Choros estériles

Views: 2074

La capacidad de algunas personas para hablar de todo, sin fundamento, resulta una plaga que ahoga y desespera en un mundo que requiere mucho más de argumentos que de teóricos expertos en todo y para todo

 

Ahora resulta que una persona que tiene una salud para el perro, llena de achaques y complicaciones, se siente con la autoridad moral y profesional para dar consejos sobre todo aquello en lo que no tiene control. Habla y dicta acciones sobre cómo cuidar nuestra salud, cuando está con todos los indicadores químicos en el cielo. Verborrea que no lleva a ningún lado, esto equivale a llegar con un nutriólogo con sobrepeso que pretende decirnos como llevar una alimentación sana para mantenernos en forma, ¡hágame usted el $&·”& favor!

 

Igual, personas que, ante su indisciplina y dejadez, andan por la vida justificando su inexplicable accionar con cuanto pretexto se le ocurre: esto nunca me había sucedido, es la primera vez que esto me pasa, de verdad que nunca había experimentado esto.  Viviendo en un mundo falaz, de mentira y ajeno a la realidad.

 

Profesionales que teorizan y viven como zopilotes estreñidos (planean, planean, pero nunca obran), y dicen qué hacer, cómo hacerlo, cuando en sus vidas son un verdadero desastre; sin orden, sin éxito, vagando en una mediocridad que les llena.

 

Otros que presumen que estudiaron, tomaron cursos, diplomados o incluso posgrados, pero que todo eso que en el papel recibieron como formación, les sirve para nada porque no lo aplican en su realidad y prefieren su mediocridad laboral, personal y profesional. ¿De qué sirve una maestría en administración si mis finanzas personales son un ejemplo de inconsistencia? Puro choro, pura falacia, pura mentira.

 

Personas que ante el mundo dicen y pregonan que su vida es exitosa y llena de logros, pero en la intimidad lidian con incomunicación con sus padres y hermanos, hijos ninis y condiciones de vivienda desordenadas y poco presumibles.  Puro choro

 

Todo discurso insustancial resulta un choro, tradicional en nuestro país, y reflejo de la necesidad por decir que somos lo que no somos, que logramos lo que no hacemos y defender lo que no hemos cumplido como debe ser.

 

Lo preocupante es que las personas choreras viven su vida como si absolutamente nadie se diera cuenta de su verdadera realidad; o sea, ¿de verdad pensamos que nadie nota que no cumplimos con nuestras obligaciones?, ¿de verdad suponemos que no hay testigos de nuestra imprudencia cotidiana, reflejada en nuestros actos?, ¿realmente pensamos que le podemos ver la cara a todos sin consecuencias?

 

Sorprende nuestra incapacidad por reconocer aquello en lo que tenemos que trabajar; usted puede decir misa, pero si sus hijos no responden en la escuela, no paga lo que debe, y usted no tiene un reconocimiento real de sus seres queridos, algo anda mal, por más que quiera vender al mundo su excelencia total, vuelvo a insistir en que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

 

Conozco cientos de casos de padres que, en la cita con el área de psicopedagogía de las escuelas, argumentan que ellos están al pie del cañón con sus hijos, pero al indagar un poquito, solamente un poquito, descubrimos que los padres son alcohólicos, o sencillamente nunca están en casa, ni siquiera el domingo.   Ah! Pero en el discurso, son altamente comprometidos.  Puro choro.

 

En fin, cada quien sus falacias y sus mentiras, la realidad nos ubica.

 

horroreseducativos@hotmail.com