EDUCAR PARA TRANSFORMAR, ¿Y DESPUÉS A DÓNDE?
Si querías ser docente y no te aceptaron en la Normal de Profesores, no pasa nada, vete a la UPN (Universidad Pedagógica Nacional); allá sí aceptan a todos, o si querías estudiar otra carrera y no pasaste el examen, no te preocupes, vete a la UPN para que salgas y seas docente; ya como quiera tendrás vacaciones cada que los chamacos salgan, vas a tener un dinerito a la quincena seguro y derecho al ISSEMyM. Estos son algunos de los comentarios que más eco hacen por los pasillos de la UPN, pero hasta este punto, muchos no saben de la existencia de esta universidad porque, claro, por encima de la hoja sobresale otra que dice Normal para Maestros, y aquí también hay una confusión que debemos mitigar, como dicen las abuelas: la verdad no peca, pero incomoda.
En la República Mexicana, específicamente en Oaxaca y Zacatecas, surgen las primeras escuelas normales bajo el sistema lancasteriano en 1823, según menciona Curiel Méndez (2001). El 24 de febrero de 1887 se inaugura la primera Normal para profesores en lo que actualmente conocemos como Ciudad de México. Sin embargo, la Normal, desde su creación, tenía el objetivo de educar a niños desde preescolar hasta secundaria. Los docentes, en su mayoría mujeres, no contaban con la suficiente preparación pedagógica como para tratar los problemas educativos que atravesaba el país por la creciente desigualdad social y pobreza.
El gobierno notó que existía cierto rezago educativo entre la población estudiantil; esto tenía que ver de primera mano con la preparación de su fuerza de docentes, así que aplicaron la de: a grandes males, grandes remedios. Para 1978 se crea la Universidad Pedagógica Nacional, es decir, 155 años después de la creación de las normales; es que se dieron cuenta de que algo en la fórmula había fallado (formar docentes al por mayor sin la debida preparación). A la sombra de las escuelas normales ha vivido la UPN, porque desde su creación surge para atender una necesidad educativa que con los años fue perdiendo respaldo.
En la actualidad la mayoría de jóvenes que quieren ser docentes frente a grupo tienen la errónea idea de que la UPN forma docentes, incluso dentro de la universidad se brindan talleres para preparar a los alumnos para su examen de admisión, que por cierto nuestra actual presidenta prometió que desaparecería esta institución la cual sigue operando, aún estos procesos de admisión están bajo la dirección de la USICAMM (Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros) ellos son quienes moderan el proceso de selección de los que serán los nuevos docentes frente a grupo. ¿Y aquí dónde está el problema? En que el modelo curricular que brinda la UPN no está diseñado para formar docentes; las Escuelas Normales contienen los requisitos indispensables que pide la USSICAMM para adquirir una plaza docente.
Aquí la incongruencia: bajo decreto presidencial se forma la UPN, misma en la que miles de jóvenes se siguen formando. En estas universidades, que no tienen un panorama real del campo laboral donde se debería desempeñar el licenciado en pedagogía, plantean a su alumnado campos laborales que muchos de ellos ni siquiera han trabajado, tales como pedagogía hospitalaria, pedagogía penitenciaria, en el área empresarial, administrativo y el más alabado investigación. A propósito de la investigación, sería muy interesante tener el dato de cuántos de los alumnos que egresan de la UPN actualmente ejercen una actividad que no sea como docente frente a grupo.
Sin embargo, las posibilidades de que un egresado de la UPN adquiera una plaza docente son menores a las que tiene el alumnado egresado de escuelas normales, de ahí el cuestionamiento; la UPN educa para transformar, pero ¿cómo se logra esto? Si carece de identidad y no ha explorado su verdadero campo laboral, se sigue formando para explorar el campo educativo, donde quien tiene todas las herramientas son los normalistas. Haciendo una analogía, pienso en quien enseña a sus hijos a elaborar ropa y, en lugar de mandar a sus hijos a competencias de diseño de modas, los manda al concurso como modelos. La UPN tiene un fin: La educación y las escuelas normales también; sin embargo, no tienen la misma estructura; por consiguiente, no tendrán los mismos resultados.

