CONSTRUYENDO DISNEY DESDE CERO
La cordura vs locura, antónimos por excelencia, es decir, en una fiesta, los cuerdos son los invitados y los locos son los anfitriones. En la poesía, los cuerdos la leen o la escuchan, los locos la escriben. En el mundo, los cuerdos viven en la tierra, los locos viven entre mundo y mundo. En la libertad, los cuerdos son los verdugos, los locos son apresados por querer ser libres. Seamos más locos y menos cuerdos, ya que pienso que vivir haciendo locuras, es una necesidad básica para mantener la cordura, y hacer las cosas. Sin embargo, así como en la vida hay cordura y locura, también existe, lamentablemente, la ignorancia elevada a la estupidez, la falta de sentido común, y en este caso inigualable, veamos por ejemplo el caso peruano…
Un 7 de diciembre del 2022, después de un año, casi año y medio de llamarse Presidente, y portar la banda bicolor presidencial, encontrándose en un callejón sin salida, nos demostró, una vez más, y ahora sí, sin lugar a la mínima duda, su incapacidad absoluta, en todo sentido, hasta para usar el sentido común y ser capaz de hacerse el mismo un jaque mate. Pedro Castillo Terrones, el que se llamaba Presidente del Perú, da golpe de Estado. Acto seguido a esto, sus Ministros renuncian, Castillo huye con su familia a la Embajada de México, donde lo estaban esperando con los brazos abiertos para darle asilo político. Es vacado como Presidente por El Congreso, lo cual da el pase a sus escoltas que lo tomen preso y lo lleven a la Prefectura. Dina Boluarte asume por orden de mando la Presidencia.
En su primer discurso, indica que gobernará hasta el 2026. Se desata el caos a nivel nacional. Ese señor no es sólo comunista, ese señor es terrorista, pertenece a Sendero Luminoso, y gracias a él, el terrorismo quiere nuevamente empoderarse del Perú, pero no va poder, porque el peruano esta vez ha demostrado, que figurita repetida nunca más, cueste lo que cueste, porque nuestra libertad y nuestra paz ya no tienen precio, precisamente porque La ley de la evasión, la poco conocida, Ley de Manson, nos dice: Mientras más amenaza algo tu identidad, más lo evitarás. La Ley de Manson, es aplicable para la vida en general, para todas las situaciones, buenas y malas. Convertirnos en millonarios podría amenazar nuestra identidad y lo que somos, como también perder todo el dinero que tenemos actualmente, volvernos famosos podría amenazar nuestra identidad, como también nuestro trabajo actual o comprarnos un Mercedes Benz puede amenazar nuestra identidad, como que nos roben nuestra bicicleta, y así podría enumerar varios ejemplos de la vida cotidiana. Es por esto por lo que las personas le tenemos tanto miedo al fracaso como al éxito, porque nos saca de nuestro confort y pone en riesgo la percepción que tenemos de quienes somos o creemos ser. Las creencias siempre prevalecen. Hasta que no cambiemos nuestra percepción de sí mismos, lo que creemos que somos y no somos, no vamos a poder cambiar y no perderemos el miedo al cambio, a lo nuevo, a lo desconocido, que tal vez nos pertenece y nos hace sentir bien, como cuando nos ocurre en la vida que en cualquier ámbito se nos presentan tres puntos suspensivos… porque en ellos se encuentra suspenso, la esperanza de que mañana habrá un suceso distinto en el mundo, que convierta de tres puntos suspensivos un punto final, algo positivo, que marque las memorias de todos nosotros y sobre todo de nuestros hijos, los futuros humanos del mundo, algo positivo, algo por lo que, sin duda alguna, valga la pena hacer historia a través de una pluma, que mucho tiene que ver con la raíz de la bienquerencia, que comienza con una sonrisa.
La famosa palabra buenquerencia, un sentimiento, sinónimo muy elegante de la conocida y muy usada palabra amor, es uno de los grandes alimentos de la felicidad, diría que el principal y por ese motivo les sugiero que siempre sean felices, como almas existentes que son, porque querer que nos quieran, eso no es amor, pero desear y decidir querer a alguien eso sí es amor y es abrirle la puerta a la felicidad a través de una sonrisa, porque como diría la Madre Teresa de Calcuta La revolución del amor, (la famosa bienquerencia), comienza con una sonrisa, evitando así un franco adiós al suicidio, porque está demostrado que aquello salva vidas, porque está demostrado que los ángeles sí existen, y no siempre tienen alas, a veces sólo visten ropa común, pero que con una mirada y unas cuantas palabras, palabras sabias, pueden devolverles las ganas de vivir y demostrarles que la vida, siempre será la mejor opción para los que aún tienen la oportunidad de tenerla y vivirla llenos de amor, y no se olviden que tan sólo se odia lo querido. Y bien, ¿Quién dijo que el odio sólo tiene una connotación y ésta siempre es negativa?
A veces el amor más grande se refleja en odiar al ser amado y como diría un Vals Popular de título Ódiame del ecuatoriano Julio Jaramillo, Ódiame sin medida y sin clemencia, odio quiero más que indiferencia, porque tan sólo se odia lo querido Como cuando hablamos de algunos actos o conductas, denominadas vicios, sabemos que son los malos hábitos, que hacen alusión a conductas inmorales, que van contra la moral establecida dentro de la sociedad en la que cada uno vive. Usualmente los vicios se asocian a lo ilegal, a lo que ocasiona peligro, pero no sólo a eso, también a las actividades del famoso mal vivir o lo mundano como algunas adicciones, que son las conductas que escapan del control de las personas que las padecen; sin embargo, los vicios también se vinculan a las virtudes, que son el conjunto de rasgos que caracterizan a las personas que se consideran deseables y aceptadas por la sociedad. Durante la vida, es cuestión de buscar en lo más profundo, hasta tocar nuestra alma, para que sobre los vicios llamados adicciones, siempre predominen y ganen los vicios llamados virtudes y eso depende de nosotros y de nuestra actitud frente a la vida, porque todos los seres humanos somos de alguna manera viciosamente adictivos y virtuosos como el desamor y el amor, que los hay más llevaderos, los hay a su vez insufribles de soportar muchas veces, pero de la forma que sea, los hay siempre. Algunos los viven a temprana edad, otros ya más maduros, y cada quién trata de llevarlos de la mejor manera que sabe. Nadie está preparado, por más que diga lo contrario, para un desamor, porque el corazón tiene vida propia y muchas veces ajena a nosotros, late muy fuerte, y dejar de latir, lo deja sin vida o caso contrario imperativamente lo obliga a levantarse y seguir adelante. Y como todo en la vida tiene matices, matizaré con mis amores también, eligiendo a mi más grande amor, a mi media naranja como dicen, mi alma gemela, al amor de mi vida, ese amor que ahora que miro atrás, algunos años ya después de su partida, no fue más que comprensión, amor bonito, comunicación, confianza, honestidad, humildad, reconocimiento, empatía en todos los niveles, con sus desavenencias que como equipo pudimos arreglar siempre, simplemente Magia Pura al estilo Walt Disney. Sin duda que sólo de amor y no de desamor estuvo llena mi vida desde que lo conocí hasta que lo perdí.
