CUITAS DEL HOMBRE

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La generación de siglo XX mexiquense es destacada en varios de sus personajes por sabiduría que dieron prueba —igual hombres que mujeres—de ellos: Horacio Zúñiga, Enrique Carniado, José Luis Álamo, Heriberto Enríquez, Gustavo G. Velázquez, Alfonso Sánchez García, Josué Mirlo, Alejandro Fajardo, Clemente Díaz de la Vega, y Moisés Ocadiz; y entre mujeres: Olga Arias, Carmen Rosenzweig, Rosario Siliceo Ambía, Delfina Careaga, Emma Mauricia Morena, Remedios Colón, Eudoxia Calderón, Elena Cárdenas, Refugio Alejandre, Carlotita Camacho, Remedios Albertina Ezeta Uribe, y varias más. En esta generación, cito al ingeniero José Yurrieta Valdés, universitario, que presidió la Comisión para Conmemorar el Bicentenario del Nacimiento de José María Heredia y Heredia, creada años antes del 2003, año de su conmemoración; Comisión que tuvo varios ciertos, por eventos como conferencias, exposiciones, convocatorias a premios internacionales y nacionales y, varios más. 

Momento importante es la edición del libro que expresa lo que José María Heredia vivió de 1825 a 1839: visita por dos años que vive en nuestra patria, recién liberada del yugo español en el año de 1821. El título: Vida de José María Heredia en México, publicado por el Consejo de la Judicatura en la entidad junto a otras instituciones como la UAEM, la LIV Legislatura, el Ayuntamiento de Toluca y otras. …Patrocinó la edición facsimilar del libro de Manuel García Garófalo Mesa” cuenta el presidente del Tribunal de Justicia y del Consejo de la Judicatura del Estado de México, el magistrado Abel Villicaña Estrada, en la presentación que hace a dicho texto. Edición facsimilar de la publicada por Edición Botas en el año de 1945, en la ciudad de México; sin duda el libro más completo sobre la presencia de Heredia en nuestra patria. Escrito por un investigador cubano que vivió en ciudad de México como representante cultural de la isla cubana, del autor, cuenta el ingeniero José Yurrieta: “El libro, que ahora se reedita en forma facsimilar, fue escrito, entre los años de 1935 y 1939, por el distinguido investigador y literato cubano Manuel García Garófalo, inquieto admirador de José María Heredia, cuya vida y obra ha seguido, con amor y acuciosidad extrema, para ofrecer una obra de tipo exhaustivo que arroja nuevas luces y ofrece originales interpretaciones a los hechos vitales, a las actividades profesionales, a los procesos literarios creativos, a las profundas inquietudes patrióticas y a las insatisfechas ambiciones políticas que el inmortal cantor de El teocalli de Cholula acuñó y desarrolló a lo largo de su corta existencia —algo más de treinta y cinco años— de los cuales pasó casi catorce en México, tierra acogedora y bravía a la que consideraba su segunda patria”. 

Libro de vida el que hizo Garófalo Mesa en más de 770 páginas de clara investigación, sólo parte de vida del hombre que es ejemplo del patriota y del ciudadano americano que en futuro inmediato debe ser para sus conciudadanos. No es extraño que en el prólogo Yurrieta Valdés haga la siguiente cita: … Uno de los elementos principales del genio fue el amor a la gloria, en el que los hombres suelen hallar consuelos comparables al dolor de quien nada espera de ella. Cita de José Martí, que en su grandeza es el primero y más fuerte cubano en defender la hombría y el ejemplo de Heredia, cuando muchos de sus contemporáneos le criticaban su viaje a Cuba en el año de 1835, traicionando la pureza de quien como exiliado no debe pedir limosnas al invasor. 

Es Martí el que pone en pleno siglo XIX en orden a tales ‘puristas’ que no comprenden la vida en sus complejidades y circunstancias en las que viven los pueblos y por lo tanto, el ciudadano en la particular. Si el hombre es la suma de sus cualidades y la resta de sus defectos, en José María Heredia y Heredia son tantas sus aportaciones a las letras cubanas y mexicanas, su paso por el mundo de la educación, o por su visión de lo que debe ser la nueva democracia no sólo para México, sino para los demás países de América Latina y por igual para su Cuba amada. Es José Martí quien con esa sabiduría y humanismo es capaz de reconocer al padre de las letras cubanas, maestro para él lo ha de decir. El libro de la vida de Heredia en México engrandece al ciudadano ejemplar y al país que le albergó en sus terribles batallas entre conservadores y liberales, que desesperó al cubano-mexicano que jamás imaginó que el país ya independiente viviera en las asonadas y los peores defectos de la avaricia, la guerra civil y las traiciones, donde el ejemplo más cruel es el asesinato de Vicente Guerrero por aquellos que desean al país de rodillas. 

Libro clásico en los estudios sobre las cuitas de Heredia en este paso meteórico que vivió desde su nacimiento, para ser un exiliado eterno que ni en la tumba ha de encontrar reposo. Yurrieta dice al respecto: Además, sin menospreciar las aportaciones, siempre valiosas, de otros muchos biógrafos, críticos y admiradores del poeta santiaguino, nuestro autor hace notar, con gran justicia, la pobre e incansable exposición de hechos, de leyendas, de anécdotas e, incluso, de errores que han estado repitiéndose, casi hasta el cansancio: …sin lograr aportar de nuevos y definitivos datos de información, para completar el estudio de esa magnífica y accidentada carrera humana” como lo cita Garófalo Mesa. Abel Villicaña cita en la Presentación: José María Heredia (Santiago de Cuba, 1803—ciudad de México, 1839), cubano de nacimiento, mexicano por voluntad y ciudadano universal por vocación, es un personaje que debe ser rescatado del olvido por su destacada participación en la vida de México, y especialmente, en la del Estado de México, durante la etapa formativa de las instituciones políticas independientes de nuestro país. Que bello es estudiar a aquellos personajes que han tenido diferentes vocaciones y profesiones laborales o de vida emocional. 

Con José María Heredia y Heredia sucede lo mismo. Por ejemplo, cita Villicaña Estrada: Este personaje desempeñó, entre otros destacados cargos públicos, el de juez y el de magistrado del Supremo Tribunal de Justicia (como entonces era denominado en la Constitución Política del estado Libre y Soberano de México, de 1827) destacándose por la solidez de su cultura jurídica, por su comportamiento de alta moralidad y por su sincero credo liberal)”. Nos detenemos en el tema de “… su cultura jurídica o por su … comportamiento de alta moralidad, pues esos dos aspectos reflejan la grandeza del hombre en vida, de su honestidad que le hace terminar junto con su familia en la pobreza más extrema. Habiendo sido un ejemplo de patriota para Cuba y para México. Pero ciertamente, a Antonio López de Santa Anna no le gustó que el diputado Heredia se opusiera a la propuesta de hacer ‘hijos pródigos’ de la patria a sus ‘cuates’, ‘compadres’ y demás, así que le odió sin medida, habiéndole tenido cerca en sus primeros mandatos. El alejamiento de los liberales en la década de los treinta tiene que ver, que el cubano José María no comprendía el rencor de los liberales en contra del clero mexicano, y no debemos olvidar que el poeta defendía el hecho, de que en asuntos de la religión no todo era de desaparecer de la vida humana. 

Cuitas del hombre, de ese hombre que aparece al final de su vida alejado de sus momentos más brillantes en un país que le hizo venir a través de personajes como Guadalupe Victoria, primer presidente del México independiente, lo que le auguraba un presente y futuro exitoso, derivado de su talento en temas de jurisprudencia, de letras o educación, por sus amor y conocimiento a la historia: por aquello que propuso dentro del Instituto Literario de Toluca en sus Lecciones de Historia Universal. Ve en generación de jóvenes el desconocimiento de sucesos de la humanidad. Ignorancia que lleva a no valorar lo que se tiene, o saber por lo que lucha el ciudadano: cuando busca una patria independiente de armas extranjeras, huyendo de la ignorancia que lleva a los pueblos a cometer errores del pasado con dolorosos resultados. En cada profesión que ejerció José María Heredia y Heredia fue un Maestro en el mayor concepto de la palabra. En esa escuela socrática de los grandes educadores de la humanidad a la que pertenece igual que el patriota José Martí.