Carta a una señora de México
Usted
de ahora en adelante
y sin poesía que valga
pero también con poesía,
digamos,
para no perder la costumbre
la voy a tratar de Usted, pero también la voy a tutear
No te confundas
Que así son los péndulos
Y negarlos se hace imposible
Como si fuera una ley física,
Que como un dulce metrónomo
Marca el compás
Y yo a ti y a Usted
Le voy a explicar, te voy a explicar
Por qué eres el amor de mi vida
Sin hipérboles que valgan
El amor de la vida de alguien es una mujer
Pero también puede no ser una mujer
Puedo tener el deseo de despellejarla viva
Y tocar su cuerpo sin medida
O contemplarla
O besarla como si fuera sólo eso
Una orgía
Soberbia
Ultrajándola, ultrajándote
Hasta donde esa zona ya no tiene nombre
Quizá porque la hemos perdido
Y ya que los filtros antipáticos se han evaporado
Felizmente
Y con la delicia encarnada
De quien nada tiene que perder como dicen en las películas ¿viste?
Te vuelves mi discípula y mi maestra
Porque quisiera que entiendas
Que el amor de la vida de alguien
Puede ser un padre
Un gato
Ese amigo
Una profesión
Un oficio, menor o mayor
Es por eso que te celebro
Que te acaricio como quien hace virtuoso,
Ese pequeño gran arte
Del abrazo en cualquier esquina
Como alguna última versión
Por eso te celebro
Porque eres
Porque sos
Mi amiga,
Mi milagro
Mi compinche
Y porque mataría por voz sin preguntar nada
Sobre la víctima
Y porque me estoy muriendo
Y porque estoy viviendo
Es que quiero que sepas que
Sin altares ni condecoraciones
Pero con condecoraciones y altares, todos juntos,
Es que quiero que sepas,
Que eres el amor de mi vida
Y porque contienes
A todas las hembras amazonas y heroínas
Y para que el tic tac de tu pecho
Y te lo digo también como quien le habla a una nena
Que me voy y me quedo,
Amándote sin péndulo
Ya sin temor a las palabras
Que eres el amor de mi vida
Con las 20,000 llaves
Que supone
Este secreto,
Que como un cheque en blanco,
También,
Es una epifanía,
Amén.

