EL DEBATE SIN DEBATE

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No te enojes Delfina,

enójate con los que te dicen mentiras.

Ya perdiste una vez y volverás a perder.

Alejandra del Moral.

 

 

No hubo debate, hubo contraste de propuestas y sobre todo de capacidades y desde ese punto de vista, Alejandra del Moral ganó de calle, y así lo empiezan a consignar las encuestas. Para el buen observador, está claro que Delfina Gómez no va a gobernar si llegase a ganar. Nada tiene que hacer en el Edomex. Ni lo conoce y mucho menos lo merece bajo su responsabilidad.

La candidata de la Coalición por México se vió segura, con aplomo, empatía y garra. Por el contrario, la de Juntos Haremos Historia, siguió en su acartonado estilo debatiéndose entre la nostalgia y la modernidad, desmoronándose y asumiéndose como la protagonista de la Rosa de Guadalupe. Resulta escalofriante sólo de pensar que con tal grado de limitaciones, el Edomex pudiera caer en la metástasis nacional cuatrera alargando la cadena descuartizadora.

Gobernar no es leer notas para tomar decisiones…y sin siquiera saber si las puede comprender. Gobernar es decidir con preparación y capacidad para reunir el mejor consejo, no la línea que viene de arriba…y con Delfina, que por cierto, luciendo un atuendo muy masculino con el sello de la 4T,  tendríamos un gobierno de notitas escritas por ideología que hundirán al estado.

Para gobernar, una cualidad fundamental es la humildad, Alejandra del Moral lo sabe muy bien, por ello manifestó que no es experta en todo, pero sí en integrar equipos de expertos, pero sobre todo en escucharlos.

Hasta ganas me dieron, sin ser aficionado al toro, usar términos taurinos, me quedó claro que la candidata Delfina Gómez a quien han vendido como una matadora  diestra con la muleta habiendo toreado en las principales plazas, resultó que no pasó del primer tercio de la corrida y se vió como parte de la cuadrilla del matador nacional, luciendo como una simple picadora montada en su caballo cebado en los pastos tabasqueños y asistida por su mozo de espadas que en esta ocasión, fue la moderadora, muy ocupada por no opacar a la morenista.

Alejandra del Moral se vistió de luces como una matadora que aprovechó su destreza para lucirse con la muleta y asestar buenas faenas: Somos el cambio que construye contra el cambio que destruye. A nosotros nos mueve el amor a ellos el odio.

La texcocana, sigue en su nivel de torear vaquillas en cortijos y la izcallense, mostró hechuras para recibir a porta gayola al burel de más de 500 kilos.

Por las propuestas de  Delfina, le viene bien la medida la frase de Francis BaconQuien se niega a aplicar remedios nuevos debe aprestarse a sufrir nuevos males, porque el tiempo es el mayor innovador de todos.

Bien por Alejandra del Moral porque dejó claro que la valentía política no reside en poner las políticas públicas en práctica, sino en crear las condiciones que hacen posible ponerlas en práctica.

Y porque además lució cual Mariscal de campo, capaz de enfrentar con éxito los desafíos del Estado más grande del país y por lo mismo, más complejo; mientras que su contrincante, dejó claro una vez más, que es un soldado más del batallón destructor, dispuesto a cumplir las órdenes de su comandante supremo.

Y como colofón no deja de ser preocupante la pregunta que no tuvo respuesta: Delfina: ¿Te comprometes a respetar los resultados?