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La frase

El Bayern es una buena canción: ritmo, armonía, melodía; el Barcelona es como una canción de Leonardo Cohen, bella pero lenta.

ALEJANDRO SANZ

 

CON EL TOLUCA: Los Diablos Rojos están en proceso de mejoría. Sumaron su tercera victoria ante Tigres, aunque para mi gusto desaprovecharon la novatez del portero Gustavo Galindo y no le tiraron más.

Sin embargo afrontaron con más ganas a los Tigres y opacaron la actuación de Leo Fernández, quien se enfrentó a los Diablos por vez primera y si bien se lució en la primera parte, en la segunda fue relevado porque si vino abajo en el rendimiento.

La gran sorpresa sin duda, es Pedro Alexis Canelo, quien ya suma 5 goles. Está desatado. Iguala a Dinneno de Pumas y está un gol atrás de André-pierre Gignac.

Tan ha cambiado de cara este Toluca que hasta Enrique Triverio anotó, después de muchos ayeres. Ojalá nos brinde aquella temporada en que hizo 11 goles, porque es obvio que los sabe hacer, pero…Lo cierto también es que si hubiesen sido exagerados en el VAR, le hubiesen anotado su gol, porque estaba en fuera de lugar un parte de su nalga derecha.

Persisten fallas en la defensiva, aunque ahora fue Adrián Mora quien se durmió en el rebote del tiro de Fernández que aprovechó Carioca para habilitar a Gignac y este le comió la espalda a Mora, para anotar la igualada a uno. Oro que también falló fue Güemez quien cometió un penal innecesario, por exceso de rudeza.

Chepo mejoró en el manejo de sus jugadores, pues quitó la carga a Sambueza al meter a Castañeda por Medina y así mejoró el accionar de Sambu donde más daño hace al rival y esto se tradujo en el tercer gol del Toluca, aunque antes en tiro de esquina se logró el primero a centro del propio Sambu.

Joao Plata apenas unos minutos y Pablo López sigue calentando el ocote.

Concluyó la magia: Si lo vemos en términos prácticos, la empresa llamada Gabriel García Márquez, perdió este sábado a su directora de Administración, Mercedes Barcha Pardo. El mismo Gabo lo admitió en vida, sin ella no hubiera logrado lo que obtuvo a nivel mundial.

La Fundación García Márquez lo confirmó: “Su personalidad era única, una mezcla singular de inteligencia absoluta, fortaleza de carácter, pragmatismo, curiosidad, sentido del humor y hermetismo”, dijo su presidente Jaime Abello Banfi.

Con la muerte de Mercedes Barcha Pardo, podríamos decir que, sin lugar a dudas, desaparece y se cierra –para siempre– la magia de lo que  se conoció con el nombre de Realismo mágico, que por así decirlo supo construir Gabriel García Márquez al estructurar sus escritos. Lo realizó con naturalidad, con esa capacidad de asombro que sólo él supo manejar, con mucho acierto, el premio Nobel de Literatura en 1982, más accesible, sencillo que lo que hicieron en sus países Juan Rulfo, en México, con Pedro Páramo y Alejo Carpentier, en Cuba con Los pasos perdidos y El recurso del método.

Los tres, sin lugar a dudas, resultaron imprescindibles en la Literatura Latinoamericana, no en balde se les cita como referentes de una gran escritura que se realizó en este Continente Americano, países que fueron capaces de aprender y asimilar un idioma que no era el originario de estas naciones, así como los simbolismo que los frailes transmitieron a través de la evangelización que desparramaron con las conquistas de cada territorio.

Mercedes Barcha Pardo dejó este mundo el sábado anterior, –15 de agosto–, para reunirse en la otra dimensión con Gabo, y así disfrutar de su compañía que fue inquebrantable, pese a las carencias económicas, supo respaldarlo e impulsar su carrera de escritor, desde que contrajeron matrimonio en el mes de marzo de 1958, aquí no hay que perder de vista las fechas –complejo de los maestros de historia– son claves porque fue el Bogotazo y la famosa corresponsalía en París, aunque como lo redacta en El coronel no tiene quien le escriba, 1961, jamás llegó el salario prometido. De ahí tuvieron que ingeniárselas para poder vivir con los hijos que llegaron, el primero Rodrigo quien nace en 1959, para después en 1962, Gonzalo arribe a este mundo, sin tortas bajo el brazo, pero sí con la magia, producto de Mercedes, para adaptarse a lo que se les podía ofrecer en ese momento.

Fue clave Mercedes por la paciencia, producto del amor real, de mirar que en su esposo había el talento suficiente para aguantar más de siete años de pobreza, de mal comer para ellos, más no para los hijos; y consolidar un matrimonio sino ideal por lo menos real, para que se cristalizara lo que anduvo rondando en la cabeza de Gabo para darle forma, objetividad a cada teclazo, y así darle vida a Cien años de soledad, que se publicó en 1967, en el mes de junio, allá en Buenos Aires, Argentina en la Editorial Sudamericana, capitaneada por Paco Porrúa y consolidar con ella el famoso Boom de la Narrativa Latinoamericana.

Sostengo que fue un matrimonio perfecto, porque cada quien desempeñó su papel, sin minimizarse uno al otro, sino impulsarse para consolidar lo que habían soñado. Otro dato interesante: los dos fallecen a la edad de 87 años, hasta en eso estaban de acuerdo. Los dos son colombianos, los dos anduvieron como judíos errantes, los dos confiaron en sus posibilidades y los dos alcanzaron la gloria de lo que se habían propuesto además de haber tenido dos hijos.

Son significativas las frases con que cierra el coronel, personaje central de la novela corta, citada, cuando su esposa lo toma por las solapas, lo sarandea y le pregunta –y ahora ¿que vamos a comer? El coronel toma aire para decir –mierda! Quizá fue lo que le dijo a Gabo cuando terminaron por empeñar todo, para enviar a Buenos Aires la primera parte de Cien años de soledad, cuando le expresó al salir del Monte de Piedad –Mira Gabo donde no sirva tu novela, ¡me vas a oír!

Ejército Mexicano S. A. de C. V y Slim, los Empresarios de la 4T

El aeropuerto de Santa Lucía incluyendo construcción, operación y administración; más de 2 mil 700 sucursales del Banco del Bienestar con todo y equipamiento, hospitales, universidades, cuarteles de la Guardia Nacional, Banjército, el programa Sembrando Vida, un tramo del Tren Maya, son entre otras las obras públicas que el presidente Andrés Manuel López Obrador asignó de manera directa al Ejército Mexicano convirtiéndolo de facto en la constructora favorita del régimen de la Cuarta Transformación.

Lo que realmente alarma en México y en el extranjero es que con este tipo de decisiones autoritarias se consolida un régimen centralista, antidemocrático y militarista que daña la competencia equitativa en el país, la generación de empleo formal y la inversión productiva en el mercado productivo, al privilegiar y concentrar la actividad nacional en dos manos: el Ejército y el multimillonario Carlos Slim, mayor recaudador de dinero en México, después del gobierno.

Pero aún más, inquieta que el presupuesto público se destine a consolidar un Estado Empresario y Paternalista, cuando a lo largo de la historia se ha demostrado que el sector público sólo genera gasto excesivo, pérdidas e inflación cuando administra empresas como ahora lo pretende hacer con universidades, aeropuertos, bancos, transporte y cadenas agroalimentarias, además del empeño proteccionista con Petróleos Mexicanos (Pemex) y Comisión Federal de Electricidad (CFE), ocasionando ya sobregiros multimillonarios improductivos y deuda pública sin precedentes.

Como si todo lo anterior no fuera suficiente, la mayor alarma está puesta en la grave crisis de inseguridad que vive México, con el mayor número de asesinatos y delincuencia en la historia del país durante el actual gobierno lópezobradorista, en tanto que a las fuerzas armadas se le adjudican tareas empresariales, de contratistas, gerenciales aeroportuarias, y hasta de guardianes antimigrantes para complacer al presidente norteamericano Donald Trump.

El Ejército Mexicano pasó de ser la institución garante de la seguridad interior del país, a un competidor más por las obras, los servicios, las ganancias y el reparto de poder en todo el territorio nacional.

Con la asignación directa e ilegal de obras y servicios públicos a las fuerzas armadas, dando trato preferencial a las empresas públicas del sector energético, pisoteando la normatividad en la materia y los acuerdos internacionales respectivos, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador no solo desencadena el desempleo en los sectores público, social y privado, sino que desalienta la nueva inversión por parte de emprendedores nacionales y extranjeros ante la falta de certeza jurídica, la libre competencia y la equidad en la aplicación de normas jurídicas.

Al tomar como bandera política el combate a la corrupción, el gobierno izquierdista del presidente Andrés Manuel López Obrador aprovechó para tomar por asalto la división de poderes, la soberanía de las entidades federativas, el municipio libre, la autonomía de las instituciones del Estado Mexicano y las universidades públicas, los medios de comunicación del Estado; el manejo discrecional del presupuesto de la Nación y la irrupción del gobierno a actividades empresariales, regresando a las épocas del todopoderoso Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuyo gobierno operaba lecherías, abarrotes, cines, teatros, hoteles, bancos, aerolíneas, armadoras de autobuses, etc, todas operando con grandes pérdidas económicas y manejos administrativos opacos.

En menos de dos años de gestión, el gobierno de la Cuarta Transformación acabó ya con los fondos de ahorro y fideicomisos del país, con el presupuesto productivo, con el empleo formal, con la inversión privada, con la democracia, con la seguridad nacional y con el Ejército Mexicano como garante nacional, y todo ello no puede más que conducir al caos total, ¿no le parece a usted, estimado lector?