CHAPULINES

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Algunos hombres cambian de partido por el bien de sus principios;
otros cambian de principios por el bien de sus partidos.
Winston Churchill.

 

Querido y agudo lector, reciba un saludo con el gusto de siempre, agradeciendo el favor de su lectura.

En varios lugares del país estamos próximos a elecciones de diferentes ámbitos de gobierno y representación popular. Y como hemos visto también, suelen darse casos en los que personas que se decían militantes de algún partido político, cambiaron al que se encuentra en el poder u obtuvo mayoría en las elecciones.

Un acto que para muchos puede ser algo sin importancia, para otros es un asunto de principios como ya leíamos en el epígrafe, el chapulinear en política, se refiere al cambio de partido principalmente ocurre por desacuerdos con líderes parlamentarios o dirigentes nacionales.

Lo que mencionaba Winston Churchill en el epígrafe, pero también hay que reconocer que no sólo es la simpatía por ideologías políticas que alguien permanece adherido a un partido político, también tiene que ver con los beneficios que pueda obtener como ciudadano, algunas veces esperan y llegan a recibir algún tipo de  ayudas de manera individual, personal.

Este tipo de prácticas han desencadenado miles de descontentos y condena a quienes lo han realizado, pues sólo dejan de relieve su interés por beneficiarse, lejos de un sentido verdadero de servicio.

Hace unos días veía en la cuenta de un conocido, que compartió un meme en el que pide y aplaude la eliminación de un partido político, y no es que no respete su pedido sino que es extraño que después de haberse afiliado desde muy joven a ese partido, hoy pretende liquidar, y desaparecer cualquier vínculo. Un vínculo que probablemente le trajo beneficios.

Algunos de los que lo conocemos nos sorprendimos de ver cómo pasó de apoyar al partido en el que comenzó con afán y aparente convicción y en la actualidad, cambiar de colores.

Situación que viene acompañada con la posibilidad de obtener algo a cambio. En las campañas por la gubernatura por el Estado de México, en la guerra sucia por una de las candidatas, se rumora que está por insertar a sus filas a un ex alcalde de la capital del estado que en un par de sus administraciones, saqueó cuanto pudo y dejo endeudado al municipio y a varios trabajadores del servicio público a su cargo.

Con lo anterior, constatamos que no siempre son los principios encaminados al bien común y sentido de servicio los que hacen fuerte y elegible a un candidato, honesto y capaz a un ciudadano.

Y también querido lector, este tipo de actos nos hacen pensar y repensar a quién apoyar en las elecciones, quién es realmente fiel a ciertos principios y no a beneficios. Ellos podrán negarlo, pero la realidad y la verdad siempre encuentran la forma de relucir y también es de crucial importancia.

Echemos un vistazo a la memoria, si bien hay un dicho que dice más vale viejo conocido, que nuevo por conocer… La verdad es que no siempre aplica, ni son conocidos del todo por quienes los elegimos en las urnas y es probable que sí sepamos de sus deficiencias, manías y mañas.

No hay que confiarnos querido lector, y hay que ser valientes para reconsiderar el voto y atreverse a desechar un proyecto que hasta hoy vimos es producto de la improvisación y que ha dejado mucho qué desear en varios ámbitos del país.

Informémonos; quiénes pertenecen a cierta franja política, de dónde vienen, qué han hecho, y lo que planean al cambiar de partido, esto último puede sonar difícil pero teniendo como antecedente las otras preguntas se va uno haciendo la idea.

También no olvidemos aquel dicho popular que dice: dime  con quién andas y te diré quién eres, regularmente los pertenecientes a ciertos partidos comparten ciertas características, valores, principios como decía Churchill, que nos pueden advertir de las directrices de los actores políticos.

Querido lector, nosotros tenemos la última palabra en las urnas, nosotros somos los que finalmente decidimos. Recordemos que los sobornos y compra de votos es un delito electoral que no solo daña al país sino también a quién lo ejecuta, pues la decisión que toma, repercute en una comunidad, estado e incluso país y durante un considerable periodo de tiempo, mientras que el dinero que pudiera recibir se esfuma pronto, al igual que los apoyos con dinero, cuánto tiempo puede durar un gobierno regalando dinero, muy poco, no se trata de imprimir más billetes y ya, le recuerdo querido lector.

En fin, queda la provocación querido lector, hagamos uso de nuestros derechos y no temamos a pensar diferente y expresar nuestro sentir en las urnas, recordemos que el diálogo y la pluralidad de ideas, muchas veces ayuda a construir nuevos rumbos, mientras que la imposición y alienación impiden el desarrollo pleno de un país.

Me despido con una frase del premio Nobel de Literatura de 1922, el español Jacinto Benavente que dice:

Los pueblos débiles y flojos, sin voluntad y sin conciencia,  son los que se complacen en ser mal gobernados.