El derecho a saber en la sociedad digital

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Considero importante señalar como contexto tal como aparece en la página de internet de la Organización de las Naciones Unidas, que la conmemoración del Día Internacional del Derecho a Saber surge con motivo de que el “…17 de noviembre de 2015, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declaró el 28 de septiembre como Día Internacional del Acceso Universal a la Información. Teniendo en cuenta que varias organizaciones de la sociedad civil y organismos gubernamentales en el mundo han adoptado y celebran actualmente este Día Internacional, la Asamblea General de la ONU también adoptó el 28 de septiembre de 2019 como Día Internacional para el Acceso Universal a la Información” (https://www.un.org/es/observances/information-access-day), día que sin duda, tal como se refiere se enmarca en torno a la importancia de la información para el ser humano a un nivel esencial, es decir, cómo el acceso al conocimiento y a datos útiles en el contexto de una pandemia que ha venido aparejada con una crisis, puede ayudar a salvar vidas, construir confianza, traer esperanza y generar un nuevo panorama de reconstrucción.

En el entorno y los acontecimientos de este año la comunicación digital ha representado un factor clave en la digitalización de la sociedad y en la calidad y estructura de la información disponible respecto del avance de los diversos sucesos que son relevantes en el ámbito social, como un canal que permitió hacer frente a la pandemia de una manera eficaz a fin de establecer estrategias de contención y de prevención de contagios, que si bien al día de hoy cumplió un papel básico, resultó suficientemente útil para organizar la logística poblacional para administrar las infraestructura de los diversos gobiernos, y si bien, los daños vitales fueron inevitables dado el volumen de la población mundial y el porcentaje de letalidad asociada al padecimiento de la enfermedad y comorbilidades, será posible observar que éstas lamentables situaciones se mantuvieron en un bajo nivel, y, seguramente el factor tecnológico, principalmente relativo al manejo de la información en redes sociales, podrá ser medido como elemento que permitió mitigar la magnitud del impacto de dicha pandemia.

Esto es así, puesto que a medida que crecieron los contagios también empezaron a crecer los datos asociados a esta enfermedad que sorprendieron a la comunidad científica con una serie de casos diversos a través de los cuáles se logró determinar no solamente la mortalidad de dicha enfermedad, en la que la estadística jugó un papel importante en los mecanismos de planeación, sino también generó insumos para alertar la población ante la incertidumbre del comportamiento del virus, que al día de hoy, si bien cuenta con vacunas que han mostrado buenos resultados y que están a punto de ser autorizadas, no han hecho fácil su liberación prácticamente a un año posterior des que se identificaron los primeros brotes.

Es decir, gran parte de la digitalización y evolución que se dio durante el periodo de confinamiento no solamente extendió el uso y desarrollo de habilidades tecnológicas, sino que coadyuvó en la generación de conocimiento útil, generalmente en el campo de la salubridad, a través del cual, la sociedad en conjunto han empezado a reactivar actividades, utilizando un conjunto de medios tecnológicos en función del conocimiento que ha sido compartido, y, que al día de hoy, para muchas personas que están en factor de riesgo, de manera consciente o inconsciente, les ha salvado la vida a partir de información útil que les ha permitido la mejor toma de decisiones.

Sin embargo, este flujo de información no ha estado exento de debilidades y riesgos, lo que intensificó en el marco de la información para la gestión del virus, un virus en el entorno y contexto de la información a partir de la conjunción de datos y opiniones, así como de intereses entre los involucrados, que afectó directamente esa misma utilidad en beneficio de la salud, es decir, así como la información en redes sociales y medios digitales se convirtió en una herramienta para preservar la salud y la vida de las personas, la información corrupta que se difundía en dichos canales fue nociva en ciertos momentos y contextos, a partir de los cuales también la salud y vida de las personas se vieron afectados.

Virus en el manejo de la información que la Organización Mundial de la Salud denominó infodemia, constituyéndose como “una sobreabundancia de información, en línea o en otros formatos, e incluye los intentos deliberados por difundir información errónea para socavar la respuesta de salud pública y promover otros intereses de determinados grupos o personas. La información errónea y falsa puede perjudicar la salud física y mental de las personas, incrementar la estigmatización, amenazar los valiosos logros conseguidos en materia de salud y espolear el incumplimiento de las medidas de salud pública, lo que reduce su eficacia y pone en peligro la capacidad de los países de frenar la pandemia. La información incorrecta trunca vidas. Sin la confianza y la información correcta adecuadas, las pruebas diagnósticas se quedan sin utilizar, las campañas de inmunización (o de promoción de vacunas eficaces) no cumplirán sus metas y el virus seguirá medrando. Además, la información falsa polariza el debate público sobre los temas relacionados con la COVID-19; da alas al discurso de odio; potencia el riesgo de conflicto, violencia y violaciones de los derechos humanos; y amenaza las perspectivas a largo plazo de impulsar la democracia, los derechos humanos y la cohesión social” (https://www.who.int/es/news-room/detail/23-09-2020-managing-the-covid-19-infodemic-promoting-healthy-behaviours-and-mitigating-the-harm-from-misinformation-and-disinformation).

Entorno de polarización a partir del cual surgen expresiones para defender las libertades digitales como parte de los presupuestos para una adecuada gobernanza digital ante las evidencias por parte de las empresas de la manipulación de las personas a partir de sus gustos e intereses, así como su perfilamiento y manejo directo de sus datos personales, en el que la infodemia, también representa un riesgo de control de grupos para incentivar o desincentivar su participación en un momento determinado, por lo que la conmemoración de este día se encuentra marcada no sólo por la importancia de un bien manejo de la información sino por la necesidad de contar con estructuras y canales adecuados para que dicha información pueda fluir de manera adecuada para su consumo por parte de la sociedad de la información y el conocimiento.

Es por ello que en el marco de la conmemoración de este día, resulta importante advertir que el buen manejo de la información no se mide únicamente por la calidad del contenido, sino del canal en el que esta transita, lo cual va mostrando cada vez más, la necesidad de controlar el alcance y efectos de los algoritmos en las relaciones humanas y sus expresiones digitales, como elementos fundamentales que posibiliten el derecho a saber que posibilite un acceso universal a la información.

Hasta la próxima.