DIX’A’I, TALLER DE MUÑECAS LELE Y PRODUCTOS DE MEDICINA TRADICIONAL

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Al conservar la sabiduría de sus ancestros, Isabel Pascual originaria de la comunidad otomí del municipio de Amealco en Querétaro, comparte sus conocimientos de medicina tradicional en el taller Dix’a’i, a través del cual le ha dado sustento a su familia y ha fungido como filtro de transmisión de conocimientos sobre la naturaleza y sus elementos curativos, así como de la preservación de usos y costumbres de la comunidad, la cual comparte con los 106 mil 534 habitantes otomíes en el Estado de México.

Dix’a’i, el taller de elaboración de muñecas Lele y productos de medicina tradicional, se encuentra ubicado cerca de la comunidad de San Ildefonso en el municipio de Amealco en Querétaro, conocida por sus tradiciones de elaboración de muñecas Lele y Dönxu, las cuales son representativas de la cosmovisión otomí y que además, han sido embajadoras de México y la cultura alrededor del mundo, pues Lele, que quiere decir “bebé” en hñahñu, ha sido expuesta en ciudades como Shanghai y Sydney, tras ser catalogada en 2018 como Patrimonio Cultural de México.

Con pasión y amor hacia sus raíces, Dix’a’i es un centro infesto de riqueza cultural, pues Isabel detalla con cada uno de los visitantes, los elementos que conforman las plantas medicinales que le otorga la madre tierra, las cuales han sabido salvar vidas e incluso, rescatar el alma o como le mencionan el “ro’müi”.

Explicó que para obtener medicina de las hojas de las plantas, se debe de esperar al menguante de la luna, con la finalidad de que no pierda la savia y facilite que broten nuevos botones. Además, se debe pedir permiso para que sepa la planta cuál será el objetivo del uso de sus hojas o flores.

Entre un proceso riguroso de cultivo y conservación, Isabel, su familia e integrantes del taller, realizan cremas, aceites, alcohol de hierbas, pastas, jarabes, jabones, tés, entre otras cosas, con el fin de brindar una herramienta de sanación hacia las personas, las cuales pueden servir para curarse de males espirituales como: el espanto, el enojo y la depresión, hasta enfermedades estomacales, piedras en los riñones y ovarios, así como cefaleas incesantes.

Los procesos de conservación de cada planta depende de su textura, color y olor, las plantas con tonalidades fuertes de verde, se identifican como plantas frías y aquellas con tonos suaves se catalogan plantas cálidas. Cada una tiene características particulares y han sido fundamentales para preservar la vida humana en pueblos originarios, aunque también agradecen la presencia de la medicina moderna, que es vista como un complemento de aquella que ofrece la tierra.

Bugambilias, cola de caballo, tomillo, eucalipto, rosa de castilla, romero, cedrón, hierbabuena, limón, vaporub, hinojo y epazote, se conservan en botes de cristal con una cubierta que les permita conservar sus propiedades. Asimismo, auspicia la conservación del uso de plantas en comunidades, que con el paso del tiempo han pérdido conocimientos y cultivos por imposiciones de poder que les han llevado a perder territorios y tradiciones.

Entre la entidad mexiquense y la queretana, la sabiduría ancestral fortalece a las comunidades y les permite reforzar el tejido cultural, así como la valoración de los pueblos originarios.