El debate
Si nos apegamos a la definición estricta
y jugamos con ellos al menos esta partida
resultan perdedores, los muy en deuda
videoembates que vimos en tres ocasiones
mediando semanas entre éstos, y siglos
de argucia política y encanto social.
Al resignarnos nosotros a los debatientes,
quedan mucho a deber a los pacientes,
los espectadores ciudadanos tontos.
Se esperaban propuestas conscientes,
no temerarias insinuaciones,
un equilibrado ir y venir de aportaciones
a la imposible construcción nacional,
en su lugar tuvimos rebotes evasivos, acusaciones
sin fundamentos, no tantos intercambios.
Faltos organizados de ideas, loco match point
de moderadores inexistentes, barco casi sin guía.
No aprendí mucho, mis dudas se ampliaron
como un abanico de posibilidades prohibidas.
A dónde irá el país entre tanto, la hambruna
y esta irremediable sequía que no se curará
porque el campo no crece, agoniza.
¿Qué va a ser de los enfermos, de los suicidas?
¿De la falta de ingresos o el derroche?
¿De los muertos dolosos, de las familias, de ti?
¿De esta misma?
No se pierda la próxima emisión.

