CONQUISTA

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Aquello supone,

La contemplación,

La griega, la del barrio, la de un palco revestido con pan de oro

También esa emoción de su inteligencia

Que a borbotones crece cual bola de nieve invisible

Que me envuelve que me absorbe que me quema

Y es que

Ella ve en la oscuridad

como nictálope sonriente en la noche menos estrellada

Porque ella se evapora en su profunda fuerza,

de esa que sale de todos sus poros en forma de voz

paseándose por todos los graves y agudos y juntando y separando

en mil formas que también suenan.

Y vuelvo a mirarla

y es que su  mirada llueve

y se estanca en esos ojos amarillos

que inaugura a diario un nuevo idioma

con cascabeles y anclas

paulatina y rauda

porque se posee

y se deja abrigar después de toda la lucha de mil superhéroes

vencida mas no derrotada,

en una pausa sin paréntesis,

y aprovecho cual vampiro

a beber de su oxigeno

bebiendo en aquel beso

todas las estratagemas para llegar a su

cima y sima,

en simultáneo,

tarea complicada cuando uno escala

y el deshielo…

que maneja bien lo inaugura y lo clausura

porque sabe congelarse y descongelarse

a su antojo

aunque vive hirviendo

y yo trepando

hablándole al oído

con el azúcar cargada

para que pare

para que se deje abrazar

y se deje abrigar

balbuceante, en modo infante,

y allí es acaso cuando llego a la cúspide,

amarrado y amarrándome

para que cuando despierte me encuentre arriba

trepado y definitivo

en ese cuerpo bello con piel roja de corazón rojo

que late sin cesar,

para que no le quede más alternativa,

que sonreír, para que se sonría,

para que me sonría, para sonreír,

esperando la última avalancha.