Día del Niño

Views: 376

Esta semana se celebra el día del niño, o bueno, digamos de la infancia para no andar diciendo eso de: el niño y la niña.

Si usted tiene vástagos a su cuidado, este tema le puede interesar. O quizá conozca a alguien que sí los tenga, o incluso usted en un futuro no muy lejano formará una familia.

Dice un poema: Si el Señor te concede un hijo, ¡tiembla! … y vaya que uno tiembla, pues es una enorme responsabilidad educar, formar a una persona, hacerla responsable, no sólo para que sepa enfrentar el mundo, sino también, ahora, para que lo deje un poco mejor de lo que está.

Temblar, además, porque la manutención de los hijos cada vez se hace más complicada. Antes, mis abuelos, por ejemplo, tuvieron diez hermanos y sólo el papá trabajaba, y la mamá se hacía cargo de ocho o diez niños.

Temblar, porque ahora, la niñez está más expuesta al mundo y por ende a todos los peligros que ello conlleva; gracias a los teléfonos inteligentes todos andamos cargando una ventana virtual al mundo donde podemos echar un vistazo cada que queramos, pero se corre el riesgo de quedarse viendo el mundo y no vivirlo.

Es inevitable que, al tener un hijo, el mundo cambia, bueno, no es que cambie, más bien la percepción es alterada y vemos otra realidad, de repente vemos peligros por todos lados, queremos alfombrar el mundo para que nuestros pequeños no se hagan ningún daño. No hay un manual que enseñe a ser buenos padres, y muchos caen en el error del papá de Timmy, cuando dijo: No tengo tiempo para Timmy, estoy tratando de hacer un mundo mejor para Timmy.

Es decir, a veces nos enfocamos en otras cosas; como llenarlos de juguetes, cumplirles todos los caprichos, trabajar más de lo debido para poder darles todo y se termina por sacrificar el tiempo, las experiencias y anécdotas, los cumpleaños, las asistencias a festivales escolares, etc. Y de repente los peques tienen veinte años, y los papás se lamentan porque no los vieron crecer o no los disfrutaron tanto.

Pero no es mi intención enseñarle a ser buen padre. Lo que sí quiero hacer, es evitarle un problema, un gran problema.

Supongamos que el hijo ya cumplió los dieciocho años y está decidiendo qué va a estudiar. Usted se truena los dedos porque no sabe cómo va a conseguir dinero para ayudarle a cumplir los sueños a su hijo. Quizá desea estudiar en otro estado de la República, y no por capricho, sino porque la carrera no se encuentra en su localidad; quizá desea estudiar en el extranjero; quizá desea emprender un negocio; quizá desea… desea muchas cosas y usted sufre porque no puede cumplir o ayudarle a cumplir los sueños a su hijo.

¿Pero qué hubiera pasado, si, gracias a que usted ya sabe elaborar un presupuesto, y sabe ajustarlo, recortando rubros para ayudar en otros rubros, y sabe también que no se necesitan muchas cosas para vivir?

Bueno, pues se daría cuenta de que puede ir haciendo un ahorro para que cuando su hijo llegue a la etapa de tomar decisiones, usted cuente con un respaldo económico y juntos tomar la mejor decisión.

¿Recuerda cuando hablamos respecto a que el Dinero debe ser el mejor de los esclavos?

Continuará…