CREENCIAS QUE DOMINAN
La única forma de poder llegar a amar a los demás, es empezar por amarnos a nosotros mismos. Por lo tanto, en esta columna, comenzarás a desarrollar herramientas que te permitan conectar con tu parte más elevada y con la más auténtica, la mejor versión de ti mismo. Lo que denomino Alquimia Mental. Transformemos esos carbones que poseemos en diamantes valiosos.
Sé por todas las dificultades por las que has atravesado, muchas veces te sientes que estás solo, que por más fuerza que le des al carro, siempre estás en el mismo lugar, en una especie de espiral… en una rueda de hámster que no avanza hacia ningún lado.
Me gustaría empezar a invitarte a recordar lo que tu alma ya sabe; Comenzar a emprender este camino de regreso a casa, a nuestra esencia.
Si puedes observarte por un segundo, estarás de acuerdo conmigo, en pensar que simultáneamente estamos inmersos en una dualidad que nos permite estar buceando en las aguas del ego y cegándonos de la unicidad. Y ahí es, cuando empiezas a sumergirte en un círculo vicioso donde si te pudieras observar, te sientes solo, frustrado y abandonado. Y porque todo lo que deseas, no lo estás obteniendo, comienzas a observar en tu exterior, y sientes que a los demás se les dan las cosas que a ti no se te dieron. Y eso te hace sentir mal.
El primer camino es amarse para amar. Porque, de esta forma, buscaremos ser y ejercer la divinidad que habita en nosotros, la grandeza de nuestro corazón y romper con esos viejos paradigmas y programas que se han encargado de ocultar nuestra grandeza.
¿Por qué hablamos de programas y creencias? Los programas y creencias habitan en nosotros desde que nacemos. Los programas son todo lo que fue instalado en nuestra computadora consciente y subconscientemente, desde el idioma. El lenguaje, nuestro nombre, nuestra religión, nuestra cultura, nuestros valores, la culpa, el pecado, el infierno, el cielo y un Dios barbudo que nos observa desde arriba para ver si somos dignos de la gloria o de hundirnos en el infierno.
Todo eso ha sido inculcado en nuestra cabeza, por lo tanto cada vez que tomamos una decisión creemos que la estamos tomando de manera consciente y de manera voluntaria cuando lo que no sabemos o no reconocemos es que hemos sido programados –por lo que hemos nombrado anteriormente– y, por lo tanto toda decisión que tomemos, está conectada o vinculada con los programas que se arrojan desde nuestro subconsciente.
Por eso vas a desaprender lo aprendido, para aprender nuevamente. Lo que no sirve, lo que no nos nutre, lo que no nos permite mantener un equilibrio mental, emocional, físico o espiritual… lo vamos a desechar.
Debemos dejar de mirar afuera y comenzar a mirar adentro. Porque siempre nos comparamos con los demás, haciéndonos siempre sentir pequeños, no nos enseñaron a ver lo bueno de nosotros, a ponderar nuestras virtudes, nos enseñaron a buscar sólo lo que nos hace falta. Y dejamos de creer en nosotros, comenzamos a llenarnos de miedo, nos llenamos de rencor, de ira, de culpa y dejamos que los demás nos definan.
Empezamos a culpar a los demás por todo lo que nos pasa a nosotros. En verdad hoy nos damos cuenta que podemos modificar el adentro para poder modificar el afuera que hemos sido nosotros lo que les hemos dado el poder a los demás para que hagan y deshagan a su antojo. A partir de hoy eliges mirar hacia adentro, hacerte responsable del giro que le quieres dar a tu vida. Hoy decides alinear tus jinetes hacia la dirección que tú quieres y no la que te impusieron. Hoy te eliges a ti, y a tus inevitables espejos reconciliados contigo mismo, salvo que, de no ser así, la tarea queda pendiente.

