Deux

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–Inspirado  en el cuadro Paseo a orillas del mar

Joaquin Sorolla. 

España, 1909.

Éramos dos, las almas reencontradas en aquella playa al sur de Francia, no importaban nuestros nombres, podrían ser cualquiera; Collette o María Antonieta, sólo la amistad perdura los siglos, las épocas y las lenguas extranjeras. 

Buscábamos llegar a tiempo a la reunión, la Fiesta Blanca, marítima cena. Todos nos miraban, ya sabían de nuestro arribo a la hora marcada; sin embargo, el atardecer hacía más largas nuestras sombras y la espera, pues el horizonte todavía desplegaba luz solar y bien sabíamos que a una cena no debe llegarse fuera de lo indicado, pero la gente ya estaba ahí, todos asombrados nos miraron como si no lleváramos invitación, pero nosotras nos pasamos con la libertad de quien conoce el lugar y ha sido huésped ya desde antaño.

El calor subía aun cuando la tarde estaba entrando, no sabíamos en qué momento iban a servir el vino y la orquesta todavía estaba afinando los instrumentos. Por tanto, sólo caminamos, casi no nos hablamos, nuestros asuntos sentimentales nos mantienen a distancia, todavía no perdonamos la traición. 

Ambas lo amábamos y él decidió envenenarnos justamente aquí, en la Fiesta Blanca, caímos juntas al primer trago. No sabemos en verdad, por qué la gente no se acostumbra a ver fantasmas en la playa.