+ Cuatro Años de Violencia Verbal, el Abono de la Violencia Física; Por no hacer cambios en el momento adecuado, casi se le va el título a Lionel Scaloni

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La frase:

Con el campeón hasta que muera, dice la frase y este campeón murió ante otro gran… campeón.

ARGENTINA

 

ARGENTINA CAMPEÓN POR TERCERA VEZ

 

Para muchos, en especial los argentinos, fue un triunfo sufrido, como le sucede al propio pueblo con su sistema económico.

Argentina hizo ver mal a los franceses durante 80 minutos. No pudo concluir su hazaña en los 90, porque al técnico Lionel Scaloni, le pasó lo mismo que a Miguel Mejía Barón en el Mundial de 94 o a Cristante en muchos partidos que dirigió al Toluca, se le olvidaron los cambios, pero cuando los hizo, rescató el empate a tres y se fueron a los tiempos extra.

La escuadra de Scaloni utilizó en esos 80 minutos un sistema demandante físicamente hablando, porque hacer marcaje a Francia desde la salida, tener siempre a dos jugadores por uno para la marca, requiere de movimientos precisos y de mantener una cierta velocidad para que el equipo esté lo más cercano posible y así no dejar jugar al rival.

Por ello, no lucieron ni Mbappé, ni sus demás compañeros. Obvio el desgaste físico sin cambios acabó con jugadores clave que llevaron todo el peso como los casos de Rodrigo de PaulDi María y MacAllister.

Eso permitió que con los cambios que había hecho el equipo francés, tuviera mayor empuje y entonces destacó la habilidad y la velocidad de Mbappé y clavó los dos goles para la igualada a dos y después el tercero para ponerse con ventaja.

Scaloni reaccionó y metió a relevos de lujo como Lautaro Martínez, Dybala, AcuñaParedes y Pezzella.

Sin lugar a dudas, el Fideo Di María fue un hombre desequilibrante, primero para provocar el penal y después, por la jugada que hizo con Messi, y ni hablar de Leo tanto en el penal como en el remate del tercer gol que volvió a la vida al equipo argentino.

A no dudarlo la línea media tuvo un peso sensacional y destacan De Paul por ser un gran lugarteniente de Messi, fue un auténtico guerrero. Fernández, quizá por eso fue considerado el mejor jugador joven del mundial, porque fue lo mismo un Gallego en el Mundial de 78 que un Batista en el Mundial de 86, fue un grande para cortar avances franceses, para distribuir y tranquilizar y el hijo del Colorado MacAllister, enseñó lo que es marcardespliegue de futbolcalidad para tocar y criterio para avanzar o pasar el balón adecuadamente.

El Dibu Emiliano Martínez, es un porterazo, atajó dos penales y en él se fincó el triunfo en esta especialidad. Lástima lo corriente de su festejo cuando le entregaron el trofeo al mejor portero.

Un gran equipo, bien conjuntado, una auténtica familia hecha por Lionel Scaloni, con muchos trabajos, porque tuvo que convencer a propios y extraños y finalmente, de la noche a la mañana y sin historial en la Primera División argentina está sentado a la mesa junto con César Luis Menotti y Carlos Salvador Bilardo, y un dirigente que lo apoyó en todo y contra todos, que él mismo tuvo que vencer y convencer a muchos que no le concedían nada por ser yerno de Walter Moyano, dirigente camionero, Claudio Chiqui Tapiapresidente de la AFA.

Un gran equipo argentino que no defraudó a su hinchada, porque finalmente si bien destacaron algunosno fue uno solosino todos los que lograron el triunfo.

La 4T.

Cuatro Años de Violencia Verbal, el Abono de la Violencia Física

Paradójicamente, el gobierno de la Cuarta Transformación, que arribó al poder con el consenso de todos los sectores de la población mexicana ante una oferta electoral de acabar desde el inicio con la corrupción, la violencia y la pobreza, lleva ya cuatro años cumplidos de gestión, haciendo de la violencia verbal el abono que alienta la violencia física en todo el territorio nacional; y lo peor de todo, con miras a que se siga incrementando hacia la recta final del sexenio.

Desde la toma de posesión del cargo presidencial, la sociedad mexicana estaba cierta que vendría un llamado a la unidad nacional, al trabajo armónico, al rechazo a la corrupción gubernamental, al compromiso por la transparencia presupuestal, al combate a la delincuencia de todo tipo, pero en cambio lo que se escuchó fue la institucionalización de la violencia verbal como justificación para culpar de todo a los gobiernos anteriores, para acaparar todo el poder y todo el presupuesto, para aniquilar los contrapesos democráticos, para militarizar la vida nacional, para pisotear y burlar todo tipo de leyes, normas jurídicas y reglamentos administrativos; y para abrir los brazos a los delincuentes y a los grupos del crimen organizado, a pesar de elevar cada día el baño de sangre en toda la geografía.

Sin excepción, todos los sectores de la población mexicana han sido víctimas de la violencia verbal desde el discurso presidencial: los empresarios, los científicos, los intelectuales, las mujeres, los periodistas, los defensores de los derechos humanos, los adversarios políticos, los críticos del militarismo, del centralismo, de la antidemocracia, del abuso del poder, de la violación de los derechos humanos, del despojo del presupuesto públicos a estancias infantiles, a refugios para mujeres violentadas, a la cultura, a la educación, al deporte, a la ciencia, a la tecnología, a la investigación, al mantenimiento regular de las obras y los servicios públicos, a las instituciones autónomas del Estado Mexicano, y al manejo discrecional de los recursos públicos a través de las fuerzas armadas.

Constituido en poder centralista, el gobierno federal armó su aparato propagandístico para alinear a todas las fuerzas a los intereses a la figura presidencial, desvirtuando el espíritu constitucional de los medios de comunicación del Estado, impregnando sus contenidos informativos con dosis ideológicas y violencia verbal hacia todo aquel que no comulgue con el poder presidencial.

Sorprende, dentro y fuera del país, que el Jefe de la Nación se dedique cada mañana a denostar y agredir verbalmente a quienes considera sus enemigos, sin que siquiera los haya convocado al diálogo, a la unidad, al trabajo, al respeto por las leyes y la democracia, y que, en cambio, los culpe de los problemas nacionales.

La 4T.

Bien dicen las académicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Fabiola Villela y Beatriz Banda, que el lenguaje peyorativo incentiva la violencia, pues reaccionar de manera inapropiada a través de descalificaciones, falacias e incitaciones a la violencia contra quienes son capaces de demostrar empatía por otros seres que no pueden expresarse, delata la ausencia de argumentos para continuar con la práctica que se desea preservar.

En cambio definen a las y los activistas, como personas que se suman, mediante acciones concretas, a causas que buscan un cambio con el fin de favorecer o mejorar las condiciones de vida, principalmente en cuestiones políticas y sociales.

Quienes son activistas muestran disposición para ayudar a ser solidarios y sororas con otros, en especial con quienes están en mayor grado de vulnerabilidad frente a gente que los explota, les causa daño o amenaza su vida.

Así es muy común observar a los ambientalistas, a las mujeres buscadoras de seres queridos desaparecidos, a los padres de niños con cáncer, a mujeres violentadas de todas las formas y en todos los escenarios donde desarrollan su vida cotidiana, al personal del magisterio, de las colonias populares y de las zonas rurales, luchando por mejores condiciones de seguridad y de trabajo, sin que se les escuche y menos que se les reciba para establecer una agenda de trabajo.

La única y sistemática respuesta, sin embargo, es el cotidiano lenguaje violento desde un titular del Ejecutivo que no duda en calificar de enemigos y traidores a la patria, a quienes muestran inconformidad con sus decisiones, sus acciones y sus abusos para imponer decisiones, así vulneren los derechos de las familias.

No dudan, pues, las académicas universitarias en advertir que catalogar a activistas con calificativos ofensivos y violentos, les hace vulnerables y susceptibles a sufrir desapariciones forzadas, encarcelamientos injustificados, tortura y demás formas de maltrato por parte del Estado, que criminaliza las acciones por las cuales pueden ser llevados a juicio.

En ese entorno de lenguaje violento hacia la discrepancia, la inconformidad o la protesta social ante las injusticias, fácilmente se tiende a confundir activismo y radicalismo, por lo que cabe especificar que el radicalismo se caracteriza por acciones ilegales y violentas, en tanto que el activismo se lleva a cabo informando y denunciando mediante acciones legales y no violentas, o, en el caso más extremo, mediante la desobediencia civil.

Es cierto que la defensa de los derechos humanos y de la naturaleza genera incomodidad, enojo y desprecio por parte de quienes están obligados por ley a escuchar, atender y trabajar en favor de todas estas causas sociales, que de otra manera generan violencia, feminicidios, esclavitud, trata de personas, violencia de género, abuso de poder y sobre explotación de los recursos naturales.

Falacia ad hominem o de ataque personal, se denomina al mecanismo del poderoso para descalificar, insultar y estigmatizar a quienes se suman a causas que tienen por objetivo reivindicar los derechos de los otros, que pueden ser mujeres, menores de edad, adultos mayores, comunidades, animales o bienes naturales, en lugar de atender las causas, ¿no le parece a usted, estimado lector?