Día Internacional de los Niños Víctimas de Agresión

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El 4 de junio se celebra el Día Internacional de los Niños Víctimas de Agresión, y no sólo es importante recordarlo, sino seguir insistiendo a los países que tomen conciencia de lo aberrante que pueden ser las guerras, pues las pérdidas no son sólo materiales, éstas cobran millones de vidas, y en el caso de los niños se les corta la posibilidad de desarrollarse, adquirir experiencias, experimentar sentimientos, obtener conocimientos, jugar y sonreír, entre muchas otras cosas. En 2019, según el informe de las Naciones Unidas, millones de menores de edad estuvieron atrapados en áreas de conflicto y aumentó un 400% el número de los que no tuvieron acceso a asistencia humanitaria.

En los últimos diez años más de un millón de niños perecieron como resultado de guerras. El número de niños heridos o discapacitados es tres veces mayor al de los muertos, además de aumentar también los casos con enfermedades, malnutrición y de víctimas de violencia sexual, con más dificultades y penurias.

Entre los países con más muertes de niños es Afganistán, seguido por Siria y Yemen; asimismo, en la República Democrática del Congo, Somalia y Siria, más de 7000 niños fueron reclutados o utilizados para el combate en 2019. En la mayor parte de los casos, los reclutadores fueron actores no estatales.

Sin duda, la paz sigue siendo el medio más poderoso para reducir las violaciones contra los niños, pues  las gueras afectan gravemente a los niños, debido a su vulnerabilidad, de muchas maneras distintas. Solos e indefensos a causa del caos reinante, algunos son reclutados a la fuerza en milicias y otros explotados. Los derechos fundamentales de estos niños son descaradamente ignorados, en beneficio de actos bárbaros y crueles. Muchos de ellos acaban profundamente traumatizados, malheridos e incluso discapacitados. 

Aunque la Organización de las Naciones Unidas así como otras organizaciones han logrado acercar ayuda humanitaria y algunos cambios en las leyes u ordenamientos jurídicos de los países en conflicto; a fin de proteger la integridad física, psicológica y material de los menores de edad, sin duda el cese a guerra podrá dar fin a muchos otros conflictos, y especialmente los niños estarán protegidos.  

De tal modo que es de fundamental importancia que la ONU, como organismo internacional, así como las organizaciones no gubernamentales, los gobiernos y la sociedad en general nos pronuciemos para solicitar un alto al fuego mundial no sólo mientras combatimos la pandemia de covid-19, sino más allá de ello, ya que los niños y las familias que viven en escenarios de conflicto necesitan urgentemente vivir en espacios en donde reine la paz.