Critica de “Pincchio de Guillermo del Toro”

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El mexicano Guillermo del Toro, estrenó en fechas pasadas mediante la plataforma de streaming Netflix su propia versión de Pinocchio, versión en stop motion, es decir, que se trata de una película creada a partir de la toma de fotografías una tras otra a figuras o en este caso títeres para conformar una historia, en este sentido Pinocchio se perfila completamente como posible ganador del Óscar dada la trama, que pasa de ser una historia netamente para niños para convertirse en una versión más oscura del cuento escrito por Carlo Collodi.

Más que una adaptación nueva de la misma historia, la película se basa en dar una visión distinta de la misma historia en la que se establezcan nuevos elementos como es ya propio de las películas de del Toro, en este tenor, la historia entraña dilemas filosóficos como la persona, la muerte, la identidad, así como una critica social en contra del fascismo, dado que se encuentra ambientada en la Italia de la segunda guerra mundial.

La trama engloba tanto elementos viejos como nuevos, tratándose de una obra escrita tanto como el propio del Toro como de Patrick McHale quien ha trabajado en obras animadas como Adventure Time y Más allá del jardín (otra obra maestra de la animación); con lo cual, dicha película rompe con el prejuicio de que la animación es solamente para niños, dado que puede tratar de temas más serios y hacer como tal una critica social como es el caso del fascismo. En este sentido, no es la primera vez que del Toro hace criticas a dicha forma de pensar, dado que ya lo hizo con anterioridad en El laberinto del fauno, sin embargo, trae nuevamente a la mesa el análisis de lo contraproducente de dicho modelo de gobierno.

En este tenor, el fascismo en Italia, nacional socialismo en Alemania o Falangismo en España, es comúnmente estudiado como un hecho pasado pero poco se analiza de su llegada a América y en específico a México en la época de los cuarentas y que se trata de una forma de pensamiento que se instauró en el sistema educativo, siendo objeto de abuso social contra los pueblos indígenas (situación que es completamente desapercibida en el ideario colectivo); dicha forma de pensar consta de varios elementos como lo son la imposición del Estado sobre la propia sociedad y sus necesidades, un nacionalismo exagerado, así como la militarización, situaciones que son objeto de controversia hasta la actualidad.

Por su parte, la película también hace un análisis filosófico sobre la vida y la muerte, tratándola desde una perspectiva más humana, en este tenor, Pinocchio no trata sobre un niño que aprende a portarse bien, sino que trata sobre la autoconstrucción de la persona y a aceptación de los demás, estableciendo problemáticas que difícilmente se encuentran en una película para niños como la perdida, las adicciones, la violencia, así como el autoritarismo, situaciones que ayudan a la construcción de la personalidad; en este sentido, Pinocchio crea su personalidad a partir de la perdida, lo cual se ve reflejado a través de la muerte dentro de la película.

El único problema es que ciertos elementos parecen un poco forzados como es el caso de la critica al fascismo, lo cual se llega a sentir poco natural, y con toda razón, dado que estamos acostumbrados a la versión antigua de Pinocchio, pero analizando el contexto de la película, es correcto que se den dichas subtramas. En este sentido, dicha película propugna nuevamente por la innovación para los jóvenes cineastas mexicanos, da aire al género así como al cine y refuerza la idea que ha sido sumamente defendida a través de la presente columna, ¡El mexicano Guillermo del Toro, es sinónimo de calidad!