Carrizal
En la niña que fui,
¡tú, lugar de carrizales!
configurabas entrañables
emociones.
Conocer el mar,
saber de tu inmensidad
creaba en mi infante mundo
un universo infinito
hondamente deseado.
En la historia familiar,
Acapulco era sueño
paradisíaco.
En las películas mexicanas
el episodio más atrevido.
Para las generaciones
que me anteceden,
¡el puerto más bello!
He recorrido tu cosmos.
Eres historia mexicana:
el amor de Acatl y Quiáhuitl.
Hoy me recibes
me abres tus puertas
diciéndome en el sonido
ondulante de tu piélago:
Carmen Sofía
eres carrizal de mi carrizal
¡Bienvenida seas!
¡Amado Acapulco!

