EL CAMBIO CLIMATICO EN AMNISTIA INTERNACIONAL

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Existen varias organizaciones que luchan y velan por salvar nuestro planeta, bajo un gran esfuerzo
y concientización de la población en cada rincón de nuestro mundo, pero en esta ocasión estimado
lector quiero centrar su atención en Amnistía Internacional México, una organización que
particularmente ha llamado a mi análisis; incluso he decido ser parte como voluntario para seguir
dando la voz en las causas que realmente importan.
En el trabajo sobre el cambio climático, Amnistía Internacional ha defendido los derechos
humanos en el Acuerdo de París sobre el cambio climático, ha contribuido a establecer unas
normas de derechos humanos más enérgicas en relación con el cambio climático y apoya a los
grupos ecologistas en sus argumentos de derechos humanos.
Es más que evidente que el cambio climático ya está teniendo impacto en los derechos humanos,
y que ese impacto no va sino a intensificarse en los próximos años. Millones de personas sufren ya
los efectos catastróficos de desastres naturales extremos exacerbados por el cambio climático:
desde las prolongadas sequías en el África subsahariana hasta las devastadoras tormentas
tropicales que arrasan todo el sudeste asiático, el Caribe y el Pacífico.
En 2018 hubo devastadores incendios y olas de calor durante los meses de verano en el
hemisferio norte, desde el Círculo Ártico hasta Grecia, pasando por Japón, Pakistán y Estados
Unidos, que mataron a centenares de personas.
Si bien de forma general entendemos el cambio climático en términos del impacto que tendrá en
nuestro medio natural, son sus efectos devastadores para la humanidad en el presente y el futuro
los que lo convierten en una cuestión de derechos humanos urgente. Agravará y magnificará las
desigualdades existentes, y sus efectos continuarán extendiéndose y agravándose con el tiempo,
acarreando la ruina de generaciones actuales y futuras. Estos son los motivos por los que la falta
de medidas de los gobiernos para abordar el cambio climático, pese a las acuciantes pruebas
científicas, podría ser la mayor violación de derechos humanos intergeneracional de la Historia.
El clima del planeta ha experimentado cambios constantes a lo largo del tiempo geológico, entre
ellos fluctuaciones significativas de las temperaturas medias globales.
El calentamiento actual se está produciendo, sin embargo, más rápido que cualquier fenómeno
pasado. Ha quedado claro que la mayor parte del calentamiento registrado durante el siglo pasado
la hemos causado los seres humanos al emitir gases que retienen el calor —comúnmente
denominados gases de efecto invernadero— para cubrir las necesidades energéticas de la vida
moderna. Lo hacemos mediante la quema de combustibles fósiles, la agricultura, el uso de la tierra
y otras actividades que provocan el cambio climático. Los gases de efecto invernadero se
encuentran en su nivel más alto de los últimos 800.000 años. Este rápido aumento es un problema
porque está cambiando nuestro clima a una velocidad demasiado alta para que los seres vivos
podamos adaptarnos a ella.
El cambio climático no sólo conlleva un aumento de las temperaturas, sino también fenómenos
meteorológicos extremos, la elevación del nivel del mar y cambios en las poblaciones y los hábitats
de flora y fauna silvestres, entre otros efectos.
En cuanto que seres humanos, queremos lo mismo que el resto de nuestros congéneres: un lugar
seguro en el que vivir en este planeta al que llamamos hogar. Por tanto, aunque nuestro trabajo
debe continuar siendo imparcial y objetivo, cada vez con más frecuencia alzamos nuestra voz en
apoyo al mensaje claro de que el cambio climático es real, los seres humanos somos los
responsables, su impacto es grave y En cuanto que seres humanos, queremos lo mismo que el
resto de nuestros congéneres: un lugar seguro en el que vivir en este planeta al que llamamos

hogar. Por tanto, aunque nuestro trabajo debe continuar siendo imparcial y objetivo, cada vez con
más frecuencia alzamos nuestra voz en apoyo al mensaje claro de que el cambio climático es real,
los seres humanos somos los responsables, su impacto es grave.
En este sentido y dada la urgencia de la cuestión, Amnistía incrementa su compromiso y actúa
como fuerza impulsora de la comunidad de derechos humanos, que está mostrando cómo afecta el
cambio climático a los derechos de las personas y cómo responden estas a la realidad y a la
amenaza del cambio climático.
Amnistía trabaja con diversos grupos en países clave para aumentar la presión sobre los gobiernos
y las empresas que obstaculizan los avances. Amnistía apoya a la gente joven, pero también a los
pueblos indígenas, los sindicatos y las comunidades afectadas, a la hora de exigir una transición
rápida y justa a una economía de cero emisiones que no deje a nadie atrás. Además, utilizaremos
los recursos judiciales y los mecanismos nacionales y regionales de derechos humanos como
herramientas adicionales para mantener la presión.
Finalmente Amnistía Internacional ampliará su trabajo de apoyo a los defensores y defensoras de
los derechos medioambientales para facilitar, específicamente, el trabajo de quienes protegen la
tierra, los alimentos, a las comunidades y a las personas frente a los efectos del clima, la
extracción y la expansión de los combustibles fósiles y la deforestación. Defender la información,
participación y movilización en el espacio de la sociedad civil también contribuirá a promover
políticas más progresistas sobre el clima.
Amnistía pide a los gobiernos que:
 hagan todo lo posible por ayudar a impedir que la temperatura global aumente más de 1,5
°C;
 reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero a cero de aquí a 2050, a más
tardar; los países ricos deben hacerlo más rápido; en 2030, las emisiones globales deben
reducirse a la mitad con respecto a los niveles de 2010;
 dejen de utilizar combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) tan pronto como sea posible;
 se aseguren de que las medidas con respecto al clima se toman de un modo que no
vulnere los derechos humanos de ninguna persona, y que reduzca la desigualdad, en lugar
de incrementarla;
 se aseguren de que todas las personas, especialmente las afectadas por el cambio
climático o la transición a una economía sin combustibles fósiles, son adecuadamente
informadas sobre lo que sucede y pueden participar en la toma de decisiones sobre su
futuro;
 cooperen para distribuir de forma justa la carga del cambio climático: los países más ricos
deben ayudar a los más pobres.