Cienfuegos, ¿la política se impone a la justicia?
El pasado 15 de octubre del año en curso, el General ex Secretario de Defensa Nacional en el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, Salvador Cienfuegos, fue detenido en Estados Unidos por contar con cargos por narcotráfico y lavado de dinero.
El día 18 de noviembre el General Cienfuegos fue liberado por instrucción de una jueza de Nueva York a la que la fiscalía general de los Estados Unidos le pidió retirar todos los cargos por motivo de una prioridad de “política exterior” y por la sólida relación que deben mantener con el gobierno mexicano.
Es decir, si bien el General no es culpable, ya que no tuvo un juicio, tampoco la fiscalía negó de manera explícita que fuera inocente, esto último hubiera ayudado mucho.
Esto fue a todas luces una negociación política entre el gobierno mexicano y el gobierno estadounidense con el objetivo de ahorrarse ¿problemas?, ¿de qué tipo? o ¿qué buscaban evitar?
Podemos especular sobre los motivos por los que el gobierno norteamericano liberó al General en una clara operación de castigar a la delincuencia organizada, independientemente de si se trata de un ex alto funcionario de gobierno o no. Desde los medios de comunicación y las declaraciones de los funcionario del gobierno norteamericano era meridianamente claro que el General debió haber sido juzgado, sin entrar en dimes y diretes sobre su culpabilidad o inocencia.
En lo personal, tengo y tendré siempre un alta estima por el ejército mexicano, entre otras cosas porque me siento parte de su familia, sin embargo, la lectura en clave política y jurídica, todo indica que la justicia, para el gobierno de López Obrador sí es negociable, y si la justica es negociable, entramos en terrenos de potencial impunidad, cosa que el presidente López Obrador prometió combatir.
No sé si estamos frente a un ejercicio de corrupción política, en la que se pide no enjuiciar a alguien a cambio de algo, o bien, estamos frente a un acto de protección dada la cercanía del presidente de México con el ejército mexicano. De haber sido culpable el General Cienfuegos ¿debió haberse perseguido también a algunos militares en funciones y cercanos al presidente? O ¿es tan incompetente el gobierno de México que tenía que salvar su reputación haciendo como que perseguiría a los potenciales delincuentes sin la necesidad que su vecino del norte lo hiciera?
Las palabras aquí vertidas no dejan de ser solo una especulación, sin embargo, lejos de una victoria para el gobierno de México, es una derrota a la reputación de un gobierno que prometió y promete hasta el cansancio que las cosas, ya cambiaron. No me lo parece.
Celebro que el ejército mexicano mantenga su reputación intachable, aunque siendo honestos, un General no representa a todos los hombres y mujeres militares, por lo que, “salvarlo” en una negociación política, es un muy mal mensaje para el combate a la corrupción y la impunidad.

