Cierren mis párpados
El brillo de la mirada
quedará terciopelo adentro,
tras el suave telón del poeta bufo
cayendo ensimismado.
La ventaja de morir
ignorado es que nadie vendrá
a cerrar lo cerrado.
Sólo dos bronces
sellarán fortuna y legado,
como buen César Romano.
Algún perro aullará
en la calle de un poblado
una triste canción en un radio,
pero nada de eso supera una mano,
dolorosa concesión para el caído;
bajar por siempre la cortina
de los sueños vilipendiados.
Cierren mis párpados, imploro,
no me dejen con los ojos abiertos,
ya no pude soportarlo.

