DEBAJO DE SU CRINOLINA DE MURANO

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Es una joya elástica vestida de amazona

Sus primeras palabras, las del día, saludan Dios sabe a quién

Y cepilla su segunda mirada –la primera ha sido para ella–

Para que pueda ver recién a los demás

Y los demás, muebles y adornos, adornos y muebles

La saludan con la sonrisa a labios cerrados para no hacer bulla

Y de ahí al baptisferio donde lava con lava su rostro perlado

Del pasado que va pisando cada día más

hasta que aparece la foto contra el espejo

Que será la ruta de las 24 horas de ese día sin Rosa de los Vientos

Sin driza para volar como cometa sin cola de seda

Porque ella hace de cualquier asiento un trono

De cualquier camino una escalera que escala sin arnés

Ni bastones de trekking ni globos de reserva ante una inminente caída

Porque ella duerme de pie

Come lo que le gusta

Paraliza el mundo por cualquier animal

Y se calza unos lentes que hacen delirar al mismo Sísifo sin argumentos

Porque todo sucumbe a su paso descalzo

Cuando sonríe

Cuando se baña con el pudor de su ropa caliente con tantas gotas

Que las convierte en cataratas

En cánticos

En una coreografía imposible

Como la osamenta de un dragón sacrificado

Con música metal en órgano milenario de iglesia

Y así se come el día, o una hora o una semana que se come

A meses con años y lustros sin décadas, pero con centurias

Que burlan al tiempo

Este tiempo que no es el suyo

Sino de los que maúllan y ladran en la oscuridad de cualquier

Noche con luz de su mirada cuando quiere mirar

Cuando quiere estar

Cuando aterriza

Cuando vuelve a querer estar

En su colección de una sola estación

Y su soledad, otra vez, hecha perfume en muchos frascos

Murano para ella

Porque colecciona no coleccionar

Porque habla en sinfonía ligera

Para no dejarse ver

Para reírse, sonreírse, para que alguna suavísima carcajada

La abrigue o la ventile

A ese cuerpo como el de Rodas

O alguna esfinge que deambula por lo jirones y callejuelas

Quizá con un turbante o con uno de ala ancha

O con una gargantilla

Para tortura de los vampiros technicolor

Para la paz de quienes la tienen por lo menos un segundo

Y así la anestesio

La arrullo

La acuno la mezo

Porque ella lo hizo

Siendo padre de su padre hija del viento

Madre sin falda de sus hijos a los que les ha incrustado

Teodolitos en sus clavículas para que caminen solos

En cualquier terreno

Con la diplomacia de cualquiera de los Luises sin número

Metiendo a Versalles en sus dormitorios

Sin más ayudas de cámara que sus manos

hermana de sus amigos, y es así, como

el día se va como en fade a gris paulatino

en adagio como su contrabajo

su contracorriente

para que pueda

abusando de la palabra mágica recién

contarle un cuento

como sonido bajo de mar blanco

porque antes de dormir

ella sabe

que en la baraja marroquí

a veces

es decir,

en la vida,

doblemente, a veces,

en la vida

en la vida

Sale primero la espina,

y después, el clavel.