El Calvario, tema Entre Tolucos y Entre Chuchos, Izquierdo y Márquez

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El Calvario o Parque de los Matlazincas es uno de los sitios emblemáticos de la capital mexiquense, y fue objeto de la conversación “Entre Tolucos” presentada por Jesús Izquierdo, en esta ocasión con el sacerdote de la Capilla del Calvario, Jesús Márquez, por lo que además de un recorrido general por el parque, la atención se centró en la historia del espacio religioso, que se calcula, podría hacer sido construido hacia finales del siglo XVI o inicios del siglo XVII.

Jesús Márquez, quien lleva 61 años como sacerdote, 51 de ellos en Toluca, narró que se construyó por distintos arquitectos. “Los laicos franciscanos quisieron hacer un lugar para retiros, escogieron este sitio que adquirieron y empezaron a reunirse aquí. Posteriormente a alguien se le ocurrió que había que hacer aquí su panteón y todo lo que ahora es la plaza superior, es lo que destinaron para ello. Así estuvieron hasta que alguno de los franciscanos pensaron en que se necesitaba una capilla, de las que llamamos de descanso, cuando se lleva al difunto y se pone en la capilla, se hace la oración y ya se lleva a la tumba”.

Según observó, de inicio solo se construyó el presbiterio y la Capilla, que estaba orientada de manera distinta de modo contrario al actual. “Entonces cuando quisieron ampliarla, tiraron una pared lateral y la crecieron solo para un lado. Todavía es muy notorio el hecho de que está descuadrada, se nota mucho en el presbiterio; seguramente ellos dejaron la orientación primera de un lado, pero del otro, ya la orientaron como les convino para el terreno e hicieron lo que es realmente la Capilla, con su espacio de atrio. Aún quedan del siglo pasado una o dos lápidas, inscripciones, que nos revelan cuando era panteón”, apuntó.

Sobre los detalles que distinguen a la Capilla señaló un Cristo de caña, que se presume más antiguo que la propia capilla, “algunos apuntaban en lo que conversan de tradición que era de los hechos por don Vasco de Quiroga, que fue donde más se hicieron Cristos de caña”.

“Se piensa que se trajo para acá y le empezaron a hacer mucha devoción a la imagen, especialmente empezaron a pedir el buen temporal, la lluvia oportuna, la necesaria para los campos. Y con eso llegó el momento en que cuándo le vamos a hacer la fiesta y decidieron hacerle la fiesta en La Preciosa Sangre, que era el 2 de julio, pero como caía entre semana, decidieron el primer domingo de julio hacer la fiesta, desde tiempo inmemoriales, todavía. Este es primer año que no hay fiesta el primer domingo de julio”, apuntó.

Como detalles curiosos, recordó como en tono de broma, riendo, que cuando llegó a Toluca, “alguno de los sacerdotes interpretó que me mandaron aquí de castigo, bueno pues a lo mejor”. Señaló también que en sus primeras misas casi no asistía gente a la capilla, pero Eni Negrete, esposa de Juan Salgado y vecina, le propuso celebrar la misa más tarde, para poder contar con más feligreses. “Ella misma dijo que fuera a las 12 y el siguiente domingo, llenó la capilla de gente con toda su familia y amigos”, fue ella misma quien se ofreció a ayudarle a limpiar la Capilla, según recordó “a rodilla pelona” estuvo limpiando “para quitar la cera del piso y quedó limpia y en orden la capilla; encontró ratones, alacranes y todo tipo de bichos, pero desde entonces está limpia la Capilla y desde entonces siempre la misa de 12 del domingo en El Calvario, estuvo llena, hasta este año” que se suspendieron los servicios religiosos con motivo de la pandemia.

Destacó entre otras reliquias, la imagen de un “Niño Dios”. “No hay datos pero debe ser de principios del siglo pasado; tiene las manos encontradas, lo que hace suponer que tenía un mundo en la mano. Lo más interesante es que siendo un bebé está coronado de espinas”, y según recuerda, era objeto de devoción de parte de los novios.

“Uno de mis pecados de omisión es que lo moví de lugar y se le fue perdiendo la devoción, ya son muy pocos, rarísimos los novios que vienen a perdirle la devoción y a dejarle el ramito del novio o algo de la corona de la novia, que le dejan, pidiéndole que les ayude”, explicó.

El otro objeto es un copón, que estaba en el Sagrario, “porque se reconocía que allá era la fuente del servicio para la capilla. Un día vino el señor cura, en una fiesta y me lo entregó, que era del Señor del Calvario, entonces me di cuenta que nos estaba orientando hacia el principio de la fundación de la Capilla”.

Y es que la tapa tiene la inscripción “PERTENECE A LA CAPILLA DEL SEÑOR DEL CALVARIO, JUNIO DE 1788”. “Es plata maciza pero se nota lo distinto de la conservación por el color. Nos da precisamente y nos deja ver la distinción entre lo que está cubierto y lo que no, en cómo se fue manchando”, apuntó el párroco.

Explicó que la fecha del copón, entonces, permite ubicar la construcción de la capilla hacia  1720 o finales del XVI.