El derecho a la Salud

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“La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no consiste únicamente en la ausencia de enfermedad o discapacidad”

Constitución de la Organización Mundial de la Salud

 

Es propio de la modernidad en que vivimos, redescubrir el valor y esencia de la humanidad; nuestros estándares valorativos van cambiando y bajo esa premisa hemos de descubrir que en esencia, lo que no tenía un punto de referencia ahora lo tiene; la dignidad del humano en todas sus potencias se convierte en el tabernáculo sobre el cual se celebra el ritual de la vida.

 

Hoy nos encontramos ante una encrucijada: la lucha del hombre en contra del hombre es el dividendo de años de componenda, donde vemos más por el beneficio personal que por los anhelos colectivos; muchos de los ideales de la humanidad se han fragmentado en las astillas de ideas e ideales de una elite, mientras que la mayoría de la humanidad sigue reclamando su humanización.

 

A la postre, mientras el mundo en su conjunto sigue evolucionando, el ser humano se sigue adaptando a su ambiente; la fuerza de la evolución ha hecho que las necesidades humanas cambien y se magnifiquen, con ello cada periodo evolutivo ha traído a su paso nuevos riesgos a la humanidad, enfermedades y epidemias se han descubierto: virus y bacterias han mutado y con ello han transformado la biología humana. Sin duda, el avance tecnológico y la trasformación social han ocasionado cambios sustanciales en la forma de vida del hombre: nuevos peligros, nuevas enfermedades y riesgos latentes; desde el origen de la humanidad hasta nuestros días, uno de los más grandes anhelos de prevalencia en los valores humanos es: la salud.

 

Y es que como coloquialmente se dice: tal vez la salud no lo es todo, pero también es cierto que si no tenemos salud difícilmente podremos luchar por alcanzar nuestros más grandes anhelos, nuestro gobierno desde su origen ha buscado opciones de solución a un problema colectivo que aqueja a una gran mayoría, y es que aunque las instituciones gubernamentales dan el respaldo a una sociedad sana, también es cierto que todo ser humano desde antes de su alumbramiento hasta su último aliento de vida requerirá, de los servicios de salud; mismos que están siendo sobre ejercidos, lo que en algún momento puede alterar el correcto funcionamiento de las instituciones.

 

Es evidente que una gran mayoría en la sociedad exige el derecho elemental a los servicios de salud, y por ende pensamos por regla general que, nuestros derechos están por encima de los de enfrente, pero no nos detenemos a analizar qué pasaría si tuviéramos un sistema preventivo de salud, urgente en un país donde uno de sus grandes problemas es la obesidad mórbida; recapitulemos, la educación preventiva en materia de salud se da desde la educación básica, sin embargo es necesario ajustar los esquemas que nos permitan verdaderamente proteger nuestra salud como escudo de armas para caminar por la vida.

 

Siendo la salud en su integralidad un tema prioritario de las necesidades sociales, debemos reforzar el planteamiento de políticas públicas que nos permitan garantizar el libre acceso a la ciudadanía de todos los servicios sanitarios; es evidente que esto genera un carga presupuestal al erario público, pero también es cierto que en la medida que el Estado pueda coadyuvar en el bienestar de su población también podrá recibir una percepción positiva y un elevamiento en los estándares de calidad de vida; lo cual permitirá sin duda alguna, una mejor captación de recursos, en definitiva: debemos entender que uno de los pilares de la política pública moderna es el mejoramiento físico y social de los ciudadanos.

 

Bajo esta encrucijada gubernamental, es evidente que la sacralización del derecho a la salud pertenece a la ciudadanía por el simple hecho de ser humanos; y que este derecho humano (la salud) está en intima interdependencia con otros derechos que como humanos tenemos, por tanto el poder acceder a salud; viene seguido de un libre acceso a una alimentación adecuada (que ha sido motivo de numerosas campañas gubernamentales), además de la oportunidad de acceso al agua, como líquido vital de la humanidad; y de oportunidades de un trabajo digno que permita el acceso a diversos servicios, entre otros.

 

Por tanto, se debe reorientar la educación para generar un ambiente más propositivo en el que se culturalice sobre la importancia de gozar y preservar una correcta salud física y mental, no toda la tarea depende del Estado. Debemos luchar por concientizar a la sociedad sobre los riesgos y efectos de una mala alimentación, una mala higiene y un errado cuidado personal, el uso desmesurado y alarmante de “remedios milagro”, y prácticas en apariencia costumbristas que alejadas de una observación experimentada pueden generar una repercusión en la salud, además de que la falta de atención médica es un factor determinante en la proliferación de enfermedades; problema de nuestro tiempo es la automedicación, que en algunos casos deriva en padecimientos crónico degenerativos.

 

Por su parte, las instituciones públicas han resultado rebasadas por las demandas de una población que va cada vez más en aumento, por lo que debe trabajar en la modernización y  eficientización de los servicios que brinde a la ciudadanía, otorgando una capacitación pertinente y adecuada para los servidores públicos que en ellas laboran a fin de generar programas que permitan una correcta prevención, detección y tratamiento oportuno de enfermedades.

 

Aunado a lo anterior, se deben eficientar los recursos con que se cuentan (tanto humanos como materiales), a fin de procurar su correcta aplicación, evitando el desvió de los fondos que son destinados el delicado tema de salud. Cierto es que la ciudadanía tiene derecho a que le sea preservada su salud, pues es un derecho universalmente reconocido; pero también la sociedad debe sumar esfuerzos para que aunado al tema médico, en un ambiente de cordialidad se contribuya a un verdadero mejoramiento de salud pública: preservando nuestro medio ambiente, asistiendo al desvalido, donando el material que pueda ser reutilizado por quien en la carencia no cuenta con él, evitando el uso de agentes contaminantes y evitando la acumulación de residuos que alienta la proliferación de fauna nociva, entre muchas otras medidas de contribución que ayudan al mejoramiento del entorno.

 

En definitiva, el derecho a la salud es un derecho de todos, por lo que gobierno y sociedad deben buscar su prevalecimiento.