DIO SUS VOCES A TUS AGUAS…

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Del libro titulado Dio su voz a tus aguas despeñadas / José María Heredia en las palabras de otros escritores, publicado en el año de 2003, con motivo del bicentenario de su nacimiento por el H. Ayuntamiento de Nezahualcóyotl y el Gobierno del Estado de México. Libro compilado por quien esto escribe, reúne diversas voces y momentos de dos siglos de existencia en el recuerdo del poeta cubano. Sabio y conocedor de él en la poesía Amado Nervo dice: A José María de Heredia / Tu gloria llena todos los confines / con la cruz de su roja llamarada, / tu libro es una cátedra sagrada; / digna sólo de olímpicos festejos. / Son tus versos heraldos paladines / que trotan a bandera desplegada / formando aristocrática nesbada, / y el heroico sonar de los clarines. / ¡Oh altísimo poeta, quién pudiera! / perseguir el albor de tu cimera, / ostentar tu blasón como amuleto, / y aprisionar con impecable mano / todo el lustre del ritmo castellano, / en la malla ideal de tu soneto. No es poco leer al poeta nayarita, la voz más alta de los versos mexicanos en su tiempo, entre fin de siglo XIX y principios del siglo XX. No es poco que reconozca la presencia y la voz del poeta cubano, si nos imaginamos que en pleno siglo XX en algunas antologías de poesía mexicana no se toma en cuenta la presencia en nuestro país del poeta cubano, quien de 1819 y hasta 1839 de manera intermitente realizó cuatro visitas a México, en las que siempre dejó huella, tanto en sus versos como en los hechos en que se encontró metido, sin medir por el peligro a su vida, a su economía y a su bienestar social. Hombre pobre, igual que los reformistas más conspicuos de ese siglo, Heredia bien puede equipararse al Santo de la Reforma, Ignacio Ramírez El Nigromante por su honestidad y pureza de ideales, y por su comportamiento tanto ético como moral. Por eso no sorprende que Amado Nervo, estudioso de la poesía de su tiempo y de las letras del pasado en la vida del país, realice este soneto lleno de admiración y amor a sus letras y ejemplo.

En verso ha sido reconocido, así sucede con la poeta Gertrudis Gómez de Avellaneda, poeta cubana quien publica en 1840 los siguientes versos. Dicho texto aparece en el libro que es piedra de toque para los estudios sobre Heredia, del cubano Manuel García Garófalo, El poema se titula A la muerte del célebre poeta cubano Don José María Heredia en el mismo hay reconocimiento a un humanista que, peregrinó por la vida como pocos intelectuales, artistas o científicos de todos los tiempos. Dice el poema: Voz pavorosa en funeral lamento / desde los mares de mi patria vuela / A las playas de Iberia; tristemente / En son confuso la dilata el viento, El dulce canto en mi garganta hiela, / Y sombra de dolor viste a mi mente. / Ay! Que esa voz doliente, / Con que su pena América denota / Y en estas playas lanza el Océano, / —Murió, repite el trovador cubano: / Y un eco triste en lontananza gime, / ¿Murió el cantor del Niágara sublime? / ¿Y es verdad? ¿y es verdad…? La muerte impía / Apagar pudo con su soplo helado / el generoso corazón del vate, / ¿Do tanto fuego de entusiasmo ardía? / ¿No ya el amor se enciende, ni agitado / De la santa virtud al nombre late? / Bien cual cede al embate / Del aquilón sañoso el robre erguido, / Así en la fuerza de su edad lozana / Fue por el fallo del destino herido: / Astro eclipsado en su primer mañana, / Sepúltanle las sombras de la muerte, / Y su luto Cuba su placer convierte… La poeta grande que es Gertrudis viene con su vela a encender una luz para el poeta recién fallecido. Para del hombre que desilusionado de la ‘democracia’ mexicana, comprende que la libertad no lo es todo, cuando de voraces ‘politiqueros’ se hace la incipiente libertad para convertirse en latrocinio o dictadura que para el caso es lo mismo. Un hombre de sólo 35 años y meses, al cual le quieren quitar su grandeza porque tuvo un desmayo al pedir permiso de visitar la Isla, su Isla tan amada. Pero para ser juzgado el poeta necesita que otro poeta haga su panegírico o su sepultura. Y los versos de la poeta cubana son de reconocimiento a la grandeza del vate que ya no es más sobre la tierra mexicana donde tanto desaliento tuvo, a pesar de haber estado entre los grandes que le reconocían su inteligencia, talento, carisma y elocuente amor a la libertad y a la democracia. Nada de esto tuvo el romántico revolucionario, el ilusionado poeta.

Prosigue en el poema Gertrudis: ¡Patria! ¡númen feliz! ¡nombre divino! / ¡ídolo puro de las nobles almas! ¡Objeto dulce de su eterno anhelo! / ya enmudeció tu cisne peregrino… / ¿Quién cantará tus brisas y tus palmas, tu sol de fuego, tu brillante cielo?… / Ostenta, sí, tu duelo, / / Que en ti rodó su venturosa cuna, / Por ti clamaba en el desierto impío, / Y hoy condena la pérfida fortuna / A su suelo extraño su cadáver frío, / Do tus arroyos ¡ay! con su murmullo / No darán a su sueño blando arrullo. / ¡Silencio de sus hados la fiereza! / No recordamos en la tumba helada / Que le defiende de la injusta suerte. / Ya reclinó la lánguida cabeza, / De genio y desventura abrumada, / En el inmóvil seno de la muerte. / ¿Qué importa el polvo inerte, / Que torna a su elemento primitivo, / Ser en este lugar o en otro hollado? / ¿Yace con él el pensamiento altivo?… / Que el vulgo de los hombres, asombrado / Tiemble al alzar la eternidad su vuelo; / Mas la patria del genio está en el cielo. / Allí jamás las tempestades braman, / Ni roba al sol su luz la noche oscura, / Ni se conoce de la tierra el lloro: / Allí el amor y la virtud proclaman / Espíritus vestidos de luz pura, / Que cantan el Hosanna, en arpa de oro. Son estos versos vestidos de luz propia, surgidos de la pluma de la poeta que como nadie conoce a este autor por sus hechos, por sus palabras, por el genio espiritual que lo mismos invoca una Oda al Niagara, que escribe una crónica al visitar las alturas del Volcán de Toluca. Que canta al Teocali de Cholula o escribe a la estrella de Cuba, su amado país de sol y palmeras. El poema de Gertrudis es muestra de que la voz de la justicia en el caso del poeta viene por medio de sus pares. No de aquellos que se visten de ideologías de moda o al servicio del opresor y tratan de manchar la honestidad de uno de los hombres más puros que piso el siglo XIX con orgullo y dignidad.

Investigar al poeta cubano es encontrar joyas del pensamiento y del homenaje que sólo a los Hombres o Mujeres escritos con mayúscula les es dado. Cito al poeta toluqueño Horacio Zúñiga, pues nos da luces de la admiración que un siglo después de su muerte merece el originario de Santiago de Cuba. Escribe el vate toluqueño en su texto titulado Heredia, el poeta, el exilio y Toluca: Si en alguna parte del mundo se ha realizado con más perfección la síntesis del caudillo cívico y el poeta, ha sido en ese pueblo sublime, cuyo territorio es a modo de un bergantín de ensueño, anclado en un golfo de turquesa o como diamante soberano de una estrella, engarzado en el escudo del océano. / En efecto: ha sido en Cuba, en pedestal brillante de esa isla, donde se han levantado, como dos estatuas vivas, las dos figuras próceres de los dos poetas continentales, en cuyo puño ferrado han hincado la garra los halcones del relámpago y en cuyo yelmo refulgente han crucificado el vuelo de las alondras más dulces de la lengua: nos referimos, claro está, a José Martí, el apóstol, el tribuno, el estadista, el patriota, el poeta y a José María Heredia, su hermano en la gloria y en la tragedia, que también como él, supo ceñir los laureles del triunfo sobre la púrpura simbólica del gorro frigio, porque igual que el otro, llevaba a la patria en el espíritu y en la lira y daba al viento el esplendor de sus cánticos, mientras sus plantas desnudas iban sellando de sangre los agrios senderos de la persecución y el infortunio.

 

Palabras sabias de uno de nuestros más sabios mexicanos, nacido en Toluca, es voz parecida a la sabiduría de Alfonso Reyes: exiliado de su patria ante el infortunio paterno. O Pedro Henríquez Ureña, otro exiliado admirable que ha de morir en Argentina habiendo nacido en Santo Domingo, de padres cuya ternura nunca olvidaría. La madre, poeta también en la isla Dominicana, deja su huella y recuerda al hijo donde es que nació.