Dos poemas…

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Contradicción

Llegaron tus labios
sin desnudar color alguno,
natural tu piel,
con pliegues que formó un otoño,
tal vez
con sabor a indiferencia;
llegaste,
con fisuras en el vientre,
ondas blancas en tu noche,
temores surcando tu risa;
sé que no fueron mis pasos
tu despertar,
ni esta piel adiestró a tu piel.
Pero estás aquí al natural,
con los pechos caídos,
manos con sombras
y ojos que miran con temor.
Si tus muslos son remos en mi mar
y esos ojos encuentran brillo en mi lengua.
Dime,
¿es necesario,
    en este momento,
     hablar?

Semilla

Descansa mi rostro
en manos
salpicadas de estrellas,
en semilla perenne
que aún
no despierta a la vida;
en penas
que evocan
caricias apagadas.
Descansa mi rostro
junto a migajas
de amor olvidado;
en la memoria
del eco de olas muertas,
muertas a los pies
de instantes que carcomen mi piel.
Descansa mi rostro
en sueños enmohecidos;
desnudo de ilusiones;
Estoy marchito.