos económicos que les permiten eternizarse en la comodidad de la pereza y la desvergüenza ante una ciudadanía que los mantiene cual parásitos, pero no les exige trabajo democrático y menos rendir cuentas del presupuesto recibido.

La apuesta de los holgazanes de la política es simplemente dejar que el paso del tiempo muestre el desgaste de quienes ejercen los cargos públicos y las posiciones de representación popular, para luego surgir como nuevas y mejores opciones ante el electorado, a pesar de tratarse de cartuchos quemados y fracasados una y otra vez en ese reciclado ente perverso que es la política mexicana, cuyo mejor ejemplo lo tendremos ahora en la profesora Elba Esther Gordillo, con su retorno a la vida partidista del país, por absurdo que parezca.

No extraña entonces que quien llega al poder máximo en el país, puede hacerse fácil y rápidamente de un poder absoluto que le permita ejercer el cargo presidencial de una manera autoritaria, sin contrapesos políticos, no solo frenando sino retrocediendo la evolución democrática de la nación.

Los partidos políticos tendrían que ser por ley, modelos de participación democrática con flujo permanente de renovación generacional para asegurar que la savia juvenil sea la que alimente la teoría y la práctica de la vida democrática mexicana.

La democracia en México no merece estar destinada al capricho de grupúsculos de vividores que se han enquistado en los partidos políticos, por lo que una reforma política tendría que comenzar con urgencia por la democratización auténtica de los institutos políticos, ¿no le parece a usted, estimado lector?