El Derecho y los Problemas Sociales

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“El derecho procura las relaciones armónicas en la sociedad, pero es la sociedad la que va construyendo el derecho cuando romper sus relaciones armónicas”

 

Dentro de los diversos contextos en que se desarrolla la sociedad actual, los estereotipos marcan un referente prioritario. La sociedad avanza bajo modas y tendencias que en ocasiones no alcanzan a ser comprendidas por quienes la ejecutan, esto es así: un número minoritario dicta los destinos de las mayorías dentro de la historia, esto es el reflejo de cómo vivimos un pasado que pocas veces comprendemos y que tal vez; tiempo después, alguien más estudiará de nosotros.

De esto se tratan los movimientos sociales, de dejar la cimiente por las que abran de andar las nuevas generaciones, de comprender las circunstancias y momentos que definen una época, de abonar a la experiencia, de aprenderé y reorientarnos, de saber las causas y los resultados de la unión de voces y destinos. Aprender de nuestra historia nos invita a no cometer los mismos errores.

Lo que anteriormente era libremente aceptado por la sociedad hoy es juzgado y lo que antes era prohibido ahora se utiliza de bastón de lucha por las generaciones actuales, la luz se convierte en sombra y de las sombras salen los luceros que pretenden iluminar la conciencia de la sociedad. Somos una sociedad de ciclos, de ruedas que a veces están arriba y otras abajo, pero que siempre se mantienen. Por ello en cada momento y circunstancia es necesario que el orden propuesto por el Estado tenga vigencia. Nos referimos bajo estos supuestos, al Estado de Derecho.

El Derecho crea un orden social, armoniza las relaciones de todos los integrantes de la sociedad para que con ello se pueda alcanzar el bien común, que es: el orden, progreso y satisfacción de las necesidades más básicas de un individuo dentro de la misma sociedad. Sociedad y derecho, son un binomio que por naturaleza propia se auto regulan, el gran problema es cuando los derechos de las mayorías encuentran su limitante en las decisiones tendenciosas de unos cuantos.

El caso particular para nuestro país toma relevancia pues en días pasados se han suscitado una serie de actos que han confrontando el sentir y pensar de la sociedad en su conjunto, las propias instituciones han tenido que tomar criterios novedosos en la forma de trato sobre la conducta social atípica.

La defensa de los derechos de la mujer, las marchas pacíficas en contra de la ola de violencia, la defensa de los derechos a la diversidad sexual, organizaciones civiles en conjunto defendiendo sus “derechos públicos”, son solo algunas de las formas en que el derecho se encuentra mutando, es cierto; la sociedad evoluciona y con ello su conducta se va modificando de acuerdo a sus necesidades, la educación pública y privada ha tomado diversos matices de acuerdo a los grandes descubrimientos efectuados en las diversas ciencias que rodean al ser humano, pero existen paradigmas que no han permitido una correcta cohesión social.

Es tarea de las ciencias sociales y particularmente del Derecho tratar de encontrar una respuesta decorosa que permita dirimir las controversias de las mayorías, evitando el uso excesivo de la fuerza del Estado, pero salvaguardando los derechos de las mayorías, seguimos en la vieja encrucijada jurídica: “más leyes o aplicar las leyes”. Podríamos encontrarnos con una serie de leyes difusas y con poca aplicabilidad para regular conductas temporales.

También es cierto que, los factores sociales han desfasado la aplicación del Derecho, la violencia desacerbada en que ha incurrido la sociedad limita el campo de aplicación del Derecho, la corrupción ha lacerado en medida gravísima la aplicación correcta del Derecho, la famosa e histórica “Ley del Talión” está de vuelta entre la sociedad ya que responde a una reacción natural de defensa, ante la ingobernabilidad que muchos reclaman y la falta de atención que muchos expresan por parte de las autoridades.

Por tanto, el Estado ahora enfrenta un gran reto: legislar sobre los nuevos problemas sociales que se han esparcido en México, las leyes vigentes han dejado de tener sustentabilidad ante la realidad social, es consabido por las mayorías que ya no se cree en el verdadero Estado de Derecho, menos en la aplicación correcta de la ley, en esto los operadores del derecho hemos tenido mucho de complicidad, puesto que no hemos enarbolado de manera decorosa nuestra profesión, pero también es cierto que este es un problema social en sí mismo, puesto que es la propia sociedad la que pretende “brincar” la ley, buscando los recovecos esparcidos de las famosas lagunas de la ley.

Y viene de nuevo la encrucijada, se crean leyes que pretenden ser evadidas por las personas que deben someterse a ellas, ¿cuál entonces es el verdadero problema social? los movimientos sociales, la aglutinación de personas que buscan defender de manera colectiva sus derechos, la insana práctica de evadir a través de las lagunas la propia ley o es la poca voluntad al sometimiento de la ley, que pocas veces se cree que es justa y equitativa. La moneda está en el aire, la sociedad reclama la implementación de la ley, algunos pretenden no someterse al imperio de la ley, otros actúan con totalidad impunidad al amparo de la ley misma, pero hay quienes haciendo oídos sordos pretenden simplemente establecer su propio orden social, que no tiene mayor límite más que el que ellos pretender imponer, usted ¿hacia qué lado de la moneda se sorteara?