CUANDO EL OCIO ES UNA VIRTUD
El único viaje es el interior. Rainer María Rilke
Para quienes habitamos en el sexto piso de esa maravillosa torre llamada vida, seguro que varias veces escuchamos de nuestros abuelos esta sentencia envuelta en el traje de lo incuestionable: “La ociosidad, es la madre de todos los vicios”.
También, escuchamos esta otra: “Lo que no está en tus manos que no esté en tu cabeza”; a propósito de lo que podemos o no solucionar. Pero, ¿qué tal si lo que tenemos en nuestras manos es nuestro iphone, móvil, o cómo usted lo quiera llamar? ¿Será que entonces deberíamos de preocuparnos por toda la información que recibimos a través de ese dispositivo inseparable de la mayoría de los humanos del siglo XXI?
Empezamos más a identificarnos con el teléfono que llevamos en el bolsillo que con la cabeza que llevamos sobre los hombros. Luego entonces, ¿adónde quedan los tiempos dedicados al ocio, a la reflexión y a surfear por las olas surgidas de nuestros pensamientos?

Los científicos sobre el comportamiento humano han concluido que la capacidad de reflexionar sobre nuestra situación actual, nuestro pasado y nuestro futuro se encuentran íntimamente relacionadas. Las personas que pueden darse tiempo a esa reflexión, al entregarse al ocio tienden a ser más creativas y a gozar de mejor salud mental en general.
Es por eso que pienso que un buen ejercicio mental para nuestros tiempos de recreo de quienes estamos en ese período de nuestras vidas, entre la madurez y la vejez, conocido como los seniors, es el de reflexionar sobre aquellas frases, refranes y aforismos que escuchamos el siglo pasado, para cuestionarnos su vigencia, como el hecho de que el ocio llegue a ser una virtud y no la madre de todos los vicios.
En la sociedad actual, la cultura del trabajo y la productividad muchas veces se sobrevaloran, dejando de lado la importancia del ocio como una virtud que también merece ser reconocida y celebrada. El ocio, entendido como el tiempo libre que tenemos para relajarnos, disfrutar de actividades que nos gustan y simplemente descansar, no sólo es fundamental para nuestra salud mental y bienestar, sino que también puede ser una fuente de creatividad, aprendizaje y enriquecimiento personal.

En un mundo donde la tecnología y las responsabilidades nos mantienen constantemente ocupados, dedicar tiempo al ocio se vuelve crucial para recargar energías, mejorar nuestra concentración y productividad en otras áreas de la vida y fomentar un equilibrio entre el trabajo y el descanso. El ocio nos permite desconectarnos de las presiones y el estrés diario, brindándonos la oportunidad de conectarnos con nosotros mismos, explorar nuevas pasiones e intereses, y fortalecer nuestras relaciones interpersonales.
El ocio nos motiva a aprender, a enriquecernos con nuevas experiencias y a expandir nuestros horizontes. Ya sea a través de la lectura de un libro, la práctica de un deporte, la exploración de la naturaleza o la participación en actividades culturales, el tiempo de recreo nos brinda la oportunidad de adquirir conocimientos, desarrollar habilidades y nutrir nuestro espíritu. De esta manera, el ocio se convierte en una fuente de crecimiento personal y desarrollo integral, permitiéndonos seguir evolucionando y descubriendo nuevas facetas de nosotros mismos.
Además, el ocio también desempeña un papel fundamental en el fortalecimiento de las relaciones sociales y en el fomento de la cohesión comunitaria. Compartir momentos de ocio con familiares, amigos o vecinos nos permite establecer lazos afectivos, fortalecer la comunicación y crear recuerdos compartidos. El ocio en grupo, no sólo es una oportunidad para disfrutar de la compañía de los demás, sino que también favorece la colaboración, la solidaridad y el trabajo en equipo.

En conclusión, cuando el ocio se vive de manera consciente, equilibrada y enriquecedora, se convierte en una virtud invaluable que enriquece nuestra vida y nos ayuda a ser mejores seres humanos. Valorar el tiempo de ocio no significa ser perezoso o desmotivado, sino reconocer su importancia como un componente esencial de una vida plena y satisfactoria. Al encontrar el equilibrio entre el trabajo y el descanso, entre la productividad y la recreación, entre la responsabilidad y la diversión, podemos alcanzar una armonía que nos permita vivir con autenticidad y plenitud. Por tanto, celebremos el ocio como una virtud que nos invita a disfrutar, aprender y crecer, cultivando así nuestro bienestar integral y nuestra felicidad.

