Baja tolerancia a la frustración
La frustración es el acto de frustrarse, es una forma de privar a alguien de lo que esperaba, es decir, puede ocurrir cuando las cosas no salen como queríamos o como habíamos planeado.
Ahora bien, puede existir una alta tolerancia a la frustración o una baja tolerancia. A continuación, explicamos la diferencia entre ambas:
Alta tolerancia a la frustración: Ocurre cuando una persona acepta que la frustración es parte del proceso.
Intolerancia a la frustración: Cuando no aceptamos que nos puede ir mal o nos puede ir como no esperábamos.
La baja tolerancia a la frustración, también conocida como poca tolerancia a cometer errores o fallos, es algo que le ocurre a muchas personas. Este término lo mencionó por primera vez Albert Ellis, un conocido psicólogo.
Se da cuando queremos dejar de sentirnos mal y utilizamos el estrés que nos genera para justificar que nos hemos rendido. Siguiendo el ejemplo anterior sería cuando dejamos de lado el carnet por no sentirnos mal por los errores que cometemos. También podríamos decir que estas personas buscan el placer inmediato y que, si esto no ocurre, también les genera malestar. Es decir, buscan constantemente experiencias que tengan un placer o una recompensa inmediata y evitan experiencias que tienen una recompensa o placer diferidos.
Consecuencias de la baja tolerancia a la frustración
Una persona con baja tolerancia a la frustración podría sufrir algunas de las siguientes consecuencias: Abandonar constantemente las cosas que empieza. Si tenemos intolerancia a la frustración abandonaremos o dejaremos de lado la mayoría de las cosas que nos puedan generar estrés o malestar. Como consecuencia, nos perderemos muchas cosas de la vida.
Ansiedad cuando algo no sale como se espera. Es normal que cuando algo no sale como esperábamos, quizá podamos sentir algún síntoma de ansiedad. Sin embargo, estas personas suelen presentar síntomas de manera más intensa y durante más tiempo.
Evitación de situaciones. Si saben que algo no va a tener una recompensa inmediata o valoran que les puede generar estrés, suelen evitar y huir de este tipo de situaciones.
Es importante que, si has detectado que lo anterior te puede estar ocurriendo, utilices una serie de técnicas para desarrollar la tolerancia a este fenómeno.
Antes de pasar a explicar cuáles son es importante mencionar que tener poca tolerancia a la frustración, como algo aislado y pasajero, es normal. El problema viene cuando se convierte en algo usual o dejamos que nuestra vida se dirija por ello. En otras palabras, se convierte en problema cuando nos causa inconvenientes en nuestra vida diaria.
Algunas de las técnicas o herramientas que recomendamos son las siguientes:
- Establece metas realistas para tu vida. En muchas ocasiones nos frustramos porque queremos alcanzar metas que, de entrada, son inalcanzables. Por eso, es importante que intentes establecer objetivos alcanzables.
- Piensa en si tienes alguna creencia irracional.
- Analiza qué situaciones son las que te generan más frustración y ponlas en práctica. Piensa al ver cuáles son aquellas que más malestar te generan e intenta practicar.
- Acepta que los errores son parte del proceso. Si de entrada contemplamos que podemos cometer errores en el proceso y éstos ocurren tendremos más probabilidades de aceptarlos.
- Acepta que todo el mundo puede cometer errores. Entiende que éstos son parte de la vida y a todo el mundo le ocurren.
- Acepta que la frustración es normal y es parte de todo el proceso. Si aceptamos que nos podemos sentir frustrados y que esto es normal, cuando nos sintamos así, no desistiremos.

