Critica de “La sustancia”
Estimado lector, en columnas pasadas me he enfocado en mayor medida al análisis de temas jurídicos de controversia, situación que es adecuada a la labor de la presente columna, que busca presentar análisis a temas de relevancia jurídica, pero no pasa desapercibido que poco a poco he dejado de relatar algunas de las películas y libros que han sido foco de atención en los últimos meses. Tal es el caso de La sustancia, película protagonizada por Demi Moore y dirigida por Coralie Fargeat, que retrata la historia de Elizabeth Sparkle, una sex simbol en decadencia que poco a poco va a ser reemplazada por otra chica más joven, pero que, en realidad, se trata de ella misma a través de una sustancia médica que le permite convertirse en una versión más joven de si misma.
La película es una película de terror del género Cronenberg, el cual retoma su nombre de David Cronenberg, quien se hizo famoso como director de cine por películas de terror en las que aparecen monstruos mórbidos que generalmente representan el consumismo y exceso que vive nuestra sociedad actual. La película, se basa en el terror psicológico y busca incomodar al espectador a través de tomas y una banda sonora que destaca el materialismo de la sociedad actual.
Asimismo, retrata el odio que puede sentir una persona hacia si misma, y el desagrado que puede tener una persona por su propio cuerpo, al tiempo, que retrata el miedo a la vejez y al cambio. En este sentido, Elizabeth, logra conseguir una sustancia experimental que le permite convertirse en una versión más joven de si misma, dejando su cuerpo anterior y regresando al mismo cotidianamente.
Por la vida de consumismo, la protagonista viola las reglas para el uso de la sustancia, lo cual, va degradando cada vez más el estado de salud de su antiguo yo, por lo que se da una dicotomía interesante en el cual, ella ama la parte buena de ella, en la cual, se cuida y lleva una vida de lujo y odia su yo antiguo, que cada vez tiene hábitos peores, por lo que representa los distintos panoramas de un mismo ser, es decir, una ambivalencia entre cuando nos cuidamos y nos queremos y cuando no lo hacemos, demostrando un grado de depresión interna.
Es decir, la película representa la realidad dentro de cada uno de nosotros, en la cual, a veces nos autodestruimos y a veces nos cuidamos y queremos. En sí, la película habla sobre la autoaceptación dado que todos tenemos virtudes y defectos y que no debemos dejar que nuestro desprecio hacia nuestros defectos vulnere la visión personal que tenemos de nosotros mismos.
También es una critica del consumismo, en el cual, es común que hagamos uso de muchos productos para la belleza y que realmente demuestran poco amor por nosotros mismos, con lo cual, no quiero decir que este mal el autocuidado, pero todo en exceso es malo. La película, por otro lado, es sumamente recomendable pues representa aire fresco al género de terror al mostrar un cronenberg contemporáneo, que no queda solo en la repulsión y el cringe, sino que realmente presenta dilemas filosóficos respecto a temas concretos.
Por último, es importante resaltar, que como en muchas otras películas de terror como en Raw, se dice que la película da mucho asco y que dan ganas de vomitar para causar morbo como técnica publicitaria, pero que no es real que sea tan sugestiva.
