Dos poemas
Juego
… y lo único cuerdo
es tu voz,
frágil,
tierna,
amante;
como si los cuerpos
fueran un montón de huesos
quitando asperezas
de la piel,
trazando líneas
invisibles,
palpitando en olas que gritan
sin abandonar
nuestros labios;
y el viento
no se mueve,
ni perfora
los cristales de tus ojos,
ni forma remolinos
con las lenguas.
Detente,
déjame respirar;
escribir un poema
con tu pelo escondido entre
mis dedos.
Shh
… y quedó en silencio
su piel,
y de sus ojos
se desbordó la dicha,
y de sus labios
se extravió la voz.
Se quedó en silencio
sobre mi agitado cuerpo.

