Centro Médico ISSEMyM

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Cumple Centro Médico ISSEMyM Toluca 15 años de servicio. Cuenta con 36 especialidades, más de 160 médicos y 500 enfermeras. Redacción Sol de Toluca; lunes 15 de enero de 2018. Toluca, México.- Con 15 años al servicio de los derechohabientes, el Centro Médico ISSEMyM Toluca (CMIT) es punta de lanza a nivel estatal en atención médica de especialidad y subespecialidad. Inaugurado a finales de agosto de 2002, este hospital inició actividades en el área de consulta externa y para el 13 de enero de 2003 completó su instauración con el traslado de los servicios de hospitalización que anteriormente se otorgaban en la llamada Policlínica.

Desde su puesta en operación, se han brindado más de un millón 500 mil consultas y ha realizado más de 230 mil egresos hospitalarios. En su primera semana de trabajo se atendieron 450 urgencias y actualmente se registra un promedio mensual de tres mil pacientes en dicho servicio.

El área de Consulta Externa ofrece un promedio de atención superior a los 50 mil pacientes por semestre y se realizan alrededor de 7 mil cirugías de alta complejidad al año, lo que convierte a este hospital en una unidad médica de atención directa con respuestas oportunas y un trato digno.

El CMIT contaba con 34 especialidades médicas, cinco de las cuales funcionaban para la instrucción y formación académica. A la fecha son 36 ramas clínicas y en estos 15 años se han realizado más de 25 mil eventos académicos con un alcance de alrededor de 4 mil participantes entre personal médico, pacientes y familiares de los derechohabientes.

Actualmente, se cuenta con un programa de pregrado con más de 250 mil alumnos y más del doble de residencias médicas, de la cuales, Cirugía articular y craneofacial fueron incorporadas el año anterior y se prevé la inserción de Cirugía neurológica, de columna y tórax, lo que posiciona al Instituto como formador de excelencia a nivel nacional.

Cabe señalar que el CMIT es reconocido por contar con infraestructura tecnológica y de especialización médica altamente vanguardista, como el intervencionismo neuroquirúrgico, cardiológico y gastrointestinal; además de la cirugía artroscópica y laparoscópica para abdomen y tórax, así como endoscopías a nivel digestivo y pulmonar de gran complejidad, es decir que cuenta con un hospital de gran calidad.

Museo Torres Bicentenario. Dentro de la Biblioteca Mexiquense del Bicentenario se publicó el libro Museo Torres Bicentenario, en su Colección Mayor / Estado de México: Patrimonio de un Pueblo. En primera edición de 2011. Interesantes son las palabras de Gerardo Ruiz Esparza, entonces secretario de Comunicaciones quien escribe: A finales del 2008, el gobierno del Estado de México, encabezado por el gobernador Enrique Peña Nieto, publicó una convocatoria internacional para concursar este monumento conmemorativo, certamen en el que se inscribieron 95 equipos, tanto nacionales como de diversas nacionalidades.

Si bien el propósito consistió en realizar una obra que hablara de la grandeza de nuestras gestas, no deseamos circunscribir el proyecto a nuestras fronteras. Por ello, la convocatoria atrajo a grupos de intelectuales de diversos países. A partir de ese momento nuestras tareas comenzaron. Y fue a partir de la fecha de asignación del premio al concursante triunfador, que para la Secretaría de Comunicaciones, comenzó el reto enorme, complejo y constante de dirigir y coordinar su construcción.

El diseño del ganador Guillermo Maya López, para ser convertido en realidad, necesitaba, como todo proyecto, de adecuaciones decisivas; la altura, la incorporación de un espacio museográfico que no estaba contemplado originalmente, la naturaleza de los materiales de edificación y los componentes especiales de su estructura y acabados, la iluminación de última generación así como la ejecución de obras viales en las inmediaciones del conjunto. A estas tareas, los funcionarios de la Secretaría se avocaron con entusiasmo y determinación. El tiempo con que contábamos era particularmente escaso, y tan sólo seis meses ya que nos veíamos obligados a entregar la obra, tal y como ocurrió, el 15 de septiembre de 2010. Cada día, cada semana, el reloj y el calendario cerraban la pinza en torno nuestro.

[…] Cada torre cuenta en su superficie con cien bloques, que sumados en su conjunto conmemoran doscientos años de patria y libertad. La primera torre simboliza nuestro glorioso pasado. La segunda, un futuro promisorio. En el centro de ambas torres se encuentra un monolito de agua, símbolo de transparencia; esta pieza funge como base de una llama eterna, que se mantendrá permanentemente como homenaje a nuestros héroes.

Ambas torres están espectacularmente iluminadas por un vanguardista sistema computarizado de luminarias y son la base de dos grandes faros que proyectan su haz de luz hacia el infinito, como un recordatorio de que nuestra capacidad para hacer un México mejor no debe tener limitante alguna. A un costado se encuentran las instalaciones del Museo Bicentenario con una superficie de tres mil 324 metros cuadrados que le permiten recibir exposiciones culturales de cualquier naturaleza. El complejo se encuentra equipado con una iluminación especializada, un sonido profesional que incluye la plaza cívica y un circuito cerrado de cámaras de televisión.

El museo cuenta con dos salas de exhibición, un área para biblioteca, un auditorio con capacidad para 150 personas, el cual se encuentra provisto de equipo de proyección de alta definición, sonido profesional y automatización inteligente, así como con las respectivas áreas de servicio y oficinas. El museo alberga en su exterior una fuente sincronizada e iluminada en un espejo de agua que da frescura y tono a la obra. Toda la instalación está rodeada por un área jardinada, debidamente iluminada, acompañada por el remozamiento de vialidades, jardinería exterior, estacionamiento y una gran pantalla unipolar que le da al museo un toque distintivo. 15 de septiembre de 2010, era de noche y se inauguraba un recinto cultural cuya presencia en lo que por entonces se llegó a llamar Puerta Tolotzin, con sus esculturas —Jirafas— diría el pueblo, llegaron a tener fama para señalar donde iniciaba el Paseo Tollocan, fuera para ir rumbo a Ciudad de México o para ir hacia el Paseo Adolfo López Mateos con dirección a Zinacantepec, es decir al sur occidente del estado de México, o bien, irse por Paseo Matlatzinca con rumbo a Atlacomulco o por la autopista hacia Morelia en Michoacán.

Imposible abarcar en un solo libro todo lo que representa el Paseo Tollocan mirando profundas raíces en la historia del Valle de Toluca. Cito a Víctor Quiroz Santibáñez con su escrito: Mis diálogos con el Paseo Tollocan