EL DECÁLOGO

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CUENTOS

1.-   Amaras a Dios sobre todas las cosas.

2.-   No tomarás en falso el nombre de Dios.

3.-   Santificarás las Fiestas

4.-   Honraras a tu padre y madre

5.-   No matarás.

6.-   No fornicaras.

7.-   No hurtarás.

8.-   No levantarás falsos testimonios, ni mentiras.

9.-   No desearás la mujer de tu prójimo.

10.- No codiciarás los bienes ajenos.

 

INTROITO

 

Los mandamientos de la ley de Dios son 10: los tres primeros para el honor de Dios y los otros siete para el provecho del prójimo.

Lo anterior no priva con las tablas de la ley que recibió Moisés y que escrito está en la Biblia Católica: y en donde Dios dio a Moisés los mandamientos en el Monte Sinaí, ni el decálogo de hoy 2025.

Adecuarse a los tiempos sin perder su esencia parece ser la divisa; pues hoy no privaría la prohibición de No desearás a la mujer de tu prójimo, sino también en el año de la Mujer no desearas al hombre de tu prójima, o próximo, si viajas en el metro.

En fin. Luego hace un montón de años los niños de inúmeras generaciones, en el ya citado Catecismo del Padre Jerónimo Ripalda aprendimos de memoria los 10 Mandamientos de la Ley de Dios, cuyo imborrable pregón sigue preso en la memoria, como el nombre de ir a la Doctrina, que eso era: Adoctrinamiento, aprendizaje de memoria sin adentrarse en lo que significaban las palabras que se repetían como el lorito del fondo de la vecindad: ¡Puto, puto, cotorro, cotorro!

Así sucedía con No fornicarás, ¿qué diablos significa? y cuando a la catequista o monja que impartía la doctrina le preguntabas, y más siendo célibe literalmente la ponías en un brete.

La Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana cambia constantemente la palabra y coloca a creyentes y lectores en constantes galimatías como es el caso de no tener pensamientos impuros, o no codiciar los bienes ajenos, entendiendo por impuro que tiene en esencia, que es un adjetivo que está sucio, mezclado con materia extraña o contaminante.

Y de codiciar. Afán exclusivo de riqueza. Entonces casi todos los sacerdotes y políticos entrarían en este pecado.

Por ello, en esta serie de cuentos no incluyo los nuevos mandamientos, e incide en los tradicionales, aquellos inolvidables en dos sentidos: por su clásica, entendible pertinencia en el tiempo y porque nunca los podremos, pues emitieron en infantiles cerebros con verbalista repetición.

 Comenzamos:

 

AMARAS A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS

 

Es mediodía y en esa Universidad privada al respecto de Teología y Filosofía se va al final de la clase:

Leía el catedrático sobre la ancha brecha que divide el ateísmo del dogma:

El científico que hizo la vacuna oral contra la poliomielitis Albert Sabin –por  cierto, ateo– prácticamente erradicó la poliomielitis del mundo.

Los más afamados laboratorios le ofrecieron el oro y el moro. Sabín la entregó gratuitamente al mundo bajo dos condiciones:

Aplicación universal y gratuita. Y no pidió nada a cambio.

El maestro miró a sus 21 discípulos y les espetó:

   -El científico no amaba ni creía en Dios ¿Y piensan que por esa razón- en caso de que exista- no merece Sabín estar a su vera?

Silencio en el aula, una mano rascó el aire:

-Maestro, pero quién le dijo que creer y amar a X Dios, da gloria e infierno, yo creo que independientemente hay que creer en algo.

El dómine se interrogó: ¿En Alá? Entonces que sucedió con los Aztecas, Mayas, Olmecas y demás que vivieron y murieron antes de la llegada de los españoles y no conocieron al Dios verdadero, sería un error que les tocara el infierno y jugaré un poco con el concepto y que tal si el verdadero Dios fuera Huitzilopochtli…

Miren, retornaré a Amar a Dios sobre todas las cosas, a ese Dios creador, omnipresente, que todo lo sabe… ¿Dónde estaba en el Holocausto Judío?… y hoy que los Judíos son los atacantes, ¿Y ahora quién podrá defenderlos?

Existen en millón de situaciones más: los pobres que mueren de hambre, los niños con cáncer, lo desigual que venimos al mundo. A mí me gusta el béisbol, porque creo que algunos llegan a batear a la cancha de la vida con tres bolas a favor y otros -si ven el mapa económico -son los más- con dos strikes en contra…

En el aula el nerviosismo se sentía, la tensión se podía cortar en gajitos de aire.

-Maestro, sin pedir audiencia, un desgarbado discípulo, encabronado habló:

-¡No está bien lo que hace! ¡Maestro, esta escuela es laica y usted está tomando partido!

El catedrático miró fijamente con calma al joven.

Se sentó al borde del escritorio y desgranó palabras:

-Al contrario. Sí has oído bien, no me he inclinado por algún Dios, y si recuerdas en otra clase hablé de las Torres Gemelas y enfaticé que quienes cometieron ese múltiple homicidio, murieron creyendo honrar a Alá. Sucede igual con Las Cruzadas: los católicos iban a recuperar los Santos Lugares, los musulmanes a defender lo suyo, cada quién su creencia. Cierto, en el nombre de Dios se cometen atrocidades mil. Fanáticos de todas las religiones causan miles de muertes. Recuerdo aquel pensamiento: Tuve el odio de ese hermano hombre simplemente porque otro era el nombre de su Dios.

El catedrático caminó hacia los amplios ventanales del aula, los sonidos de un molesto silencio se sentían. Hurgó en el bolsillo derecho del saco y sintió sus cigarrillos. Ah, como le caería bien fumarse uno, pero en esta institución como en casi todo el país el No Smoking priva.

-Maestro –una damita solicitó hablar-. Sí… dinos.

-¿Usted es ateo?

-Es personal, pero sí… así es.

-Ah por eso.

-Mira, pero a contrario sensu lo que me preguntaste me permite…

En ese momento, el riiing del término de la sesión levantó como con un resorte a los 21 escuchas. El dómine sólo alcanzó a decir: Me investigan más sobre este tema.

En dos minutos el aula quedó vacía. Por los ventanales el maestro vio que dos que tres lo veían riendo y ridiculizándolo desde el pastizal del campus.

Regresó al escritorio a tomar sus arreos y pudo escuchar a dos de sus recientes alumnos que tardaron en salir:

-Este pinche Prof. Ateo de mierda.

-Está pendejo.

-No ama a Dios como todos y yo creo que ni a su chingada madre.