Dos poemas…
Préstame tus manos
Préstame tus manos para untarles fuego,
arroparlas en rincones
donde suspiros echaron raíces;
deslizarlas en olas de desierto,
en mar,
en sombras flotantes.
Jadeantes treparán los arcoíris,
para,
con su fuego,
crear matices fosforescentes.
Besarán a la luna con inhalaciones de animal,
morderán cometas,
y radiantes bailarán
en senderos de cualquier estrella.
Aprenderán a besar lágrimas en sus vertientes,
a disfrutar del Edén en mi cruz,
aprenderán a guardar silencio;
cuando desnudos y sudorosos,
entendamos del por qué,
es preciso que reinventemos el génesis,
después de cada orgasmo.
¿hacia dónde
volarán los gritos
insaciables de la alcoba?
Absórbeme, trágame
¿Por qué es tan difícil soltar tu lengua?
He llegado a la conclusión; tu savia me ha embrujado,
por eso regreso, cada vez
que nuestra habitación
se hace de noche.
Por eso resucito en la desnudez de la cama en horas de tormenta,
de estremecedoras sombras; aulladora de vientos.
Regreso; como ave
buscando migajas o mis
venas implorando tequila.
Reencarno y reencarnaría
mil veces, hasta saciarme
en tu maléfico fuego.
Absórbeme en tu perfume,
dulce navío, trágame ahora
como si fueses ojo de tornado.

