El EDOMEX EN EL CORAZÓN DE LA PATRIA
En diciembre de 1823 el Congreso Nacional aprobó el artículo constitutivo en que declaraba al Estado de México como una de las entidades de la Federación. Y el 2 de marzo de 1824, se instaló con gran ceremonia la Legislatura Constituyente del Estado de México, acompañada de un Te Deum en la catedral y salvas de la artillería.
Este primer Congreso, integrado por 21 diputados propietarios y siete suplentes, realizó su primera sesión ese mismo 2 de marzo; de ahí que esta fecha sea reconocida oficialmente como el Día de la Erección del estado de México, en virtud de su carácter jurídico.
En este sentido cada 2 de marzo y ahora en este año 2022 con 198 años de historia, los mexiquenses nos engalanamos con fecha tan especial, cuando nos fue designado territorio y nombre en el mapa de nuestra nación. Que si bien desde hace muchos años, la administración del Estado goza de bien ganado prestigio de ser eficaz y estar organizada para servir a la población; pero estoy convencido que hoy la administración tiene que salir del palacio, de los palacios de gobierno y ganar la calle.
Recorrer los municipios y ser un gobernante con vocación de servicio cobra más relevancia para representar a esta tierra de Nezahualcóyotl, Sor Juana, Alzate, Isidro Fabela y López Mateos, el mensaje pleno de conocimiento histórico y geográfico del terruño; de preocupación por sus grupos étnicos marginados; de amor por el entorno natural y de fe en la laboriosidad de sus habitantes.
También en tierras del Estado de México vivieron y viven los descendientes de texcocanos, acolhuas, nahuas, aztecas, chichimecas, matlatzincas, otomíes, mazahuas y pirindas. Allí está la asombrosa Teotihuacan, patrimonio universal.
Más tarde, en tierras del Estado de México los franciscanos, agustinos y dominicos esparcieron la palabra y edificaron, con inigualado sentido estético, sólidos templos y sombríos claustros que nos asombran. Díganlo si no, quienes hayan admirado los retablos de Tepotzotlán y Ozumba, la fachada de Acolman, la cruz atrial de Cuautitlán, los corredores de Malinalco, el mínimo claustro de Oxtotípac y el casi inaccesible santuario de Mamatla.
Nuestro estado fue crisol de grandes liberales y reformistas: José María Luis Mora y León Guzmán, entre otros muchos; en aquella época nació el Instituto Científico y Literario de Toluca, cuya enseñanza y filosofía positivista irradió luz e inteligencia en todo el siglo XIX.
Pasaron los años y hoy, igual que ayer, el Estado de México sigue en el corazón y en la encrucijada de los caminos de la Patria. (Continuará)…

