¿Brujas?
En repetidas ocasiones hemos escuchado que a las mujeres se les refiera como brujas, ya sea por su aspecto físico o por sus prácticas en las artes ocultas.
Desde tiempos remotos las mujeres que tenían ciertos conocimientos por encima del promedio, eran señaladas e incluso temidas; muchas de ellas tenían conocimientos o sensibilidad para descifrar situaciones de la naturaleza, de la vida, del cuerpo, del universo, de lo espiritual, de conocimientos de lo oscuro y maligno.
Hubo pasajes de la historia en las que estas mujeres con amplios conocimientos fueron maltratadas e incluso asesinadas y otras que pasaron a la historia por sus grandes aportaciones. Hoy condenamos los hechos atroces contra esas mujeres que en ese tiempo tacharon de brujas porque hechizaban, porque les parecían falsas, porque tenían poderes mágicos obtenidos por el diablo o porque las consideraban feas, malvadas, etc.
Hoy sabemos que muchas mujeres tienen esos conocimientos y no precisamente por el diablo, o porque tienen cierta magia, hoy reconocemos a esas mujeres cono SABIAS, sí, sabedoras de ciencias, artes, la vida, del cuerpo humano, de alguna materia en específico, aunque no dudamos que existan otras que verdaderamente obtengan sus conocimientos del diablo, porque es posible.
De pronto las nuevas y jóvenes generaciones han adoptado la imagen de la bruja como para dar cierta imposición a la figura femenina sobre los demás, pero creo que hoy no es necesario reivindicar la figura de la mujer sabia como bruja, eso me parece ha quedado en el pasado y no creo que el seguir perpetuando la idea de oscuridad, maldad traiga el efecto buscado. El filósofo, político y escritor italiano Nicolás Maquiavelo decía que era mejor ser temido que amado y probablemente muchos concuerden con esas ideas, pero hoy donde buscamos erradicar la violencia no sólo contra las mujeres sino de la vida misma me parece oportuno que comencemos a cambiar los estereotipos y de llamar a cada cual por su nombre y mejorar las imágenes, estereotipos que han establecido para las mujeres.
Ciertamente habrá mujeres que se sientan cómodas con el término o habrá en quienes realmente deba emplearse, pero sí considero que deberíamos ir develando en quién y en qué momentos usar el término. En el nombrarse está la fuerza de las ideas, de ahí la importancia de conocer qué hay detrás de lo que nombramos, de las palabras que utilizamos; pues como dice la coautora del libro La Mujer Reina E Indomable, Linda Jarosch, la mujer sabia inicia en la vida y en el amor. Por eso concuerdo que debemos aprender a nombrarnos desde el amor, como mujeres sabias porque también sostiene la autora que toda mujer llevamos dentro de sí a la mujer sabia.
Así que hombres y mujeres vayámonos respetando, vayamos poniendo los puntos sobre las íes. La sabiduría se ha creído ajena, de sólo unos cuantos, pero está al alcance de todos sólo depende de cierta sensibilidad y disposición al conocimiento pues todos tenemos la sabiduría dentro de nosotros.
Termino con una cita de la autora en la que dice que …las mujeres sabias… contribuyen a la salvación. Ayudan a deshacer los nudos… a iluminar lo oscuro.
-Más sabias, menos brujas-

