ASI TE QUIERO YO…
Si me preguntas con afán sincero
por qué te quiero, voy a responderte,
yo te quiero, mi bien, porque te quiero,
no tengo otra razón para quererte.
Aunque también te quiero por ser noble,
porque tus sentimientos son sinceros,
porque es tu cuerpo fuerte como un roble,
por todas esas cosas yo te quiero.
Te quiero por tus nobles sentimientos,
porque piensas en todo lo que pienso,
porque sientes lo mismo que yo siento,
y porque son los míos tus pensamientos.
Te quiero con la fuerza de quien ama
lo que sabe que no podrá alcanzar,
y con la herida que desgarra el alma
sabe muy bien lo inútil que es luchar.
Te quiero con la angustia de quien teme
perder de pronto lo que siente suyo,
con la triste inquietud de quien no puede
acallar este amor, que es siempre tuyo.
Así te quiero yo, como se quiere
con la pena constante y el pendiente
que del sueño de pronto me despierte
la cruda realidad de ya no verte.
Así te quiero yo, esa es mi suerte,
como nadie podrá llegar a amarte,
con la angustia infinita de perderte,
con la dicha suprema de adorarte.
DORADO AMANECER
Ya brillan del sol naciente
los primeros resplandores,
extendiendo hermosamente
del astro rey los fulgores.
Dorando las altas cimas
de los encumbrados montes,
elevan su frente altiva
en los picos de los bosques
que el rayo del sol anima
en lejanos horizontes.
Y duerme tranquilo el río,
sus mansas ondas descubre,
sus hilos tiende el rocío
que con las hojas encubre.
Las neblinas de los valles
hacia las alturas corren,
y de las rocas se cuelgan
o en las cañadas se esconden.
Y en la alfombra de los prados
que esmaltan gallardas flores,
se escuchan cantos sagrados,
misteriosas oraciones.
Demos gracias a la vida,
por el sol y por nacer,
por ver esta luz primera
y la aurora poder ver,
y hacer que crezca este día
la esperanza de un nuevo amanecer.
Zimapán, Hidalgo, México
D.R.

