De su historia, de sus triunfos, del penal olímpico y de sus roces con Gustavo Peña, habla Vicente Pereda

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Vicente Pereda Mier, toluqueño de nacimiento, tres veces campeón de Liga con el Toluca, campeón de goleo con 20 anotaciones (temporada 1969-70), segundo mejor anotador en la historia del Toluca con 119 goles por 249 de José Saturnino Cardozo Otazú, ha sido inducido al Salón de la Fama del Futbol Nacional, en fecha por determinar, siendo el segundo miembro del Toluca en lograrlo, el primero fue Don Nemesio Diez Riega.

La siguiente es una entrevista de las muchas que le he efectuado a Vicente, realizada en 1977, forma parte de mi libro Historia de un campeón, 1917-2004:

Después del campeonato 74-75, hubo gran fiesta, todo nos había salido bien, se fue De León y vino Carlito Peters, fue horrible, no tenía sistema, nos empezaba a relegar, a mí, porque ya no servía, porque era un líder, porque aconsejaba a los demás jugadores para que no le hicieran caso, me metía a jugar, no sé si porque quería que lo hiciera mal, como para decir ahí está su Pereda, no que muy bueno, me imagino que para eso lo hacía, para decirles a los directivos que ya no servía.

Es Vicente Pereda Mier, el extraordinario centro delantero del Toluca que revela en la historia reciente del equipo, el porqué de su retiro y sobre una de las tres opciones que le presentaron directivos, como: Fernando Corona, Germán Sánchez y Jesús Fernández, que al venir José Gomes Nogueira como técnico del Toluca, lo llamaron para firmar contrato, siempre estaba a gusto en el Toluca, llevo el rojo en mi corazón, expuse mis razones y ellos, los directivos, no decían nada, sólo se miraban hasta que Jesús Fernández, que se puso rojo, rojo, me dijo ya no nos interesas como jugador, tenemos tres opciones para ti: una, regalarte tu carta; dos, una beca para un curso en Europa como técnico, el tiempo que estés fuera tu familia va a recibir 10 mil pesos mensuales; tres, un partido de beneficio y todas las entradas son para ti, les pedí que me dejaran pensarlo, analicé que tenía 35 años, la carta no la quería porque no iba a jugar con otro equipo, además no iba a exponer los estudios de mis hijos, no iba a rentar mi casa, no iba a traspasar mi negocio, así mi esposa Rosita y yo, acordamos eso; luego deseché el viaje a Europa que me podría repercutir 50 ó 60 mil pesos, pero nada más y opté por el partido a beneficio.

¿Nunca enfrentaste a Carlito como jugador?

Sí, pero cuando jugó en El Oro y después en el Universidad, era un defensa tronquito, con cintura de barril; era de los extranjeros que llegaron a México del montón.

¿Se acordaría de los desbordes que le hacías y por eso te relegó?

Creo que sí, lo hubieras visto cuando se despidió, se fue llorando porque aquí no se podía trabajar, decía que había jugadores negativos para el equipo, entre ellos yo. Pienso que le faltó capacidad, nada más, él no quería entender al jugador, después regresó José Vela y nunca tuve diferencias con él, sin embargo también me relegó. Gómez Nogueira vino después y creo que es sólo un buen preparador físico.

Otros de los recuerdos.

Este también es malo, porque estaba entusiasmadísimo de jugar contra Pelé, resultó que cuando vino aquí con el Santos, no pude ni siquiera saludarlo, porque previamente en el torneo de Copa, que estábamos jugando me fracturaron por primera vez una rodilla, me dio mucha tristeza, porque empezaba a despuntar. El peor recuerdo, es uno que se me olvidó gracias a la ayuda de mi esposa, que me hizo comprender que así como me elogiaban al meter un gol, así me criticaban en 1968 por no haber anotado ante Japón. Pero tú crees que en realidad no haya querido anotar, pero si hasta la yerbita le escarbé al balón para poderle pegar mejor, lo que pasa es que tenía muchos nervios y por ello di un mal paso y le pegué mal al balón, muy quedito y el portero paró el penalty.

Me quería morir, quería hacer un túnel en el Azteca, salirme y olvidarme del futbol, me quería retirar, me fui de vacaciones y todo el mundo me recordaba el hecho, pero al año siguiente me repuse tanto que fui campeón goleador.

¿Y por qué ya no regresaste a la Selección?

Estuve con Raúl Cárdenas dos meses y medio en 1970, pero el 4 de enero de ese año, nació mi hija, la Selección tenía que ir a varios partidos de preparación en Perú, le expliqué mi situación y se molestó, no me incluyó en la lista de viajeros porque así se lo pedí, quería estar al lado de mi señora; sin embargo, tiempo después ya no me llamó. Luego aparecieron unas declaraciones en una revista, en el sentido de que ya no me interesaba la Selección y creo que lo tomaron muy a pecho y desde entonces, ya no jugué.

Mucha gente que se sustenta como conocedora de Pereda, de haber jugado con él y otras cosas más, ha inventado una serie de historias con el equipo, o los equipos con que jugó antes de vestir la casaca choricera; sin embargo muy poco de ello es verdad, porque la historia auténtica de Vicente, contada por él es ésta:

Nací el 18 de junio de 1941, mis padres fueron Lamberto Pereda y María de los Angeles Mier, nacieron en El Oro, somos ocho hermanos, yo soy el séptimo, mi madre murió a temprana hora, nos fuimos con mi padre al Distrito Federal (hoy Cd. México), yo nací en Toluca, vivimos con una tía, fui a la escuela, ella me enseñó a vivir honradamente.

El gusanito del futbol nació por medio de mi primo y mis hermanos, RobertoRaúl y Juan. Mi papá no fue futbolista, además le iba al América, mis hermanos me vestían de todo a todo para jugar en Xotepingo, en los campos en donde ahora está la alberca olímpica, había dos campos uno del River Plate y otro del Sevilla, ahí me inicié.

Empecé con un equipo juvenil que se llamaba Deportivo Portales, comprábamos pelotitas de goma de 70 centavos o de 1.50 y mandábamos hacer unos marquitos para poder jugar en las banquetas, eran las famosas coladeritas y no te miento, empezábamos a jugar a las dos de la tarde y terminábamos a las 11 ó 12 de la noche, hasta que pasaban los patrulleros y salíamos con la respectiva multa de 10 ó 15 pesos.

Después pasé al equipo juvenil especial de la regional del sur de Coyoacán, ingresé al River Plate de esa liga, tenía 13 ó 14 años y quería que se fijaran en mí, en ese tiempo mi padre murió aquí, en Toluca, en un accidente, me salí de la secundaria, me vine con mi hermano Roberto que me regañó y entré de aprendiz de mecánica en el taller de Don Jesús Salgado, ahí estaba mucha gente conocida como Pepe Acra, Mariano Salgado, José Luis Zavalla y varios más que tenían un equipo denominado Deportivo Mexicano, que anteriormente se llamó Iberomexicano, lo patrocinaba Pepe Acra. Antes de esto comencé con el equipo Arsenal de la Liga Mayor, estuve medio año con mi hermano Roberto.

En el Deportivo Mexicano permanecí cuatro años, fuimos cuatro años consecutivos campeones de la Liga Municipal. El entrenador era José Luis Zavalla, en ese tiempo jugaban Pepe Acra, Mariano Salgado, Tranquilino Velázquez, Víctor Carrasco, Enrique Castañeda, Pedro Castillo, Jaime Torres, El Canchola, El Toluco Martínez, Beto Castro, Pica Reyes, Aurelio CuevasTaco Hernández, Roberto Pereda, tuvimos todo hasta el campeón goleador que casi siempre era El Toluco Heriberto Martínez, ese equipo fue la selección amateur B, pero nunca pudimos pasar al grupo A, cuando desapareció, pasamos directo a las reservas del Toluca y luego muchos se fueron a Veracruz y a otros equipos, sólo yo me quedé.

La Directiva me ayudó bastante, empecé a jugar con el Toluca en el campeonato 57-58, nunca me desesperé cuando me estaban probando, porque me sentía grande al lado de gente como, Carlos Monito Carús, Enrique Loco SesmaMachi Vázquez y Wedell Jiménez; Mariano Salgado me ayudó bastante, trabajé con él en su fábrica de jabón, no me interesaba el dinero sólo quería jugar.

Firmé mi primer contrato por 300 pesos mensuales y eso fue porque me di cuenta de que pagaban por jugar, estaba José María Martín como entrenador y él me hizo debutar contra el Tampico en el Puerto, ganamos 2 por 1, íbamos perdiendo 1-0, me apretaba todo, los zapatos, el calzoncillo, te juro que no sabía dónde estaba, mis compañeros me ayudaron y anoté el gol del empate, después ya más controlado, hice el pase para el gol del gane que anotó el argentino Alberto Falcón, el que vino con Juan Carlos Malazzo, a la siguiente semana la gente me pedía y jugué contra el Universidad, perdimos 1-0 y me chiflaron y así supe cómo era el futbol.

Vicente Pereda con sus compañeros en la vuelta triunfal tras el título de liga en el torneo 1966-67.

¿Cómo fueron aquellos 4 goles al América?

Sí, mira hubo un juego de despedida de la Selección Nacional, al frente de la cual estaba Nacho Trelles y nosotros no sabíamos que iba a venir al Toluca porque estaba José Moncebáez, la Selección jugó en el Azteca contra el Tottenham Hotspur de Inglaterra y nosotros jugamos contra el América después, ante la Selección en una semifinal de Copa, me llenó de satisfacción el partido, porque jugué muy bien, le ganamos al América 4-2 y yo anoté los cuatro goles; al día siguiente salió en los periódicos que podía ser seleccionado aún para el Mundial de Londres, pero eso fue ilusión porque no sucedió.

Ya había estado una selección nacional con Arpad Fekete. Luego vino Nacho Trelles al Toluca, tenía muchas fallas de técnica individual, me estaba recuperando de la rodilla y le agradezco mucho a él, que para mí es el mejor técnico de México, todo me lo enseñó, con él, aprendí a jugar realmente, porque antes lo hacía muy atropelladamente, sentí madurez, experiencia, condición física, me llevó a los Panamericanos de Canadá, en Winnipeg, salimos campeones con medallas de oro y yo, campeón goleador, fuimos a Europa y Rusia en una gira muy mala.

Nunca olvido lo de la Olimpiada en el 68 porque me trae muy buenos recuerdos, pese a lo que dice la gente que no conoce de futbol y que me culpó mucho; lo que pasa es que teníamos gran tensión después de haber perdido aquel juego contra Bulgaria en Guadalajara, que nos hubiera dado el pase a la final por la medalla de oro, ganamos aquellos dos campeonatos con Trelles porque fue una amalgama de jugadores, técnico y directivos, la confianza de éstos, fue todo, no que ahora a últimas fechas sólo hay amenazas de ponerlos a medio sueldo, el jugador necesita confianza, nada más.

¿Te acuerdas cuando te casaste y metiste dos goles al Oro?

Sí, es una buena anécdota. Había pedido permiso, pero Nacho Trelles tenía el problema de que Pancho Linares estaba lesionado y Amaury Epaminondas suspendido, entonces me preguntó que si podía jugar, sin obligarme y le dije que sí; me casaba el sábado a las 7 de la noche, luego atendería a los invitados, fui a dejar a mi esposa con sus padres y regresé a la concentración a las 23:30 horas; al otro día los jugadores me vieron extrañados, hablaban de mí, que si me habían dejado plantado, en fin. Salí a jugar metí dos goles en 20 minutos, entonces Nacho me cambió y cuando salí de la cancha lo hice corriendo, pero un aficionado me gritó Pereda, a ver si te casas cada ocho días, me reí, pero luego até cabos y pensé, lo que quiere ese aficionado es que meta goles cada ocho días.

¿Y tu problema con Gustavo Peña?

No había nada. Lo que pasa es que los dos entrábamos fuerte y la gente iba a vernos por eso, esto sólo era en la cancha, afuera nos hablábamos bien.

Se habló mucho de que Gustavo El Halcón Peña te dijo pinche indio y que cuando le anotaste le respondiste tú serás francés.

Sí, fue en el mismo campeonato, cuando obtuve la corona de goleo, contra Cruz Azul; sucedieron cosas antes, en el transcurso de la semana y en el mismo partido, antes del partido, él era capitán de Cruz Azul y yo era el capitán de Toluca, entonces en la media cancha con los árbitros, el volado, el cambio de cancha, a ver quién la escogía o quién sacaba inicialmente; entonces se acerca y nos saludamos, enfrente de los árbitros, y me dice ¿qué?, nos vamos a dar, yo como quieras, pero al mismo tiempo le contesté pero no lloressiempre estás alegando con los árbitros que yo te pegono, no, no, nos pegamos, respondió. Se acerca el árbitro y nos dice, tranquilos, voy a estar al pendiente de los dos, ya sé todo.

Empieza el juego, y en el transcurso del partido molestó mucho, realizaba los tiros de castigo, de todo, entonces se me acercaba El Kalimánno, eres un pendejo, aquí no vas a meter goles, ya estamos de acuerdo nosotros de que no vas a meter tú el gol.

Como ya Horacio López Salgado había jugado su último partido y no había anotado, habíamos llegado a 19 goles los dos, entonces tenía que anotar para coronarme; no tenía la idea de estar realizando los tiros de castigo, ni nada para poder hacer el gol, sino que estaba tratando de que mis compañeros colaboraran conmigo para realizarlo, en el segundo tiempo era 0-0 y una jugada casual, pero elaborada con Jesús Romero Reyes, de media cancha al frente, tomé una pelota y dije voy a apoyarme con Romero Reyes, pero nunca pensé que Romero Reyes la retuviera también y que yo siguiera corriendo; seguí corriendo y Romero Reyes la metió entre dos jugadores, entonces fue una pared larga en la que sin pensarlo salió el gol, entonces tomé la pelota en medio de los dos jugadores, chocaron, fue Arévalo, él estuvo en Toluca y posteriormente se fue con el Cruz AzulArévalo y El Kalimán Javier Guzmán, chocaron y yo proseguí con la pelota, entré al área, casi en la esquina del área chica, del lado derecho, ahí le pegué cruzado, ya no pensé ni centrar ni nada yo pegué a gol y salió; El Cacho Alatorre, quien era el portero en ese momento, salió casi tirándose ya, tratando de taparme la pelota, él pensó que la pelota iba al ras del pasto cruzada, y se tiró antes de tiempo, entonces yo le pegué, tan bien, que salió de abajo hacia arriba y entró casi a media altura, entonces se acerca Peña y me dice pinche indio, y le contesté te dije cabrón que sí lo iba a anotar, también sí le dije tú has de ser francés cabrón, si los dos nacimos en México, los dos somos indios.

Pero normalmente dentro de la cancha verbalmente te quieren acabar, pero hay que tener la cabeza fría para ello. Al término de juego todavía sucedió otro problemita, con un compadre, estaba con mi comadre en palcos, terminó el juego ese mismo día, y se baja mi compadre, –chaparrito, moreno, calvito– y le dice a Peña  ¿cómo te quedó el ojo?, y Peña lo vio, iba enojado, ¿cómo te quedó el ojo a ti…?, y que lo descuenta, le puso el ojo así… Ya ves como caminaba Peña muy… entonces yo iba a entrar, la entrada de palcos estaba ahí, más o menos a la mitad, iba a entrar Peña al vestidor y mi comadre lo agarró a bolsazos, hasta que se la quitaron. Pero si fue una anécdota muy chusca, ¿no?, el que le haya dado Peña un golpe a mi compadre por el enojo.

¿Siempre jugaste de centro delantero?

No. Comencé como defensa, luego fui medio y aquí en el Toluca inicié como interior, toda vez que antes había derecho, izquierdo. Dos veces jugué como defensa central, una con Trelles en contra del Guadalajara en la Perla y otra con De León en Ciudad Madero.

¿Por qué nunca reclamabas al árbitro?

Porque no tenía caso, los defensas contrarios me entraban fuerte para tratar de impedir que penetrara en el área; cuando me entraban fuerte sólo veía el número y a la siguiente me desquitaba, aunque no con mala intención y así nunca dejaba a mi equipo en desventaja numérica, porque el árbitro sólo podía amonestarme.

¿Quiénes fueron los defensas más agresivos?

Guillermo SepúlvedaJuan BoscoEl Perro Fernando Cuenca, pero el que se llevaba las palmas era el peruano Guillermo Popi Correa, un negro con cara de gorila, que vino al Torreón así como Héctor Sanabria y Miguel Mejía Barón, a los que les decían los kleenex, por suavecitos.

¿Quién fue tu mejor pareja, Amaury o Lara?

Indudablemente con Amaury aprendí mucho, sobre todo las paredes que tantos goles nos dieron y es que teníamos dos extremos que nos daban medios goles como Albino Morales y Manuel Cerda Canela.

¿El partido clave del Toluca con De León fue contra Curtidores?

Sí. En ese campeonato casi no había jugado, porque tenía un menisco roto, me operó el doctor Victorino de la Fuente, quien me dejó mal, y tuve que operarme nuevamente; luego De León se interesó mucho en mi recuperación y pude jugar cuatro partidos antes de terminar el campeonato, pero no me dijo que me necesitaba para las semifinales y me hizo jugar con el Curtidores y ganamos 3-0. Esa vez actuamos sin centro delantero y yo como quinto defensa por mi experiencia, anotó dos goles Figueroa y uno Cárdenas; al siguiente juego aquí ante Curtidores nos sentó a mí, porque me quería para el juego contra León, que predijo que nos íbamos a coronar, y a Moisés porque el público le iba a pedir que anotara 4 ó 5 goles, todo nos salió redondo.

Y así con el recuerdo del último campeonato en donde todavía se vislumbró su categoría, dejamos a Vicente PeredaGracias por brindarme la oportunidad de acercarme a la gente de nueva cuenta, dijo.