Del poemario Equipaje

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Tiempo de silenciar lo que el

                                                          corazón quiere gritar,

                                                          tiempo de guiñarle un ojo a

                                                          la vida y volver a empezar.

En el final de un nuevo comienzo, el viajero se despide de lo que

pesa y abraza lo que no ocupa.

Con el corazón ligero y el espíritu abierto, emprende un

viaje sin

equipaje, dejando atrás lo que no necesita y llevando consigo

sólo lo esencial.

A través de estos versos el lector es invitado a unirse a este viaje,

a explorar los rincones más profundos del alma y a descubrir la

belleza de la libertad y la ligereza del ser.

PENSAR EN AMARTE

Muchas veces extraño tus palabras

esas palabras que llegaban al fondo

de mi alma solitaria.

Las palabras que escuchaba en las

mañanas, cuando la brisa despeinaba

mis cabellos y suspiraba al escuchar

tu frase acostumbrada.

Te amo pensaba, te amo con la certeza

de los años que arropamos juntos.

te amo cuando escribo tu nombre en

las tantas letras de un poema que nunca

llegó a tus manos.

Te amo en la soledad de mis silencios

y en la música de nuestra canción

de antaño o tu voz tras el auricular y tu

sonrisa en mi pensamiento.

Te quiero ahora y siempre, te quiero

total.

Te invito a compartir nuestros silencios

y perdernos en la emoción de querernos,

con un abrazo que amolde nuestros

cuerpos.

MI AMOR A DISTANCIA

Tu eres mi amor, ese

amor que extraño,

ese universo de sueños

encontrados en la libertad

de las tardes de verano.

Tu eres mi amor a distancia,

mi amor de silencios.

Eres el abrazo que espero, y

el nombre que callo detrás

de las sonrisas falsas.

Tu eres mi amor a distancia

mi amor sin palabras,

despedidas y encuentros,

sin promesas eternas,

solo eres ese amor que se

extraña.

EL TIEMPO

Me abandono al tiempo,

ese que pasa sibilante

olvidando los recuerdos.

No será un desierto, no será

un suspiro.

serán las horas lentas, azules

y frescas, como el latir del

corazón pausado, sin cansancio,

sin tiempo.

Todo en silencio, solo la música

acompasada será la compañía

del tiempo que se agita en el

sentir del cuerpo, como si aún

existiera el desolado camina

donde había sentimientos.

Cuando despierto y veo que el

sendero es largo y mis pies

parecieran tener alas.

Me deslizo en el túnel de luces,

que absorben los sueños, la

vida.

Mis párpados pesan, cierro los

ojos.  Al final del túnel, el tiempo

me espera.

En silencio, sin espacio, sin tiempo, Ella, se despide de lo que

pesa  y sólo queda un equipaje ligero, lo abraza, lo quiere, lo

ama.

Un equipaje ligero que no necesita más que la voluntad de

caminar. Un camino amplio que se extiende como la hoja en

blanco bajo un cielo que se funde con la inmensidad,

recordándonos que el espacio y el tiempo son ilusiones,

cuando aún el corazón late al ritmo de la creatividad y lo

plasma.

@laura