Carta de motivos para la profesionalización docente

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La esperanza necesita de la práctica,

de la acción para no quedar en un simple deseo.

Paulo Freire

 

En la revisión de documentos recepcionales, el lector de tesis o de trabajo para titulación se sumerge en la gran diversidad de contextos que envuelven a los jóvenes maestros de la Centenaria y Benemérita Escuela Normal del Estado de Querétaro “Andrés Balvanera”.

En la lectura de los textos se pueden observar, analizar y apreciar cómo hay razones y motivos en cada uno de los estudiantes que sustentan  una formación basada en competencias genéricas y profesionales de su perfil de egreso, los jóvenes maestros,  anclan en sus propios maestros formadores y en sus proyectos de vida que, aunque muchos de ellos no han realizado sistemáticamente, si se leen de manera implícita,  las razones y motivos que los llevan a ser maestros en las primeras páginas de los textos escritos.

Leer en las dedicatorias, reconocimientos e  introducción que la figura de sus profesores frente a grupo han dejado pilares formativos desde las diferentes materias impartidas y en los respectivos acompañamientos a su práctica docente así como el asesoramiento y tutoría que muchos de nosotros realizamos influye en su camino sistemático y humanista de su formación.

Cuando los jóvenes maestros citan palabras permeadas de vocación, ética y pasión por el ser docente, uno como educador en servicio, rememora los motivos iniciales por lo que se optó por tan cálida profesión.

Ésa es la parte de la que hay que hablar de los alumnos en esta labor educativa. La balanza está en los impulsos que como profesores frente a grupo tenemos desde hace más de veinticinco años. Escuchar las defensas de sus trabajos de investigación sugiere una analogía respecto de lo que ha llevado a las nuevas generaciones a ser maestros y lo que nos incitó a los maestros en servicio a ejercer la profesión hasta nuestros días.

El trabajo que realizamos como profesionales de la educación está respaldado por una continua formación, un espíritu de actualización en la innovación educativa que se observa a través de las dinámicas de clase que se desarrollan en  las aulas y que muchos de nuestros alumnos absorben no sólo como nosotros que éramos “esponjas” para absorber todo lo que se nos presentaba, sino que los estudiantes de la escuela normal son trastocados por la globalización donde ahora los procesos de comprensión que tienen se manejan con un “chip” integrado a su capacidad de asimilar un mundo docente impregnado de las tecnologías educativas que coyunturan los procesos de enseñanza y aprendizaje en la dicotomía educativa de ser maestro y alumno.

Mientras los próximos Licenciados en Educación exponen sus disquisiciones, escucharlos es motivo de trabajarlos sistemáticamente en los ambientes de aprendizaje[1] para alcanzar aprendizajes clave[2] que están en aspirar a trabajar en el salón de clases con mayor ahínco, con metodología y trabajo constante. El profesor debe aspirar, –como en la lectura— a un goce de conocimiento que nos mueve en las vertiginosas olas del devenir de la educación.

Cerrar el examen de titulación con un ¿Protesta usted ejercer con entusiasmo y honradez, velar siempre por el prestigio del magisterio, el buen nombre del plantel que le otorga su título y continuar esforzándose por mejorar su preparación en todos los órdenes para garantizar los intereses de la juventud y de la patria?

Si así lo hiciere, que los alumnos, sus compañeros y la nación se lo premien, y si no, se lo demanden.

Es por ello que, citar un motivo profesional que exige de la innovación, compromiso, vocación y ética al compartir conocimientos con mis jóvenes maestros normalistas no se hace esperar en el sentido de este juramento docente que nos embarga a los profesionales de la educación.

[1] Desde Eduardo Andere un ambiente de aprendizaje es la mejor atmósfera de goce que puede favorecer nuevos conocimientos.

[2] Desde la acepción del Nuevo Modelo Educativo 2018.